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jueves, 20 de octubre de 2011

La noche de halloween

Fue durante una noche de Halloween. Muchos turistas habían llegado hasta allí porque las fiestas de esa ciudad eran famosas. Solo querían festejar y divertirse, y no sabían que el terror viajaba con ellos. Desde el amanecer todo el cielo había estado nublado y muy bajo, y la gente que andaba en la calle inevitablemente miraba hacia arriba cada tanto porque parecía que iba llover copiosamente en cualquier momento. Los que querían festejar halloween deseaban con todas sus fuerzas que no lloviera y se alegraron al ver que cerca de la noche algunos nubarrones se abrieron para que saliera una luna llena inmensa. Pero la sensación de tormenta no se alejó y en la atmósfera se respiraba una pesadez como de encierro.
Primero se organizaba un gran desfile que duraba hasta la medianoche y después el público se repartía en diferentes fiestas en clubes y hasta en casas particulares. En medio de la algarabía y en el entrevero de los disfraces un turista se puso a vomitar en la calle. Algunos de los que lo vieron se echaron a reír y otros ladearon la cara asqueados. No era algo raro, estaba calor, muy húmedo y circulaban bebidas de todo tipo. Después otro sufrió lo mismo entre el gentío, y casi al mismo tiempo se descompuso uno más, y otro, y pronto fueron un lote. Cuando se enderezaban estaban pálidos como un papel y tenían la mirada perdida. 

El viejo Enrique estaba sentado bajo el porche de su hogar. De lejos llegaba la algarabía del desfile de Halloween. Su vivienda se encontraba ubicada en el cinturón de la ciudad, en una zona alta. El terreno del viejo era tan grande que su casa estaba sola allí y hasta el vecino más cercano era solo un punto de luz en el campo. El resplandor de la ciudad no estaba lejos pero lo ocultaba casi completamente un bosque largo y delgado pero de árboles muy altos. Un sendero bajaba desde la vivienda de Enrique hasta una calle solitaria que seguía hasta la ciudad. La luna llena que asomaba entre los nubarrones iluminaba el sendero y parte de la calle, más allá comenzaba una hilera de árboles y esa parte estaba oscura entre las sombras y la quietud.

Al escuchar que el bullicio aumentó arrugó más su frente mientras negaba severamente con la cabeza desaprobando aquel alboroto. "¿Acaso la gente se estaba volviendo loca?", pensó. A él le gustaba la paz y la tranquilidad en todo momento y no le agradaba halloween ni ningún otro tipo de fiesta ni gentío. Le pareció que era mucho desorden ya pero se consoló pensando que no llegaban hasta allí. Enrique fumaba en una pipa mientras se hamacaba en su chirriante mecedora. Lanzaba al aire y a la luna una bocanada de humo cuando desde su posición ventajosa divisó a un grupo que avanzaba desordenadamente por la calle. Dicho grupo salía de la parte oscura, de donde había árboles. Desde el lugar en el que aparecieron se veía el hogar del viejo y era lo único que resaltaba más allí. Como guiados por una señal siguieron por la calle y doblaron en el sendero que terminaba en su casa.

-¿¡Pero y a estos que bicho les picó!? -dijo enojado el viejo. 

A Enrique no le gustaba que la gente entrara en su propiedad, y mucho menos iba a tolerar a un grupo de disfrazados borrachos; a la distancia parecían eso, gente disfrazada para Halloween, gente normal haciéndose pasar por monstruos: pero estos bajo los disfraces ahora eran verdaderos monstruos. Sin importar el disfraz que tuvieran, todos estaban muertos; era una horda de zombies y apuraban el paso hacia él tropezando y pechándose entre ellos.

Los ruidos que habían llegado desde la ciudad no eran la algarabía del desfile, eran los gritos de terror de los ciudadanos que eran atacados por los zombis que cada vez eran más. Primero atacaron los que se enfermaron, luego los que habían sido atacados se levantaron enseguida vueltos zombies y atacaban a otros. Pronto la ciudad fue tomada por los zombies. Enrique intentaba detenerlos cuando se dio cuenta de lo que eran pero fue demasiado tarde. La horda lo rodeó y se cerró sobre él. Entre sus gritos se escuchaba el castañeo de una multitud de dientes masticando. Y eso mismo estaba pasando en varias ciudades del mundo. Los que muchos temían se había vuelto realidad, y no era casualidad que fuera justo esa noche.

13 comentarios:

  1. ES TENEBROSO NO MUCHO PERO SI

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  2. ESTA HISTORIA SI QUE ASUSTA Y ESTA MUY BUENA

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  3. es interesante y tenebrosa a la vez perfecta para asustar

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  4. Respuestas
    1. Puede ser. Hasta mis autores favoritos tienen cuentos que no me gustan. En el blog hay un montón de cuentos, tal vez halles alguno que sea de tu agrado. Saludos.

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  5. yo solo escribo relatos de terror pero mezclados con erotismo xD

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    1. Hola. Es una buena combinación. Yo no publico nada así aquí porque son cuentos para todo público y entran muchos escolares, pero alguna relato así he escrito también. Saludos!!

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