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viernes, 2 de septiembre de 2011

El templo oscuro

Umberto miraba por la ventanilla del camión. A ambos lados del camino se
elevaban altos cerros, con sus cimas de piedra o coronados por pequeñas
arboledas. El camino polvoriento serpenteaba por aquel paisaje imponente
y desolado. Algunos rebaños de ovejas pastaban dispersos entre aquella
vastedad, que tanto inspiraba asombro como melancolía.

- Me pregunto que habremos hecho para que nos manden aquí, en medio
de la nada - le comentó Umberto al chofer del camión.
- No es eso ¡Jaja! La gente de esta zona hace tiempo que le reclama al
Municipio que derribe esa casa. Alguien tenía que hacerlo.
- A mi me dijeron que era una capilla abandonada - dijo Umberto.
El camión cada tanto cruzaba por encima de algún pozo o bache, y los
hacía saltar de sus asientos. Los trabajadores que iban detrás, maldecían
al ser sacudidos por el camión.

- Los del pueblo creían que era una Capilla o Iglesia - siguió diciendo el
camionero - Pero parece que la Iglesia no tiene nada que ver con esa casa.
No tienen registros de que ahí hubiera una capilla. Lo raro es que los del
pueblo dicen que hasta curas había, aunque no daban misa ni dejaban entrar
a la gente. Lo más probable es que fuera algún tipo de secta o algo de eso.

Finalmente llegaron al pueblo, que no era mas que unos caseríos agrupados
a los lados del camino. Averiguaron donde estaba la casa y doblaron por
otro camino, este cubierto de pasto, por la falta de circulación.
Cuando pararon frente a la casa, Umberto observó que esta estaba bastante
alejada del último grupo de casas, entonces preguntó:

- ¿Porqué quieren que la derrumbemos? Pensé que estaba al lado de otras
construcciones, y que había peligro de derrumbe; pero está alejada, y además
en buenas condiciones.

El camionero le contestó con otra pregunta.
- ¿Te digo la versión oficial o la verdad?
- La verdad.
- Quieren que se la derrumbe porque está embrujada. Si, embrujada, ¿Qué te
parece el trabajito que nos dieron?
- Pues vamos a derrumbarla entonces - contestó Umberto - Pero espero que
esta no sea la casa del Diablo ¡Jaja!

Lo primero que hicieron fue entrar para cerciorarse que nadie la estuviera
ocupando. El interior estaba envuelto en penumbras. La luz del día apenas se
filtraba a través de los gruesos cristales escarchados de una angostas ventanas.
Umberto y otros dos trabajadores ingresaron a lo que parecía ser un templo.
En el fondo tenía una especie de altar, y en el se distinguía vagamente una
silueta. Los tres se detuvieron al mismo tiempo, impactados por aquella figura
que se erguía en la penumbra. Cuando encendieron una linterna y la iluminaron,
su impresión fue aún mayor; se estremecieron y retrocedieron un paso.

Umberto notó que aquel ser espantoso no se movía. Los otros estaban a punto
de huir cuando le dijo:
- ¡Es una estatua! Muchachos, es una estatua, o un muñeco, no se mueve.

La cabeza de la estatua era alargada como la de un caballo; pero tenía cuernos.
Evidentemente era una imagen del Diablo, y en aquel templo lo veneraban.
A pesar de darse cuenta que no era algo vivo, los trabajadores salieron corriendo.
Umberto los siguió de atrás, no quería quedarse solo en aquel espantoso lugar.
Estaba por salir del templo cuando volteó y vio como la estatua se movía y agitaba
sus brazos y la cabeza.
Eso fue lo último que vio. salio de la casa completamente ciego.








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