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martes, 11 de octubre de 2011

El llanto

Emilio dejó el diario sobre la mesa y escuchó con atención; se oía el llanto de un bebé.
Creyó que tal vez era la tele, o la radio; a veces su esposa se olvidaba de apagarlas.
Cuando entró al cuarto el llanto había cesado; los aparatos estaban apagados. Abrió la
ventana y miró hacia afuera; la ventana daba a la calle, y a esa hora, cerca del medio día,
estaba llena de personas que iban y venían. Concluyó que había escuchado a un bebé
que alguien cargaba por la calle, alguna madre que cruzó por allí.

Regresó a leer el diario. Un poco después llegó Patricia, su esposa, regresaba de hacer
las compras.
Durante el almuerzo Emilio le comentó:

- Hoy me pasó algo curioso, si te lo cuento te vas a reír.
- ¿Qué te pasó? - le preguntó Patricia mientras se servía ensalada de una fuente. Emilio
hacía a un lado unas verduras que no le gustaban, Patricia lo vio.
- ¡Si no comes esas verduras no hay más milanesas!
- Está bien, me las trago, pero bajo protesta. Te cuento lo que me pasó; escuché el llanto
de un bebé y estaba seguro que venía del cuarto, se oía bien cerca…

En ese momento Patricia tomaba jugo, y al escuchar aquello se atacó de una repentina tos
que la hizo escupir lo que tomaba.
Emilio se levantó para ayudarla, ella no paraba de toser.

- ¿Te ahogaste? Trata de respirar ¡Calma!
- Sí…ya me pasó…me dio tos…ya estoy bien.

Después de eso el día pasó normalmente. Ya estaba de noche cuando volvió a suceder
algo extraño; nuevamente se escuchó un llanto de bebé, esta vez los dos lo escucharon.
Estaban mirando el informativo, las luces estaban apagadas, sólo el televisor iluminaba
la sala. Patricia se asustó mucho, comenzó a temblar de terror; el llanto era claro y fuerte.
Emilio estaba desconcertado, no se explicaba que pasaba.

- Voy a revisar el cuarto ¿Será que alguien entró…? - dijo Emilio.
- ¡No, quédate aquí! ¡Tengo miedo! Creo que es…es él… - Patricia no terminó su frase, su
esposo ya iba rumbo al cuarto.
Entró al cuarto y encendió la luz. Estaba revisando todo cuando escuchó que Patricia lanzaba
unos alaridos de terror. Al llegar a la sala la vio tirada en el piso: Estaba boca arriba, y sobre
su vientre había un ser pequeño, un bebé deforme, cubierto de sangre, y con increíble rapidez
arañaba y mordía el vientre de Patricia. Al ver a Emilio aquel ser salió corriendo y desapareció
tras el sofá.
La cargó en sus brazos y la llevó hasta el auto, ella sangraba mucho.

En el Hospital, tras una larga espera, vio a un Doctor que salía de la sala de operaciones.

- ¿Cómo está mi esposa? - le preguntó Emilio al Doctor.
- Está fuera de peligro, se va aponer bien; pero le tengo malas noticias: Perdió al bebé.
- ¿Estaba embarazada?
- ¿No lo sabía? Tenía algunas semanas - le dijo el Doctor - Y hay algo más que tal vez
usted no sepa. No hace mucho su esposa se hizo un aborto.

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