¡Advertencia!: Todas las obras del blog le pertenecen a Jorge Leal. Prohibido tomarlas para cualquier fin sin consultar antes al autor. Y en todos los casos se deberá citar la fuente y el autor, y no se podrán usar con fines comerciales.

Buscar en este blog

Translate

sábado, 1 de octubre de 2011

La Tormenta

Tormentas como aquella pasan cada dos o tres años, no son muy comunes.
Desde que comenzó el día el cielo estaba nublado. El aire estaba cargado de humedad.
Bandadas de patos y garzas volaban en formación, huyendo de la tormenta.
Desde niño aprendí a interpretar a la naturaleza, y todo indicaba la inminencia de un gran
temporal.
Reforcé el gallinero y el galpón. Como mi casa está en una zona alta y bastante
desprotegida, sabía que el viento iba a ser un problema. De la huerta coseché todo lo
que pude, aunque estuviera un poco chico o verde; presentía que la tormenta la iba a
destruir: No me equivoqué.

Al final de la tarde el cielo estaba verdoso, y el viento comenzó a soplar. Algunas goteras
enormes, aisladas y cálidas, precedieron a un aguacero cerrado, estruendoso. Enseguida
comenzaron a caer rayos, y el estruendo de los truenos se hizo continuo.
Observé por la Ventana el desarrollo de la tormenta. Vi pasar volando a parte de mi huerta.
Mis dos perros estaban dentro de la Casa, sentados a mi lado, algo asustados.
Cuando se hizo la noche me alejé de la Ventana y me senté a leer un libro. Fuera seguían
los relámpagos, los truenos, la lluvia torrencial, el viento.

No podía concentrarme mucho en la lectura, la tormentazo no me dejaba.
Mis perros estaban arroyados, dormitaban junto a mis pies. Repentinamente los dos
despertaron, se levantaron bruscamente y miraron hacia la Ventana, enseñando los colmillos.
cuando voltee, vi, que en la Ventana había tres fantasmas; tenían la cara contra el vidrio y
me estaban mirando directamente.
Inmediatamente los reconocí, era una familia de la zona: Una pareja y su hijo. Estaban flotando
en posición horizontal, bajaban levemente y volvían a subir, también se movían hacia los lados.
Me levanté y recosté mi espalda a la pared, mientras los seguía viendo.

De repente, detrás de ellos surgieron unos seres oscuros, no sabría definirlos de otra forma.
Sus siluetas no eran humanas, eran cinco o seis, y todos eran diferentes en sus deformidades.
Aquellos seres agarraron a los fantasmas entre sus manos- garras y se los llevaron, se elevaron
y después desaparecieron.
La tormenta había derrumbado uno de los muros de su Casa, habían muerto aplastados.
Aunque he estudiado e indagado bastante; todavía no se que eran los seres que se llevaron
sus almas, supongo que eran demonios; pero por lo que sé hasta ahora, no actúan de esa
forma.
Hoy me senté a escribir lo que vi aquella noche porque presiento que se aproxima una
tormenta igual. Ya escucho los truenos; comenzó a llover…

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¿Te gustó el cuento?