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miércoles, 31 de agosto de 2011

La noche terrorífica

Hace muchos años que ocurrió, fue en una noche tormentosa de verano.
Yo y Juan, mi amigo desde la infancia, prácticamente mi hermano, fuimos
en una excursión a una ciudad balnearia.
Fue durante la tercer noche. Todo el día había estado tormentoso, pero
igual decidimos ir a un baile. El mal tiempo no nos iba a acortar las vacaciones.
A pesar de la lluvia el club estaba lleno de gente. Apenas llegamos nos separamos.
Estaba en la barra, tomando algo para refrescarme, cuando escuché algunos gritos
que resaltaron sobre la música. Inmediatamente vi una conmoción, algo había
sucedido en la pista.

Un par de empleados del club intentaban apartar a la gente, mientras otros dos
sacaban a la fuerza a un tipo. Se había armado un círculo en torno a alguien
que estaba tendido en el suelo; era Juan, lo habían apuñalado.
El que lo atacó estaba fuera de si, intoxicado con alguna droga.
Fui con el en la ambulancia. Su camisa blanca estaba roja, yo trataba de animarlo:
- !No te me quedes Juan¡, no es tan grave, fue un pinchazo nomás - le decía.
Nos llevaron a un hospital bastante maltrecho y viejo. Cuando entramos la
tormenta había empeorado; había rayos y truenos y llovía copiosamente.

La vieja y alta fachada del hospital era iluminada por la luz blanca de los
relámpagos, la lluvia resbalaba por las paredes grises de aquel edificio.
Quedé afuera de la sala de emergencias. Los corredores estaban silenciosos y
vacíos. Mientras pasaba el tiempo solo algunas personas cruzaron por mi.
Los minutos parecían horas. Fuera la tormenta seguía rugiendo, como un
gigante embravecido, azotando a la ciudad.
No soportaba la espera. Los pensamientos negativos se agolpaban en mi mente.
Comencé a caminar por un corredor, agobiado por las ideas de muerte que
venían a mi, !es que era tanta sangre¡.

Seguí caminando como un autómata, hasta que el sonido de una voz me
hizo estremecer y me volví hacia el. Vi una puerta entreabierta, y asomaba
por ella el torso de una enfermera - !Venga, ayúdeme¡ - dijo la enfermera, y
entró a la habitación, dejando la puerta entornada. Entré y caminé unos pasos.
La enfermera había desaparecido, la habitación estaba vacía, a excepción de
unas camas sin colchón. Repentinamente la puerta se cerró tras de mi, y
seguidamente se apagó la luz. Inmediatamente sentí que me rodeaba una
multitud, y sus manos frías me sujetaban y arañaban por todas partes, de
forma frenética. Me defendí, lancé barios golpes pero solo le di al aire.
Sentí unos dedos fríos hasta en mi cara, intentando abrirme la boca.

De repente se encendió la luz y se abrió la puerta. Ahí fue cuando vi a Juan.
Me había salvado - Hay que salir de aquí - me dijo.
Corrimos por el corredor, cerca de la sala de emergencias dejé de verlo.
Creí que se había quedado atrás, voltee pero no lo vi, había desaparecido.
En ese momento se abrió la puerta de la sala y salió un doctor.
- No pudimos salvarlo. Pedió mucha sangre, lo siento - me dijo el doctor, y
apoyó su mano en mi hombro. Después notó los arañazos que tenia en los
brazos - ¿Cómo se hizo esos arañazos? - en ese momento no pude contestarle.







4 comentarios:

  1. Pobre Juan, por qué tenía que morir... :(

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  2. Hubiera hecho venganza por juan

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  3. esta re bueno... me paresio buenisimo

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