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viernes, 12 de agosto de 2011

Hasta la última gota

Ni una estrella asomaba en el cielo nocturno. Richard atravesaba aquella noche
negra, conduciendo su auto por una carretera apartada de todo.
Terminaba de cruzar por una zona baja, cubierta de bruma, cuando vio algo que
brillaba en un costado de la carretera. Eran las luces traseras de un auto.
Estaba volcado en una canaleta.
Richard bajó de su coche, linterna en mano. En el vehículo había dos cuerpos,
eran dos hombres.

Estaban muertos, pálidos y con los ojos blanquecinos, como nublados.
Richard notó algo raro en aquellos cuerpos, pero antes de que razonara que era,
escuchó un gemido débil que lo hizo voltear hacia la oscuridad.
Había otro cuerpo, tirado sobre el pasto. Por la cabellera Richard distinguió
que era una mujer.
Toda aquella escena era algo impactante, pero al enfocar directamente la cara
de la mujer, sintió como los pelos se le ponían de punta.

Unas oscuras ojeras rodeaban sus ojos, los cuales estaban inyectados de sangre.
Tenía una nariz achatada, y sus fosas nasales eran muy amplias. La mujer
sonreía, dejando ver unos dientes ensangrentados y puntiagudos. Era delgada,
mas el abdomen estaba notoriamente hinchado. Repentinamente volteó hacia
el, y sonrió aún mas, y aquellos ojos enrojecidos comenzaron a seguirlo.
Richard retrocedió hasta su auto, estaba a punto de arrancar pero se detuvo.

“¿Qué estoy haciendo?. No puedo abandonar a esa mujer. Seguramente su
apariencia es debido al accidente, claro, es eso, debe tener hemorragia en
los ojos, y se habrá lastimado la nariz. Tiene que ser eso” pensó Richard.
Volvió a donde estaba la mujer pero no la encontró.
- ¿Señora, donde está? - Richard giraba y buscaba con la linterna.
Escuchó un crujido detrás de el. Antes de que pudiera voltearse, sintió
como le aferraban los brazos, y seguidamente la cabeza de la mujer asomó
por encima de su hombro.

Aquella boca de dientes puntiagudos se cerró sobre su cuello.
Antes de sucumbir, Richard se dio cuenta que lo extraño en la escena de
aquel accidente, era la falta de sangre, no había manchas en los cuerpos
ni sobre el auto. En ese momento comprendió a que se debía el abdomen
hinchado de la mujer, o lo que fuera aquello. La había sorprendido mientras
descansaba, repleta de la sangre de sus víctimas.


5 comentarios:

  1. Ánimo con la literatura de género. Es agradable ver como hay gente que mantiene el toque clásico en el terror.

    tenderistheword.blogspot.com

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  2. Gracias por comentar D.Cooper.
    Me alegra que vea el toque clásico en mis cuentos. Yo creo que la gente se sigue asustando de las mismas cosas, solo hay que transportarlos a esos escenarios oscuros. Eso es lo difícil jaja!.
    Saludos!

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  3. Muy bueno el cuento. Seguí así. Me encanta este género.
    Le podrías poner un poco de sonido de suspenso que para hacer mas terrorífico y emocionante el blog.

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  4. He pensado agregarle sonido, pero llegué a la conclusión de que no sería muy bueno. Si yo hiciera una película de terror, no le pondría música, creo que le daría mas realismo. Saludos¡.

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  5. Pensándolo bien, dejalo como está.

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