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martes, 25 de octubre de 2011

Los nueve escépticos

Cuando estudiaba en la universidad, de eso hace ya muchos años,
viví una experiencia sumamente aterradora junto a ocho estudiantes del
mismo centro. Ellos estudiaban psicología y planeaban realizar una sesión
espiritista. En realidad no creían en el espiritismo, la sesión iba a ser
un experimento para demostrar el poder de la sugestión.

Yo no formaba parte de ese grupo, pero había compartido con ellos numerosas
charlas en un café que está cerca de la universidad. Cuando me invitaron acepté,
pensé que podía ser algo divertido, en esa época yo también era escéptico.
La sesión era en la casa de uno de ellos.
En total éramos cuatro hombres y cinco mujeres. Pasamos a una habitación en
donde había una mesa redonda y grande rodeada de sillas.

Dejaron sólo una débil luz prendida para crear el ambiente, una de las mujeres
abrió una caja de madera y sacó una tabla guija, los demás debíamos permanecer
callados y concentrados. La sesión comenzó a la media noche, la mujer con la
tabla guija, seguía las instrucciones de un viejo libro para tratar de contactarse
con algún espíritu. No sé cuanto rato estuvimos expectantes hasta que el puntero
indicador de la tabla comenzó a moverse, o según la teoría de ellos, la mujer
lo movía inconcientemente. Se escuchó una serie de golpes en la única ventana
de la habitación, todos volteamos para ver que era; resultó ser la rama de un
árbol movida por el viento, y supongo que el mismo viento hizo que se cortara
la luz. En ese momento se olvidaron que eran escépticos, evidentemente estaban
asustados, se levantaron y buscaron la puerta, tropezando y chocando entre si.

Yo quedé sentado, la habitación no estaba tan obscura, la ventana era
amplia y se alcanzaban a distinguir las formas, pero como los demás usaban lentes
aparentemente veían menos que yo.
- ¿Dónde está la p… a puerta?
- ¿Alguien tiene encendedor? No veo nada.
- ¡Justo ahora tenía que cortarse la luz de m….a!
La situación me resultaba por demás divertida, pero me puse serio y les dije:

- ¡Ey! Escúchenme, porque no se sientan a esperar a que regrese la luz, la
otra habitación debe estar más oscura y está llena de muebles; esperar aquí
es lo más sensato.
- Tiene razón, las únicas velas que tengo están en la cocina, mejor esperamos
Aquí - dijo el dueño de la casa. El grupo se calmó un poco, y caminando
a tientas volvieron a sentarse.
Todos quedaron callados, observé sus siluetas y noté algo raro, algo no
estaba bien. Al darme cuenta de lo que era, el asustado pasé a ser yo.

Antes del apagón, en la habitación había nueve personas incluyéndome a mi,
pero ahora, en la oscuridad contaba diez. Forcé la vista intentando distinguirlos
uno por uno. No logré reconocer la silueta que estaba a mi lado. Tenía el
pelo mucho mas voluminoso que cualquiera de las mujeres que allí estaban,
y su cara era mas blanca. Me levanté y me aparté de un salto, nuestra “invitada”
misteriosa también se levantó, en ese momento fue cuando los demás la
vieron. Por suerte en ese instante volvió la luz, y volvimos a ser nueve.
Desde esa noche hubo nueve escépticos menos en el mundo.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Me encanto la historia espero que Sigas escribiendo esos cuentos misterioss deveras me llamo mucho la antencion porque al comienzo era un poco traanquillo y yo estava curiosa pero al Final Uhiiii me dejaron los pelos de putas Felicidades

Yo tambien escribo historias de terror y cuentos de miedo suspendo y misterio me facinan, y quiero ser actoria poreso me gusta mucho leer y escribir y tengo todos los dias ideas nuevas.

Anónimo dijo...

muy bueno ¡¡¡

YASI BMTZ dijo...

ESTO SI DA MIEDO PERO ESO DE JUGAR CON ESA COSA EXTRAÑA DA ALGO DE YUYU ME ENCANTAN TUS CUENTOS ERES BUENOOOO SIGUEEE

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