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viernes, 23 de septiembre de 2011

Atrapado en un Hospital embrujado

Grandes zonas de la cuidad estaban bajo agua. Era la inundación más grande de las
que se tenía registro. Las calles se habían vuelto ríos incontrolables, por donde
derivaban todo tipo de objetos. De algunas casas solo se veía el techo, otras estaban
completamente sumergidas bajo las aguas oscuras y turbulentas de la creciente.
Helicópteros y Botes iban y venían rescatando gente; que desde los techos de sus
casas o flotando sobre maderas, gritaban auxilio y hacían aspavientos con los brazos.

Por seguridad evacuaron un Hospital, situado en una zona en donde la creciente
avanzaba sin parar.
La Policía ayudó a trasladar a todos los internos. Los que no podían hacerlo por
sus propios medios, eran llevados en Sillas De Ruedas o sobre camillas.
Sólo Damian no fue retirado de allí. Se recuperaba de una conmoción cerebral,
causada cuando chocó en su auto. Mientras estaba en el baño de su habitación se
había desmayado. La evacuación había sido bastante caótica, y en aquel desorden
se habían olvidado de él.

Cuando volvió en si estaba envuelto en la más absoluta oscuridad.
Intentó encender la luz; no encendía. Salió del baño, la habitación estaba igual de
oscura. Caminó a tientas hasta tropezar con la cama. Tanteando como un ciego
encontró su Pantalón, y en el su encendedor.
Se asomó al corredor; estaba negro y silencioso. Ya estaba de noche y habían
desconectado la electricidad.

- ¡Hola! ¿Hay alguien ahí? ¡Estoy aquí! - gritó Damian.

Después de unos segundos de silencio, escuchó que desde uno de los extremos
del corredor llegaban unos sonidos espeluznantes; mezcla de risitas burlonas, gemidos,
y carcajadas. Aquellos sonidos sonaban cavernosos, como si los emitieran desde un
túnel o pozo profundo.
Damian comenzó a correr en dirección contraria. Poniendo la palma de la mano
delante de la llama de su encendedor, trataba de que este no se apagara mientras huía.
El corredor se le hizo largo, y escuchaba aquellos sonidos cada vez más cerca.

Al llegar a un sala de espera, vio una salida, cuya puerta era de vidrio y por ella
entraba algo de la luz de la calle. Intentó abrirla pero no pudo. Cuando miró hacia
atrás, vio que desde la oscuridad emergía una multitud de siluetas deformes y
grotescas; algunas se arrastraban por el suelo, otras caminaban erguidas, y al andar
se hamacaban de un lado para el otro. Aquel grupo de seres se fue cerrando sobre
Damian. Desde esa noche nunca más se supo de él.

3 comentarios:

  1. GENIAL ME EEENCANTO ATTE DAN P.D. ARIBA GLEE.

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  2. buenisimo el cuento me encantan sigan asi

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  3. Te lo agradezco en nombre de todo el equipo.
    Estoy bromeando contigo,soy solo yo ¡Jajaja! Saludos!!

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