¡Advertencia!: Todas las obras del blog le pertenecen a Jorge Leal. Prohibido tomarlas para cualquier fin sin consultar antes al autor. Y en todos los casos se deberá citar la fuente y el autor, y no se podrán usar con fines comerciales.

Buscar en este blog

martes, 27 de septiembre de 2011

Viejos Fantasmas

Sus alumnos ya se habían retirado. La noche iba creciendo sobre la ciudad. Los Focos
del alumbrado público se iban encendiendo. Los corredores y salones del Conservatorio
quedaron vacíos y a oscuras. Alfredo seguía doblado sobre su Guitarra, atrapado en su
mundo interior de notas, acordes, ritmos.
Alfredo enseñaba música en aquel Conservatorio. Mientras daba su clase, había llegado
a él una melodía, se había inspirado, y nunca dejaba pasar esos momentos.
Tocaba la guitarra, escribía en un papel, volvía a tocarla.

Finalmente miró lo que había escrito en el papel con cierto aire de satisfacción.
Al salir de el salón recién se dio cuenta de lo tarde que era. Avanzó por las tinieblas de
un corredor y salió al inmenso patio interior; tenía que atravesarlo para llegar a la Puerta
que daba a la calle.
En un costado del patio había una hilera de pinos, altos y delgados. En el otro extremo
el ventanal de los salones; en el fondo un escenario para actos, en donde flameaba una
Bandera. Todo eso iluminado por un único foco de luz.

Había alcanzado la mitad del patio, cuando de repente escuchó una voz que le gritó
desde atrás:

- ¡Alto! ¿Quién vive?

La voz lo asustó tanto que saltó hacia adelante, después se volvió rápidamente.
Esperaba ver a alguien a pocos pasos de él; pero no había nadie.
Cuando alcanzó la puerta, las manos le temblaban tanto que demoró en introducir la
Llave en la ranura.
Ya se lo habían advertido pero él no lo creía. Por aquel lugar rondaban fantasmas.
Antes de ser un conservatorio, aquel lugar fue un Cuartel Militar. Aquella voz de alto
que había escuchado, es lo que debe decir un Soldado que está de guardia al ver un
intruso.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¿Te gustó el cuento?