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martes, 11 de junio de 2013

Algo en la oscuridad

Rubén caminaba siguiendo la línea blanca de la ruta, que era lo único que se veía en aquella oscuridad. Cuanto más avanzaba la noche, menos vehículos cruzaban por él, y ninguno se detenía para llevarlo.
Viajar así era parte de su vida: trabajaba en una cosecha, viajaba hasta otra, vivía un tiempo en un pueblo, o en algún establecimiento rural, partía nuevamente… Pero a pesar de haber andado en incontables ocasiones por numerosas rutas, muchas veces de noche, nunca había atravesado una zona tan vasta y despoblada, ni había visto una noche más oscura y silenciosa que aquella.  La línea de la ruta era su única guía, no se veía ni las manos. Avanzaba lentamente, con pasos inseguros. Inútil era levantar la vista hacia el cielo o buscar el horizonte, pues todo era oscuridad. Era angustioso caminar así, mas no quería detenerse, porque sentía que cierto temor, vago aún, iba a aumentar si dejaba de caminar. Al marchar podía concentrarse en seguir la línea blanca, y de esa forma no pensar; pero su temor igual fue creciendo de a poco. ¿A qué le temía? No lo sabía, ¿Qué podía haber en aquella oscuridad?, ¡nada!, sólo campos solitarios iguales a otros que había atravesado, pero, ¿qué era aquella sensación que sentía cada vez más fuerte? ¿Sería por estar solo? No, él no le temía a la soledad, era otra cosa, sentía que… algo iba a su lado.

Se detuvo y escuchó, todo estaba silencioso. Fue a extender un brazo pero lo contuvo un terror repentino y atroz. “Y si tanteo algo”, pensó, y sintió más terror. Experimentó de pronto el miedo instintivo y profundo a lo desconocido, el verdadero terror, y al borde de la desesperación, de huir gritando hacia cualquier lado, extendió su brazo derecho y lo movió en la oscuridad. Lo hizo porque creyó por un instante que allí no había nada, y que si lo comprobaba su terror iba a disminuir; pero se equivocó, pues de pronto su mano tanteó algo peludo y frío, y una cosa lanzó un grito agudo frente a su cara, y después Rubén sintió que le mordían la cabeza.


15 comentarios:

Raúl Omar García dijo...

Espectacular ese final. Mantenés el suspenso todo el relato y lo rematás de manera brutal en una solo línea. ¡Bien!

J. Salazar. dijo...

jajaj... joder! gracias por hacer terroríficas mis caminatas nocturnas! jaj..

Jorge Leal dijo...

Muchas gracias Raúl. Saludos.

Jorge Leal dijo...

De nada, J. Salazar ¡Jaja! Saludos.

Anónimo dijo...

Hola, mi nombre es Santiago, tus cuentos son de lo mejor, hace años leo tu pagina. Deberias lanzar un libro, asi llevas estos fabulosos cuentos a un nivel empresarial, ya q estoy seguro de q varias personas compraran el libro. Sigue asi, tienes un don jajaja.
Suerte

Natalia Mariela Gonzalez dijo...

MUY BUENO :)

Jorge Leal dijo...

Hola Santiago. Como ya he publicado los cuentos aquí, ninguna editorial los va a querer, ya no sirven, además, ¿quién va a pagar por algo que puede tener gratis? Pienso sacar algún libro, pero con otros cuentos, o alguna novela, aunque tenga que hacerlo yo. De todas formas no tengo apuro. El blog ya es mi fuente de trabajo. Gracias por comentar, Santiago. Saludos.

hugoveyron16 dijo...

Que tal amigo opino lo mismo que los demás estuvo genial el final,no se cómo algo inesperado,te mando un cordial saludo.

ValeAnny Alvarez dijo...

Wow!! Que suspenso

Makayus Lego dijo...

Me encanto el cuento y el gran final conn ese suspenso es muy bueno haste un cuanto o algo asi lo compraria *-*

abdiel meneses dijo...

q orror no me imagino el kaos interno que sufriria al encontrarme en esa situacion..

Anónimo dijo...

Wow ahora voy a tener pesadillas me gusto ese cuento

neohan dijo...

Excelente final...me mantuvo tenso el relato y el final fue trágico para el pobre Ruben...

aurelio parra dijo...

Oye, me gusta mucho tu historia es muy buena y el final es increíble

Jorge Leal dijo...

Pues muchas gracias Aurelio. Nos vemos por aquí. saludos!!

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