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martes, 4 de octubre de 2011

La Mano Fantasma

“Se salvó de milagro” comentaban los doctores que lo atendieron. Camilo sufrió un
grave accidente automovilístico. Volvió a tener conciencia varios días después.
Lentamente las sensaciones y los sentidos regresaron a él. Lo primero que escuchó
fue la conversación de dos mujeres que hablaban cerca de él; dos enfermeras.

- ¡Pobre hombre! ¡Bueno! Dentro de todo tuvo suerte; pero cuando se entere que…
- ¡No siguas! - la interrumpió la otra Enfermera - Creo que está despierto.

- ¿Dónde estoy? - murmuró Camilo - ¿Porqué no veo?
- Está en un Hospital - le contestó una de las enfermeras - Usted sufrió un accidente.
No puede ver porqué le aplicaron injertos de piel en la cara; en unos días le sacan el
vendaje y entonces podrá ver, sus ojos están bien. A primera hora de la mañana viene
el Doctor, él le va a informar más sobre su estado. Ahora trate de descansar.
- ¿Qué hora es? - preguntó Camilo.
- Son las ocho de la noche. Ahora trate de descansar.

Escuchó los pasos de las enfermeras alejándose, después que se habría la puerta, y
seguidamente la cerraban con cuidado.
No podía ver ni moverse, y al estar bajo los efectos de calmantes, dormía y se despertaba
en intervalos. En uno de los momentos en que había despertado, sintió que
una mano le aferraba el brazo derecho. Le pareció que era una mano bastante pequeña;
la de una enfermera, supuso.

- ¿Quién está ahí? - preguntó Camilo. Enseguida sintió como la mano le soltaba.
No le respondieron. Después de unos segundos sintió nuevamente el contacto de aquellos
dedos fríos y pequeños, rozando su brazo derecho; acariciándolo desde el codo hasta su
mano. Luego sintió que le rascaban el brazo, como haciéndole cosquillas.
intentó apartar el brazo pero no podía moverlo, estaba paralizado.
Comenzó a sentir cada vez más terror: no sabía quién estaba a su lado, o qué estaba a su
lado; jugando con su brazo derecho.

Finalmente se desvaneció. Volvió en si al escuchar la voz de un hombre que intentaba
despertarlo.

- ¡Camilo! Bien, veo que ya despertó. Soy el Doctor González. Bien, eh…le quería
informar que, debido a sus lesiones…

- ¿Quién estaba aquí? - le preguntó Camilo - Había alguien, me agarraba el brazo derecho.
- Usted estuvo solo, aquí no había nadie, las enfermeras no se quedan en las habitaciones.
Usted debió sonarlo, nadie le tomó el brazo…
- ¡Le digo que aquí había alguien! Estaba jugando con mi brazo derecho.
- Camilo; eso es imposible: Le amputamos todo el brazo derecho el mismo día del accidente.

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