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jueves, 6 de octubre de 2011

En una habitación de Hospital

Fabricio hacía su ronda. Como ya era muy tarde, casi la medianoche, aquella parte
del Hospital estaba silenciosa y desolada. Le parecía algo inútil vigilar esa parte del
Hospital; pero como era su trabajo, recorría una y otra vez aquellos pasillos tan
inquietantes.
Repentinas corrientes de aire recorrían el lugar; y tanto abrían como cerraban
una puerta de golpe. “Puertas mal diseñadas, pestillos muy cortos y muy sensibles”
Fabricio siempre le encontraba una explicación, quería creer que era sólo eso; de
otra forma no podría recorrer aquellos pasillos solitarios , aterradores.

Llegó a una parte donde acostumbraba volverse. Más adelante había una habitación
vacía, en donde había escuchado ruidos que desafiaban sus explicaciones. Siempre
que podía, evitaba cruzar frente a ella, se volvía antes.
Esa noche no pudo: escuchó un portazo a sus espaldas, y que dos personas conversaban.
Era un par de doctores. Fabricio continuó sin voltear. A pocos pasos de la puerta miró
hacia atrás, los doctores ya se habían retirado.

Tuvo la intención de volverse; pero quedó parado en el lugar. No podía seguir teniendo
miedo a una habitación vacía. Decidió hacer lo que nunca había hecho; mirar el interior
de la habitación.
Sacó su Llave Maestra y la abrió. Cuando entró y encendió la luz, vio algo que le puso
los pelos de punta, un escalofrío le subió por la columna.
Sobre una Mesa larga, estaba el cuerpo despellejado de un hombre: No tenía piel y en
algunas partes los músculos estaban separados de los huesos.

- ¿Qué está haciendo aquí? - escuchó Fabricio detrás de él. Se volvió con un grito.
Un Doctor estaba en la Puerta - ¿Qué hace aquí? - preguntó nuevamente.
- ¡Ufff…! ¡Que susto que me dio! - dijo Fabricio, enseguida pensó en una excusa.
- Escuché un ruido y entré a revisar - le respondió. No era del todo mentira, otras
noches si había escuchado ruidos.
- Tal vez el ruido vino de otro lado - dijo el Doctor - Le aseguro que ése que está
ahí ya no hace ruidos; es un cuerpo disecado, lo usan los internistas para estudiarlo.
- Sí, me habré equivocado, no vuelvo a entrar aquí.

El Médico asintió con la cabeza y se marchó. Fabricio apagó la luz, y cuando estaba
cruzando el umbral, escuchó una serie de crujidos. Al voltear, alcanzó a ver en la
oscuridad, que el hombre disecado había levantado la cabeza y miraba rumbo a él.
Cerró de un portazo y le echó Llave.

Los muertos que no están en un cementerio no descansan: Ya sea que sus restos
estén en algún lugar agreste, fosa sin nombre, o mesa de Hospital.

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