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miércoles, 14 de septiembre de 2011

Fin de año de terror

Mario festejó el fin de año a su manera, en una cantina junto a borrachos solitarios
y melancólicos. Durante la madrugada, se levantó de su asiento y se despidió de
sus camaradas, que a esa altura de la noche se desparramaban sobre las mesas, y
algunos soñaban inquietos, agobiados por los fantasmas del alcohol.
El aire frío de la noche lo despabiló un poco. En la cuidad sonaban sirenas y se
escuchaban detonaciones. Como pensó que eran fuegos artificiales siguió caminando
tranquilamente, tratando de no chocar contra los tachos de basura, las columnas, y
cualquier objeto que se interpusiera a su andar en zigzag.

Divisó a una mujer parada en una esquina, en la otra vereda de la calle.
Al estar bastante fría la noche, y como las ropas de la mujer eran escasas, Mario
dedujo cual era su oficio. Echó mano a su billetera y calculó cuanto dinero le
quedaba. Concluyó que era suficiente para terminar la noche acompañado.
Se acercó a la mujer, que estaba de espaldas a él y saludó:

- ¡Hola preciosa!

Ella volteó, Mario trastabilló al irse hacia atrás, al ver que a la mujer le faltaba el
labio inferior, parecía que se lo habían arrancado, y su ojo izquierdo colgaba de
un hilo de carne. Sus dientes inferiores asomaban entre el hueco ensangrentado
de su boca. La mujer lanzó un gemido y se abalanzó hacia él. Para el bien de Mario,
el susto lo había terminado de despabilar, y pudo evadirla, con un empujón la tiró
al suelo y corrió.
Al cruzar la otra esquina, casi lo atropella una patrulla policial, el auto frenó a un
metro de él. Los policías bajaron rápidamente y le apuntaron con escopetas.
Mario levantó sus manos en alto.

- ¡No me tiren, yo no hice nada! - les dijo.

Los policías bajaron las armas - Este está bien, no está infectado - dijo uno de
ellos. Otro buscó en el interior de la patrulla y sacó un cinturón con una pistola y
municiones. Se acercó a Mario y se las ofreció.
- Va a necesitar esto, tómelas - le dijo - Trate de juntarse con otra gente, que
estén bien, y atrinchérense.
- Pero…pero ¿Qué está pasando? ¿Estamos en guerra? - preguntó Mario.
- ¿No lo sabe? Los muertos revivieron, y cada vez son más - le contestaron.
- Apunte a la cabeza - agregó el policía. Se subieron al auto y se marcharon.

La mujer de la esquina se le acercaba corriendo por la calle. Mario gatilló el
arma y le apuntó a la cabeza, antes de disparar dijo:
- ¡Que año de m…a va a ser este 2012!

2 comentarios:

  1. ja ja ja ja !!!! me encantó, pensé que el final iba a ser otro, como que Mario se infectó con la chica o algo así, pero el final fue muy divertido. Muy bueno.

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