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sábado, 1 de octubre de 2011

Las noches de Luna

Cerca de un camino y lejos de todo, en medio del campo; está la Casa donde
vivió David.

El techo de chapa de la humilde vivienda reflejaba la luz lunar que llegaba desde lo
alto del cielo. En su oscuro interior, David se paseaba de un lado para el otro; esperaba
ansioso el regreso de sus padres. Su pequeña figura iba desde su cuarto hasta la
sala, pasaba por la cocina y regresaba a su cuarto.
Desde el camino llegó un aullido, y se escuchó el trote de unos caballos; David se
asomó por la puerta. Dos jinetes y un Perro cruzaban por el camino.

- ¿Qué le pasa a éste Perro? - preguntó uno e los jinetes: El animal no paraba de aullar.
- Le está aullando a un fantasma - le contestó el otro, señaló hacia la casa y continuó:
- Esa casa está embrujada… ¡Allí está el fantasma! ¡Se está asomando por la puerta!

Talonearon sus caballos y se alejaron galopando.
David los vio alejarse y volvió a recorrer su casa. Atravesaba las paredes y flotaba
por las habitaciones mientras esperaba a sus padres, que nunca llegaban.

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