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viernes, 5 de agosto de 2011

Los hermanos

Inspirados por un programa televisivo de supervivencia, los hermanos Jaime y
Aníbal, decidieron tener su propia aventura.
A sus padres no les pareció buena idea, pero como los dos ya eran mayores,
la aventura se puso en marcha.
Su padre los llevó en camioneta hasta la orilla de un monte. Un rato después,
caminaban entre una espesa fronda verde oscura, intrincada y silenciosa.

- ¿No hay pájaros en este monte?, no creí que fuera tan silencioso - dijo Jaime.
- Es cierto, no se oye nada, también creí que sería algo mas lleno de vida, que
abría mas ruido o algo.
Los dos se detuvieron a escuchar. Sobre sus cabezas el monte formaba una
cúpula de ramas enmarañadas. El suelo era una mezcla de lodo oscuro y
hojas descompuestas, y por todas partes había ramas. Los árboles exponían
sus raíces retorcidas, y luego las hundían en aquella tierra oscura.

Su marcha se hizo lenta y penosa. El sol se fue escondiendo detrás de un cerro,
las sombras se fueron apretando hasta cubrir cada centímetro de suelo.
- Hay que buscar en lugar para acampar - dijo Aníbal - Es temprano pero ya
está oscureciendo.
- No quiero pasar la noche en este lugar, ¿y si volvemos al camino?.
- Jaja…!miedoso¡ hay que seguir. Además ya no nos da para dar vuelta,
¿Cuánto demoramos para llegar hasta aquí?.
- Claro, nos agarraría la noche, bueno, entonces busquemos algo, un refugio
natural - dijo Jaime.

Como el paisaje seguía invariable, y la noche estaba cada vez mas cerca,
decidieron acampar en aquel lugar. Armaron la carpa y juntaron leña.
Cuando la oscuridad se hizo completa, ya tenían el fuego encendido.
- Ahora si estamos como en el programa, sentados al lado del fuego.
Que lástima que no casamos algo, para comer como en el programa.
Comentó Jaime, su hermano hacía un buen rato que estaba callado.

- La verdad es que no me gusta ese programa - mientras Aníbal hablaba, las
llamas del fuego iluminaban una mueca extraña en su rostro. Hizo una breve
pausa y volvió a hablar - Te voy a decir porqué quise venir a acampar. La
verdad es que pienso matarte.
Si Aníbal hubiera dicho eso en otra situación, seguro que Jaime se echaría a reír,
pero la mueca de su rostro, sus ojos brillando ante la luz de la fogata, hicieron
que Jaime se levantara.

- ¿Porqué dices eso?. No es gracioso - alcanzó a hablar Jaime, titubeando.
-¿Porqué?…porque siempre fuiste el favorito de mamá y papá. Siempre te
dieron los mejores regalos, te trataban mejor, siempre tuve la impresión de
que sobro en la familia, !te odio¡ - Aníbal sacó un cuchillo de su mochila.
Jaime retrocedió unos pasos, y al hacerlo tropezó y calló, Aníbal se abalanzó
sobre el. La luz del fogón iluminó aquella escena aterradora, macabra.

Aníbal se irguió, su ropa estaba teñida de rojo, sus ojos casi desorbitados, y
su cara exhibía una sonrisa lunática. Entonces el monte se llenó de carcajadas.

1 comentario:

  1. Qué trágico.
    Aníbal nunca pensó en hacer terapia familiar el pobre...

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