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martes, 4 de junio de 2013

El último amanecer

Alfredo estaba algo mareado por la fuerza del impacto. Cuando se recompuso salió del auto a evaluar los daños. El paragolpes estaba torcido pero lo demás estaba bien.
Era de madrugada y se encontraba en una zona donde no había casas. Una momentánea distracción lo hizo salir del camino y chocar con un terraplén.
Volvió al auto y lo encendió; sonaba bien. Después retrocedió un poco hasta enderezarlo para seguir su camino; pero al ver unas luces por el retrovisor detuvo el vehículo. “Un policía, ¡es lo único que me faltaba!”, pensó Alfredo. 
La patrulla se detuvo detrás de él, se escuchó un portazo, y por uno de los espejos vio que un agente caminaba en su dirección.

- Buenas noches -saludó el agente-. Vi que estaba maniobrando su auto, ¿se salió del camino?
- Buenas noches. Sí, me salí del camino, pero fue poco, no había otro vehículo, choqué apenas contra ese terraplén de tierra. No fue nada, por suerte, ¡jeje!

El uniformado enfocó el terraplén con su linterna, luego se inclinó sobre la ventanilla:

- Le informo que va a tener que acompañarme hasta el hospital, tienen que revisarlo.
- Pero estoy bien, no fue nada, no tengo ningún corte ni nada… -repuso Alfredo.
- Igual tiene que acompañarme, señor, es por su bien.
- ¿Es para ver si he tomado? ¿No puede hacerme una prueba aquí, esa de caminar en línea recta o algo así?
- Señor, tiene que acompañarme. Lo revisa un doctor y ya está.
- Mire -dijo Alfredo, y sacó unos papeles de la guantera-. Tengo todos los documentos. ¿No los va a revisar?

El uniformado los tomó y los miró por unos segundos.

- Está todo bien, pero igual tiene que venir conmigo. No haga que se lo repita. Salga de ahí y suba a la patrulla.
- Pero, puedo ir en mi auto, está funcionando bien.
-Suba a la patrulla. Acaba de accidentarse, tiene que dejarlo ahí. Ahora salga y acompáñeme, y no de más problemas.
- No quiero dar problemas, sólo preguntaba porque estoy bien, y no veo que sea necesario ir al hospital.

Aunque aquella situación le pareció muy extraña, igual obedeció pues no quería problemas con la ley. Consideró que si aquel policía estaba abusando de su poder, podría denunciarlo después, al otro día, pues si la cosa empeoraba allí tal vez no le iban a creer. Pensando en eso, cuando ya estaba dentro del vehículo, consideró también que tal vez aquel tipo no era lo que aparentaba, y desconfiando comenzó a interrogarlo a medida que avanzaban por un camino oscuro:

- Disculpe oficial, ¿a qué hospital va a llevarme? ¿Está muy lejos, en qué ciudad está?
- Cuando llegue lo va a saber. No falta mucho. Haga silencio, voy conduciendo.
- Sé que tengo derechos, además no hice nada. Si no me dice a dónde vamos va a ser mejor que se detenga y me deje ir. ¿Escuchó?

El tipo siguió conduciendo sin contestarle. Entonces Alfredo sintió que estaba en peligro, y su instinto de conservación surgió con fuerza.  Cuando iban doblando lentamente en una curva se abalanzó hacia el conductor, lo tomó por el cuello y lo sacudió con todas sus fuerzas. El falso policía lanzó una especie de chillido similar al grito de un cerdo asustado, y de un instante al otro Alfredo estaba agarrando el cuello de un monstruo horripilante con rasgos de murciélago y nariz de cerdo: era un vampiro.   Enseguida el vampiro le mordió la mano, Alfredo lanzó un grito y luchó con más fuerza, con esa fuerza que surge en raras ocasiones, y que es capaz de hacer que una madre levante un pesado vehículo para rescatar a un hijo; y Alfredo era un hombre fuerte. Presionó tanto el cuello del monstruo que consiguió enterrarle los dedos, después tiró y lo desgarró, y el chillido del vampiro se volvió ronco, al tiempo que una sangre negra y espesa se le escapaba por la gran e irregular herida.
El auto se había detenido en medio de la lucha. En cuestión de segundos el vampiro comenzó a deteriorarse, a derretirse. Alfredo escapó de allí y llegó a donde estaba su auto al amanecer. Y ese fue el último amanecer que vio, porque por causa de la mordida que tenía en la mano, a la noche siguiente se convirtió en vampiro.





9 comentarios:

  1. Wow! buenisimo ya me tenias ansiosa por leer otro cuento =) Mui bien, saludos y gracias por seguir publicando =D

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  2. Muy bueno. Puro suspenso y terror. No me esperé lo del vampiro, y mucho menos con esa descripción. Buen trabajo.

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  3. Gracias a ti por comentar y leerme, Vale. Saludos.

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  4. Raúl, en varios de mis cuentos he descripto así a los vampiros; quiero que nuevamente sean monstruos, no tipo modelos como los modernos. ¿Te gustaría unirte a esta causa? Saludos.

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  5. Muyyy Buenop Saludos Desde Medellin Colombia

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  6. Gracias. Saludos a ti y a todos los colombianos que visitan el blog.

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  7. es demasiado interesante y asombroso, yo tambien me dedico a escribir cuentos de vampiros pero los mios tienen un minimo toco romantico.
    eres muy bueno escribiendo.

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  8. ¡hola! me llamo Brie, soy gran seguidora de tus historias solo tengo una duda he pasado la mayor parte de de mi vida recopilando información sobre los seres sobrenaturales
    hasta donde yo tengo entendido los vampiros solo tienen la oportunidad de convertir a alguien en vampiro si hay luna roja ( se le conoce tambien como luna de sangre, luna de vampiro etc) si no simplemente lo matan, tenia esa duda por si habías investigado, tus cuentos e historias son geniales amigo solo quería comentar eso, saludos desde Colombia

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    Respuestas
    1. Hola. Como lo que escribo es ficción, para estos cuentos de terror rara vez investigo algo. Cuando hago historias con vampiros y otros monstruos me gusta tomarme libertades. Y espero que no te ofendas, pero, seguramente lo que investigaste también es ficción. Te doy un ejemplo: si ahora o dentro de unos años alguien se pone a investigar en la red sobre escuelas embrujadas, es muy probable que entre todo el material se tope con "crepypastas" que en realidad son cuentos que escribió este servidor. Son muchos los mal acostumbrados a tomar historias sin citar la fuente y mintiendo sobre la naturaleza de estas. Una revista ecuatoriana publicó como treinta de mis cuentos (hasta que los descubrí) como si fueran historias reales. Y si tienes en cuenta la cantidad de escritores que a pesar de ser desconocidos (como yo) igual han desparramado sus "hijos" por el mundo...
      Gracias por leerme y comentar. ¡Saludos!

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