¡Advertencia!: Todas las obras del blog le pertenecen a Jorge Leal. Prohibido tomarlas para cualquier fin sin consultar antes al autor. Y en todos los casos se deberá citar la fuente y el autor, y no se podrán usar con fines comerciales.

Buscar en este blog

martes, 19 de febrero de 2013

La llamada

La patrulla policial se estacionó frente a la casa. Algunos vecinos salieron a curiosear, murmurando entre ellos. Bajó de la patrulla la agente Laura y su compañero el agente Claudio. Observaron a los vecinos curiosos y se miraron. Claudio dijo en voz baja:

- Creo que ya todos deducen lo que ha pasado.
- Sí. Es casi seguro que su vecina está muerta -opinó Laura-. Bueno, vamos.

Tocaron el timbre, nadie respondió. Intentaron varias veces sin obtener resultado. Laura bordeó la casa y espió por una ventana cuya cortina se encontraba media descorrida. Vio a la dueña de la casa: estaba sentada en un sofá, con la boca media abierta, y unas mocas enormes entraban y salían de ella, caminaban sobre los ojos abiertos y zumbaban alrededor de la muerta.  Otro sofá se hallaba ubicado frente al de la difunta, y a Laura le pareció que había alguien en él, pero desde la ventana no veía bien.  Volvió a la entrada donde estaba su compañero y le informó lo que vio.
Desde que habían recibido la llamada sospechaban que iban a encontrar una escena así.  Es algo bastante común; alguien vive solo, los vecinos dejan de verlo por unos días, sienten un olor desagradable y llaman a la policía: la persona de la casa ha muerto.
Pero cuando consiguieron entrar vieron algo que no esperaban. En el sofá ubicado frente al de la señora difunta, había una muñeca bastante grande; se hallaba sentada como si fuera una persona, sus ojos apuntaban al cadáver y sonreía como si se burlara de éste.

- Que escalofriante -opinó Laura.
- Un poco sí, pero sólo es una muñeca. A mi hija le encantaría una como esta. Voy a llamar a la central. El caso está claro, pero voy a revisar un poco por aquí, ¿sí?
- Claro, ve. Yo voy a salir para que los vecinos no intenten entrar -dijo Laura, sin dejar de mirar a la muñeca, pues ésta la había impresionado mucho, aunque no entendía por qué, allí había un cadáver y no la impresionaba, pero aquella muñeca…

Cuando Laura quedó sola, la muñeca volteó hacia ella de repente y le habló con una voz chillona: “¡Deja de mirarme, maldita zorra!”. Laura se estremeció por el susto, y empezó a retroceder hacia la puerta; la muñeca la seguía con la mirada.
Al salir de la casa se recostó a la pared. No podía creer lo que acababa de pasarle. Su compañero salió de la casa cuando iban llegando otras patrullas. Él, sin mirarla, le comentó el resultado de su inspección:

- Parece que esta señora era coleccionista de muñecas. Las hay de todos los tamaños. Ven a verlas.
- No, yo, me quedo aquí. Es el olor sabes, no me siento del todo bien -se excusó Laura.
- A todos nos ha pasado alguna vez. Hay días que andamos con el estómago más frágil. ¿Quieres irte en otra patrulla? Algunos de los que vinieron se van a ir enseguida.
- Creo que es mejor que me retire, sí. Pero el informe…
- Yo me encargo -afirmó Claudio.

Varios oficiales saludaron y entraron a la vivienda. Laura se asomó para ver a la muñeca, pero ésta ya no estaba, lo que la asustó todavía más. Salió a la calle y le pidió a un colega que la llevara hasta su comisaría.
Pasaron unos días. Laura sentía que debía hablar con alguien sobre aquella muñeca, y quién mejor que su compañero. Se dispuso a contarle cuando estaban bebiendo café en un pequeño restorán:

- El otro día -empezó a contarle Laura-, en la casa de la mujer muerta, me pasó algo muy raro con la muñeca.
- Me preguntaba cuándo ibas a hablar sobre eso -dijo Claudio-. Sí, tomé la muñeca cuando estabas afuera. La tiré por la ventana. Cuando casi todos se habían retirado fui a buscarla y la oculté entre mi abrigo.
- ¿¡Qué!?
- Sé que estuve mal. Pero su dueña no la iba a extrañar. Sabía que a mi hija quería una como esa y, bueno, la tomé. Tampoco es algo tan grave -Claudio terminaba de decir aquello cuando sonó su celular. Lo atendió y enseguida quedó muy serio, porque una voz chillona le dijo: “¡Jajaja! ¡Estoy matando a tu hija!  

22 comentarios:

  1. Aaaaaahhhh!!!!!!!!! Aterrador cuento. Felicidades Jorge, este es el k mas me a asustado.

    ResponderEliminar
  2. Muy bueno, Jorge. No vi llegar ese final. Te felicito.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  3. Y eso en k pais seria pienso k en usa ..me dio miedo!!!!!

    ResponderEliminar
  4. Me gusto felicidades.

    ResponderEliminar
  5. Q miedo aora me asustan los muñecos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. jaja algo terrorifico , pero ta piola

      Eliminar
  6. K miedo a mi nunka me gustaron las munekas y kon esto menos...

    ResponderEliminar
  7. Ooooo aterrador me imagine todo como si estuviera viendo...exelente!

    ResponderEliminar
  8. Wow q buen cuento de terror. Eso le pasa por llevarse cosas q no le pertenece jaj..

    ResponderEliminar
  9. eStá bUenísimo eStá hiStoria!!

    ResponderEliminar
  10. Povre chica
    De verdad pareciera kmo si se stuviera en la historia q orror

    ResponderEliminar
  11. Tienes un talento increible, felicidades:').

    ResponderEliminar
  12. Voy a guardar todas las muñecas de mi pequeña sobrina sin duda alguna ya m dio un poco de temor saludos!!

    ResponderEliminar
  13. me da mucho miedo jejje

    ResponderEliminar
  14. me da fulll meido jejeje

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No, no da para tanto ¡Jaja! Gracias por comentar. Saludos!!

      Eliminar
  15. wow este cuento me dio mucho miedo jamas me habia dado tanto miedo XD

    ResponderEliminar
  16. estuvo increíble y cuando lo llama y le dice ¨ESTOY MATANDO A TU HIJA¨

    ResponderEliminar

¿Te gustó el cuento?