¡Advertencia!: Todas las obras del blog le pertenecen a Jorge Leal. Prohibido tomarlas para cualquier fin sin consultar antes al autor. Y en todos los casos se deberá citar la fuente y el autor, y no se podrán usar con fines comerciales.

Buscar en este blog

lunes, 14 de enero de 2013

Circo de terror

Fueron al circo por la noche: querían sorprender a los que trabajaban en aquel lugar.
Javier y otro inspector de salubridad, se dirigieron a la parte del circo donde se elaboraban las salchichas que vendían al público durante las funciones.

- Pasen por aquí, es en este remolque -los invitó a regañadientes un jorobado, que además era calvo y rengueaba.
- ¿Usted elabora las salchichas? -le preguntó Javier.
- No, es otro empleado. Pasen ustedes, caballeros -dijo el jorobado al abrir la puerta.

Javier y su compañero entraron; el jorobado quedó afuera y cerró la puerta apenas pasaron.  Adentro había una mesa, sobre ella una máquina moledora de carne, unos tachos manchados de sangre, unos cuchillos, e iluminando todo eso, colgaba cerca del techo del remolque una lámpara que rodeaban en su vuelo algunas moscas, y tras la mesa había un payaso. El payaso clavó su oscura mirada en ellos y sonrió desmesuradamente; la comisura de su enorme boca casi llegó a las orejas.
Javier sintió cómo se le erizaba la piel por la fuerte impresión de ver aquello, mas su mente racional enseguida buscó una respuesta a lo que estaba viendo, y rápidamente concluyó que parte de la boca del payaso debía ser una aplicación o algún otro tipo de maquillaje, aunque su instinto le gritaba que algo no estaba bien.   Reponiéndose a la impresión inicial, Javier se dirigió al payaso diciéndole:

- Buenas noches. Somos inspectores de salubridad. Voy a ir directamente a lo que nos trajo aquí. Alguien denunció que ustedes hacen salchichas con carne de perros callejeros.
- Eso no es verdad -afirmó el payaso con una voz potente, agria, llena de ecos de variados tonos: inhumana.
 Su compañero estaba paralizado de terror desde antes que el payaso hablara. Javier también se aterró, pero a pesar del miedo que le iba helando la sangre, igual se atrevió a preguntar:

- ¿Qué… qué tipo de carne usan entonces?
- De cerdo y de vaca, mezcladas -contestó el payaso con su atemorizante voz, que claramente era sobrenatural.
- Ah… Bien, nosotros…. nosotros nos vamos entonces -tartamudeó Javier y giró hacia la puerta a la vez que miraba al otro inspector. Al darle la espalda al payaso experimentaron un terror todavía más atroz, y en ese instante escucharon la voz aterradora resonando a su lado, casi diciéndoles al oído:
- ¡Jajaja…! Pero esta noche vamos a usar otra carne. ¡Jajaja… Jeje!…

1 comentario:

  1. Madre mia,esta historia fue la que mas me asusto de las que llevo leidas de este blog,gran historia.

    ResponderEliminar

¿Te gustó el cuento?