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viernes, 2 de septiembre de 2011

La historia de terror

Muchos años atrás, fui integrante de los Boy Scout de mi ciudad.
En una de nuestras salidas acampamos en el monte. Al llegar la noche nos
sentamos en torno a la fogata. A uno de los novatos se le ocurrió contar
historias de terror. El ambiente era el ideal para narrar cosas espeluznantes.
Alrededor nuestro el monte estaba muy oscuro, y cada tanto se escuchaban
ruidos de ramas, como si alguien las apartara al andar, o las zarandeara.
Contrariamente a lo que creen muchos, es mas fácil asustarse en grupo.
Después de algunas historias, los ruidos en el monte parecieron aumentar, y
hasta hubo alguien que creyó ver a una silueta deforme cruzar agazapada
entre los árboles.

No es fácil de explicar, estábamos asustados pero a la vez emocionados.
Cada historia nos causaba una mezcla de emociones; tanto reíamos como
quedábamos muy serios. Yo examinaba los rostros de mis compañeros,
iluminados de forma irregular por las llamas de la hoguera. Todos en
Algún momento voltearon y miraron hacia la oscuridad, como si hubieran
escuchado algo, después volvían a prestar atención al relato de terror.

Uno de los líderes, que eran tres, nos contaba una historia particularmente
aterradora, que nos mantenía expectantes y mudos, cuando de repente
escuchamos un grito, un alarido que resonó por todo el monte.
Luego oímos una serie de carcajadas por demás siniestras.
Nos paramos e instintivamente nos acercamos más al fogón.
- ¡Que nadie salga corriendo! - gritó uno de los líderes - ¡Hay que mantenerse
juntos! ¡Enciendan sus linternas!.

Lo que lanzaba las carcajadas rodeaba el campamento, moviéndose a gran
velocidad entre aquella maraña de ramas espinosas, algo imposible para
un ser humano.
Aquellos ruidos nos aterraron por un rato y luego cesaron. Nos mantuvimos
Juntos, al lado del fuego. Apenas amaneció nos marchamos.
Esa noche no alcancé a contar mi historia. Aún no llegaba mi turno cuando
escuchamos aquellos gritos y carcajadas. Lo extraño, es que tenía pensado
relatarles exactamente lo mismo que nos ocurrió.





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