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miércoles, 31 de agosto de 2011

Detrás de mi

Estaba sin vehículo y tenía que ir a la ciudad. La noche era sumamente clara;
la luna llena había asomado desde el anochecer, y a esa hora ya estaba bastante
alta en el cielo. La vía del tren es el camino más recto y corto hacia la ciudad.
Como la noche estaba tan clara me pareció la mejor opción.
Al avanzar un par de cuadras sobre los durmientes; las luces de mi barrio
desaparecieron detrás del bosque que bordea la vía en uno de sus lados.
Del otro lado hay un campo. Esa noche vi a unos caballos pastando mansamente,
que al verme levantaron la cabeza, y, extrañamente, huyeron espantados, después
de lanzar un relincho.

Se bien que los sentidos de un caballo son mucho más agudos que los de un ser
humano. Un poco alarmado, me detuve y miré a mi alrededor. Me pareció
sumamente raro que se asustaran de mi. Supuse que algo mas los había espantado,
algo que estaba cerca. Me concentré en escudriñar el bosque. Era fácil que algo
se ocultara allí, entre las sombras de los árboles. Al no ver nada decidí seguir.
Apenas avancé, sentí que había alguien detrás de mi. Antes de voltear di un salto
hacia adelante, seguro que detrás de mi había alguien, pero no había nada, por
lo menos nada que pudiera ver.

Ya bastante asustado, comencé a caminar más rápido. Aún me faltaba como
cuatro cuadras para llegar a una zona poblada. En esa parte los durmientes
estaban casi completamente cubiertos por las piedras de la vía, dificultando
mi paso. Cuando crucé por la parte en donde hay bosque de los dos lados,
volví a sentir una presencia, casi pisándome los talones. Entonces me eché a
correr, presa del miedo, del verdadero miedo, diferente al temor que nos
alerta sobre algún peligro, o a la sensación de angustia.

Sin dudas fue el momento más terrible de mi vida. Al ver las luces de las
primeras casas experimenté un gran alivio. Salí de la vía y entré a una calle
de tierra, en donde comienza un barrio.
Recuerdo que cuando estaba cerca de las casas, los perros de la zona
aullaban y ladraban como locos, cuando aún estaba sobre la vía.
¿Qué era lo que estaba detrás de mi? No lo se, y tampoco quiero averiguarlo.

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