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sábado, 6 de agosto de 2011

La cama embrujada

Ya había oscurecido cuando Víctor llegó a la casa de subastas.
Iba rumbo al depósito cuando se cruzó con los hombres que cargaban las cosas.
- ¿Cómo andan muchachos, hubo mucho trabajo hoy? - preguntó Víctor.
- Bastante si. Trajimos unos muebles antiguos de una casa, !como pesan esos
muebles¡, son todos de madera maciza - le contestó uno de los hombres.
- Antes los hacían como para que duraran - observó Víctor.
- Cierto, ahora son todos de madera enchapada. !Nos vemos mañana¡.

Todos los empleados de la subasta se marcharon, Víctor era el vigilante del
local. Solo algunas luces iluminaban el depósito, los demás salones quedaban
a oscuras. En el depósito había todo tipo de cosas: Desde electrodomésticos
usados hasta obras de arte, pero principalmente había muebles, y entre ellos,
Víctor vio una cama. Era muy grande y hasta tenía el colchón, que parecía
muy viejo, y estaba todo manchado.

Durante la madrugada, mientras tomaba un descanso y se servía una taza
De café, escuchó un ruido, en el depósito.
Con tantas cosas apiladas, no era raro que algo se cayera, normalmente
escuchaba ruidos, pero siempre investigaba, era su trabajo.
Las estanterías producían muchas sombras, y solo la mitad de las luces
permanecían encendidas. Víctor avanzó sosteniendo la linterna en
una mano, con la otra acariciaba la cacha de su pistola.

Al acercarse a la cama, notó que sobre ella había movimiento. Eran dos
bultos que se movían, dos figuras humanas, retorciéndose con sobrenatural
rapidez. Al enfocarlas con la linterna, las figuras se volvieron hacia el.
Eran dos ancianos, estaban sentados sobre la cama, tenían los ojos blancos y
la cara muy delgada, eran casi esqueletos.
Víctor retrocedió lentamente, los fantasmas dejaron de mirarlo, y comenzaron
nuevamente a retorcerse, como si convulsionaran.

Apenas amaneció llegó el dueño de la subasta. Víctor estaba en un pequeño
patio interior, hacía barias horas que estaba allí.
- !Buen día Víctor¡.
- Buen día señor.
- Hoy va a ser un buen día. Tengo varios artículos interesantes que se van a
subastar muy bien. ¿Viste la cama que llegó ayer?.
- La vi si - dijo Víctor.
- En esa cama se mató un matrimonio de viejos, creo que se envenenaron.
Hay un montón de locos que pagan cualquier cosa por algo así.
- Entonces espero que la vendan hoy mismo - dijo Víctor.

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