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viernes, 4 de enero de 2013

La reunión terrorífica

Como casi todos los padres trabajaban la reunión se concretó para la noche.
El director de la escuela donde va mi hijo, la organizó para hablar no sé bien de que.
Siempre consideré a esas reuniones una perdida de tiempo, y para peor esa noche
había partido de fútbol…
Como en mi casa tengo la última palabra, dije al terminar la discusión “Está bien, iré”.
Y salí rumbo a la escuela bajo un cielo que amenazaba con llover.   Llegué tarde, como
cuando era alumno, y sentí la mirada de los padres y madres que habían ido, que no eran
muchos, sobraban sillas en el salón.    Saludé y fui a sentarme en el fondo, ahí era donde me
sentaba antes, por orden de la maestra.

Apenas me acomodé empezó a llover torrencialmente. El director se esforzaba por hacerse
entender sobre el estruendo de la tormenta, que vino acompañada por relámpagos y truenos.
Creí que se iba a suspender, pero el hombre siguió hablando sobre el rendimiento de los
alumnos y cosas así.  
Por las ventanas entraban luces blancas, y seguidamente sonaba el estampido de los rayos, y
algunos de los que estaban allí agachaban la cabeza, como esquivando algo; y el director
seguía con su charla, más bien monólogo.
Tras el rayo más fuerte se cortó la luz, dejando al salón en completa oscuridad.
En el cielo tormentoso hubo una seguidilla de relámpagos, y ahí fue cuando vimos a un niño
parado frente al escritorio.  El director, con los brazos extendidos como para tantear un
obstáculo, caminaba rumbo a la puerta.

Todo debe haber pasado en escasos segundos. El niño, el fantasma, o lo que fuera, estaba
de espaldas a nosotros, mirando rumbo al pizarrón;  en el breve instante que iluminó otro
rayo, lo vimos girar la cabeza como lo hace una lechuza, sin mover el cuerpo, y quedó
mirando hacia nosotros.  
Se armó un griterío seguido por una estampida rumbo a la puerta. Se escuchó que algunos
caían al piso y otros chocaban con las sillas.  Creo que fui el último en salir, al director la
estampida lo había empujado fuera del salón.
Lo que me resulta misterioso de esa terrorífica experiencia, es que, por lo que se sabe,
ningún niño murió en esa escuela, eso es lo que dicen…   

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