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jueves, 2 de junio de 2011

Perdido en el camino

El camino estaba rodeado de campos verdes, el sol estaba por fundirse en el
Horizonte púrpura. Por aquí y por allá había vacas pastando mansamente, en
El cielo cruzaban bandadas de aves, volando en dirección contraria a una formación
Compacta de nubes oscuras que se extendían rápidamente.
Marcelo caminaba por aquel camino, contemplando las maravillas que lo rodeaban.

“Cuando te bajes del ómnibus esperanos en un costado de la ruta, nosotros te vamos
Ha buscar, no sigas el camino, es un poco complicado, te podés perder” le dijo uno
De sus parientes cuando hablaron por teléfono. Marcelo iba a visitar a unos familiares
Que vivían en el campo. Olvidándose del consejo de su pariente, apenas bajó del
Ómnibus comenzó a caminar, siguiendo el sendero de tierra y piedras sueltas.

El camino si era complicado, se bifurcaba en varias partes y desembocaban en el
Otros caminos. Marcelo siguió avanzando, confiando que en cualquier momento
Se iba a cruzar con el vehículo de sus familiares.
Llegó la noche y aún no se cruzaba con sus parientes, avanzaba unos metros y se
Volteaba a ver la senda que dejaba atrás, como suelen hacerlo los perdidos.

Camino, campo, cielo, todo se tornó oscuridad, se borró la línea del horizonte,
Marcelo no veía por donde caminaba, era algo aterrador, nunca había experimentado
Algo igual, era un hombre de ciudad.
Escuchó pasos que se le acercaban por detrás, era el inconfundible andar de un caballo.
- No es bueno andar solo por estos caminos - dijo repentinamente una voz grave y
Potente, como el sonido de un bajo. Marcelo se llevó tal susto que dio un salto a la
Vez que lanzaba un grito inarticulado.

Se despejó una porción de cielo, la luz de las estrellas disipó en parte la oscuridad
Que ocultaba el paisaje. Marcelo alcanzó a distinguir la silueta del caballo, pero en
Su lomo no había un jinete. El cielo se seguía despejando, el caballo se arrimó hasta
Marcelo. Al ver de cerca la cara del animal, notó que tenía algo raro, no era la cabeza
De un caballo, era algo grotesco, horrible, habría y cerraba una boca enorme.
Macelo se echó a correr, el supuesto caballo lo seguía de cerca.

Tropezó con una piedra, al caer se golpeó la cabeza y perdió el sentido.
Cuando volvió en si se encontraba galopando en el lomo de aquel monstruo.
Marcelo gritó y su grito se ahogó en la inmensidad del campo, la bestia galopaba
Con furia, y se internó en una zona mas oscura que la noche, y nunca mas se
Supo de Marcelo.

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