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martes, 29 de enero de 2013

La ofrenda diabólica

Ariel daba un paseo por un bosque. La tarde estaba perdiendo su brillo, pero una brisa fresca que corría entre los árboles lo alentó a seguir más allá del tramo habitual.
La brisa le trajo de pronto un olor muy degradable.  Medio se tapó la nariz con la mano y buscó con la vista el origen de dicho olor.  Al encontrarlo lo sorprendió lo que vio. Sentada con la espalda contra un tronco, con las piernas estiradas y la cara vuelta hacia él, se hallaba una muñeca del tamaño de un bebé pero con rasgos de mujer adulta, con abundante cabellera negra y ondulada.  Ariel dio unos pasos hacia la muñeca, curioso por tan extraño hallazgo. Delante de la muñeca había un animal muerto; la cusa del olor. Ariel juzgo que era una oveja pequeña. Alrededor del descompuesto animal y de la muñeca, dispuestas en círculo, había algunas velas desgastadas.  Dedujo enseguida que alguien había hecho algún tipo de ritual allí, una ofrenda al Diablo.
Se alejó retrocediendo y volvió sobre sus pasos.

Se arrepintió de haber caminado más: la noche lo envolvió cuando todavía estaba en el bosque. Se detuvo al creer escuchar algo, y en vano intentó distinguir algo en la oscuridad. Al reanudar nuevamente su caminata, escuchó que algo pequeño lo iba siguiendo. Supuso que lo más probable era que fuera un zorro, aunque los pasos sonaban extraños. Escuchando aquel sonido de pasos, trató de imaginarse la forma de quién lo producía, y vio, en su mente, a la muñeca corriendo ligeramente entre los árboles.  Ante lo que parecía ser una evidencia, apuró el paso, casi corrió. Cuando salió del bosque y miró hacia atrás, le pareció ridículo que por un instante creyera que una muñeca había cobrado vida. Pero volteó un par de veces más mientras se iba.
Unos semanas después, la esposa de Ariel irrumpió en la sala donde él se encontraba sentado mirando la televisión.

- ¿Te enteraste? -le preguntó su esposa, y exclamó-. ¡Que horrible!
- ¿Lo qué es horrible? No sé nada.
- Lo dijeron en la radio recién. Mataron a una niña de aquí de la zona. ¡Pon en el canal de aquí!

Ariel cambió de canal. Efectivamente estaban hablando del homicidio, y al ver una foto él quedó con la boca abierta, y al escuchar lo que decía un periodista se aterró más: En la foto estaba la niña sosteniendo en brazos a la muñeca que él viera en el bosque. La familia de la víctima había elegido aquella foto porque se sabía que la niña andaba con aquella muñeca cuando la mataron, mas al encontrarla la muñeca ya no estaba, y se presumía que el asesino la había tomado.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

estubo muy bueno tu cuento

Anónimo dijo...

Que excelente cuento

nykko14HD dijo...

hare una entrada a este blog en el mio ok

Anónimo dijo...

muy aterrador...... muy bueno

Anónimo dijo...

no era una obeja por lo visto

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