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lunes, 4 de marzo de 2013

El visitante nocturno

Sucedió esto cuando estuve internado en un hospital para niños. La infección de una cortada me había producido fiebre. Me internaron por la mañana. Después que limpiaron la herida de mi pierna fui llevado a una sala donde había otros niños. Me acompañaba mi madre. Me tocó una cama situada cerca de la pared donde se encontraba la puerta. En la cama siguiente estaba una niña que tosía seguido, mas cuando respiraba bien sonreía simpáticamente y hablaba con su madre con una vocecita algo ronca. De los otros niños que estaban allí no recuerdo casi nada.
Al mediodía trajeron una comida de aspecto desagradable que ni quise probar. La tarde pasó lenta, aburrida. Recibí la visita de unos parientes que se compadecieron de mí un buen rato, después  una enfermera entró y los hizo salir, si mal no recuerdo.
Con la llegada de la noche volvió la fiebre. Una doctora me dio una inyección después de consultar el termómetro. Me sumergí varias veces en sueños incoherentes, totalmente extraños y algo aterradores. Cuando despertaba lo hacía a medias.

Habían apagado las luces de la sala, pero como las paredes eran blancas y entraba algo de claridad por el ventanal, podía distinguirse bien todo lo que había allí. Mi madre estaba dormitando en una silla. Volteé la cabeza y me erguí un poco; los otros niños dormían inmóviles, y las madres de éstos también.  Escuché que abrían la puerta lentamente. Cuando miré, ésta se hallaba entornada, entonces algo pequeño entró corriendo rápidamente. Parecía una persona diminuta. Se detuvo frente a mi cama y quedó mirándome, y pude verlo bien: era un muñeco de trapo. Sentí que la piel se me erizó y experimente una sensación espantosa: sentí terror, un terror tan súbito que mi mente no lo soportó, las fuerzas me fallaron y fue como si cayera en un pozo. Después vi una imagen fugaz, y su recuerdo es menos nítido aún; creí ver al muñeco trepando en la cama de la niña de la tos.
Me despertó mi madre cuando ya estaba de día. Al acordarme del muñeco mi primer reacción fue mirar hacia todos lados, pero mamá tomó mis mejillas entre sus manos y lo impidió:

- Ahora que estás mejor vamos al salón de juegos -me dijo. Mientras ella hacía eso, dos enfermeras se ubicaron al lado de la cama, y a la vez me animaron a seguirla.
- En el salón de juegos te vas a divertir -dijeron.

Enseguida sospeche algo. Me di cuenta que no querían que mirara hacia la cama siguiente. Ya de pie eludí a una de las enfermeras y miré: terminaban de cubrir a la niña con una sábana: había muerto. No puedo describir todo lo que sentí en aquel instante, fue algo horrible. ¡La había matado el muñeco!, pensé. Y por mucho tiempo estuve seguro de ello, porque cuando me llevaron al salón de juegos vi al muñeco, realmente existía. Pero varios años después tuve mis dudas, pues si le creo a mi madre, más bien, si confió en su memoria, lo del muñeco bien pudo ser una pesadilla, porque según ella (yo no lo recuerdo) estuve en el salón de juegos (y por lo tanto vi al muñeco) antes de la noche en que falleciera la niña.  

6 comentarios:

  1. Jorge este está muy bueno! Pública un libro de cuentos cortos amigo! Escribis muy bien! Acá en moscú somos dos compañeros de cuarto que leemos tus cuentos siempre que públicas, pues ya leímos todos los anteriores :-) y la verdad es lo único que leemos siempre para ver algo de español pues ya casi ni siquiera libros en español encontramos aquí y hablar otro idioma todo el día que no sea el natal nos hace extrañar mucho este tipo de literatura! Te felicito una vez más jorge y muchas gracias por escribir estos brillantes cuentos! Seguí así..raúl

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  2. Me ha gustado mucho este cuento!!

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  3. que buen cuento muy bueno :-)

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  4. Que original esa historia

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