¡Advertencia!: Todas las obras del blog le pertenecen a Jorge Leal. Prohibido tomarlas para cualquier fin sin consultar antes al autor. Y en todos los casos se deberá citar la fuente y el autor, y no se podrán usar con fines comerciales.

Buscar en este blog

viernes, 30 de septiembre de 2011

Algo Espantoso

Apenas reconocí a Pedro cuando me crucé con él en la calle. Me impresionó lo
mucho que había cambiado. Estaba terriblemente delgado y avejentado, canoso, con
ojeras. Lo primero que pensé fue que estaba enfermo de algo grave. Apenas me atreví
a preguntarle; me dijo que no, que tenía otros problemas, y que no era por falta de dinero.
Intuí que quería contarme algo pero le costaba. Lo invité a tomar un café, y así conversar
mejor. Elegimos una mesa apartada. Mientras revolvía su café con una cucharita
comenzó a hablar, a desahogarse:

- Desde hace un tiempo veo cosas.
- ¿Qué clase de cosas? - le pregunté.
- Una cara fea, espantosa.
- Si es muy fea consígase algo mejor, compañero ¡Jeje! - mi broma no le hizo ninguna
gracia. Quedó muy serio, seguía revolviendo su café sin tomar un sorbo.

- No es para bromear - me dijo - Si vieras lo que yo veo, también estarías como yo.
A veces se asoma por la ventana del cuarto, o la del baño, o aparece de repente en el
Espejo. Un día de estos me va a matar de un susto.

Una Mesera se acercó a nosotros a preguntarnos si queríamos algo más. Cuando se marchó
Seguimos hablando.

- Y no has pensado en ir a un doctor, para que te ayude - le dije.
- ¿A un loquero? ¡Ni hablar! ¡Nunca! - al decir eso alzó la voz, los que estaban en las otras
mesa voltearon hacia nosotros.

- Lo dije como una idea - le aclaré - No sé de que otra forma puedo ayudarte.
- Creo que nadie puede ayudarme.

Conversamos un rato más y nos fuimos de allí. Ya estaba de noche. Caminamos un par
de cuadras y nos dimos la mano para despedirnos. Estábamos frente a una vidriera. De reojo
vi que su reflejo tenía algo raro, cuando miré directamente había desaparecido, era
nuevamente su cara; pero por un instante había cambiado, y era horrible, espantosa.
Lo que Pedro veía era algo que estaba dentro de él.
Murió un mes más tarde, por una causa misteriosa, probablemente de miedo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¿Te gustó el cuento?