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martes, 21 de junio de 2011

En la oscuridad de un túnel

Robert buscaba fósiles en un ardiente desierto. Caminaba observando el terreno,
Cada tanto levantaba una roca y la examinaba con atención.
Arenas rojizas, arbustos achaparrados y espinosos, cactus, rocas, era todo lo que
Había en aquel desierto. El inhóspito paisaje se calcinaba bajo un sol impiadoso.
Esporádicamente veía algún lagarto pequeño, o alguna serpiente, pero a Robert no
Le interesaban los animales vivos, su pasión era la paleontología.

Cargaba una pesada mochila, se detenía cada cierto tiempo para orientarse, se
Secaba el sudor de la frente y seguía, siempre bajo la inclemente mirada del sol.
Una hondonada de forma circular le indicó donde estaba. Había llegado a una zona
Que hacía muchas décadas se había utilizado para pruebas militares. La hondonada
Que veía era el resultado de una explosión, a medida que fue avanzando siguió
Encontrando viejo hoyos provocados por las bombas.

Un sonido a viento, un silbido largo, parecido a un aullido, llegó a los oídos de
Robert, se acercaba una tormenta de arena. Comenzó a caminar mas rápido, debía
Encontrar un lugar donde guarecerse, las tormentas de arena son peligrosas.
Una nube compacta y oscura avanzaba al ras del suelo, era muy alta y aullaba con
Furia, el viento que impulsaba la arena levantaba dunas enteras.
La tormenta casi lo alcanzaba cuando vio una edificación cuadrada, parecida a una
Pequeña casa, era la entrada de un viejo búnker militar.

La puerta corrediza del búnker estaba toda oxidada, Robert tiró con fuerza, y poco
A poco la fue abriendo. Entró al búnker y cerró la puerta, afuera el paisaje ya estaba
Oscurecido, una nube de polvo bloqueaba al sol, el interior de aquel lugar estaba
Completamente oscuro. Encendió la linterna y vio que estaba sobre una plataforma
De acero, situada en lo alto de un túnel. Desde la plataforma descendía en espiral una
Escalera metálica, la luz de la linterna no alcanzaba a iluminar el final de la escalera.

La plataforma en donde estaba se sentía muy inestable, el oxido la corroía por todas
Partes, sus uniones estaban flojas y rechinaban a cada paso.
Arriesgarse en la tormenta de arena no era una opción, decidió bajar por las
Escaleras y esperar que pasara la tormenta en un lugar mas estable. El descenso le
Pareció interminable, bajó muchos metros por aquella escalera que rechinaba y
Temblaba como si en cualquier momento se fuera a derrumbar.
Cuando bajó el último escalón vio que estaba en otro túnel, que se extendía horizontal
Por una distancia indeterminada. Buscaba un lugar donde acomodarse cuando
Iluminó una pila de huesos humanos que se amontonaban en un rincón.

Inicialmente se asustó mucho, luego su curiosidad de científico pudo más y comenzó
A observar detenidamente la pila de huesos. Apartaba un fémur del montón cuando
Escuchó que unos pasos se le acercaban rápidamente por detrás. Al voltearse algo
Le golpeó la mano que sostenía la linterna, su única fuente de luz rodó por el suelo y
Se apagó. Robert quedó inmerso en aquella oscuridad absoluta, y no estaba solo.
Sintió que una mano fría y pegajosa lo tomaba del brazo y lo tironeaba.
Robert comenzó a defenderse, en medio de la lucha, tanteó la cabeza de su agresor,
No tenía pelos y estaba cubierto por una sustancia viscosa.

Seguía forcejeando con aquel ser, en la oscuridad, cuando ambos chocaron con
Algo metálico, era la escalera. Robert comenzó a subir la escalera apoyado en sus
Manos y pies, el ser que lo había atacado intentó detenerlo, aferrándose de su
Mochila. Nuevamente forcejearon, Robert escuchó que algo se rompió y sintió
Que ya no lo aferraban. Subió las escaleras lo mas rápido que pudo, tanteando
Los escalones y trepando como un animal.
Cuando salió del búnker la tormenta de arena había disminuido. Corrió desesperado
Hasta que calló rendido. Al quitarse la mochila, vio que aferrado a esta había un
Brazo humano. El miembro estaba podrido y pegajoso, era el brazo de su atacante.

1 comentario:

Anónimo dijo...

bueno

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