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lunes, 15 de julio de 2013

La mirada del gato

Pablo dejó de leer el libro de cuentos de terror que tenía entre las manos y, girando la cabeza observó otra vez las cosas que se hallaban en aquella habitación. Algo lo inquietaba, pero no sabía qué. Un enorme reloj colgado en la pared marcaba las once y media de la noche. Todavía no tenía sueño.
Por fin había adquirido una casa con las características que deseara durante años. Ahora tenía los muebles antiguos que tanto le gustaban, estaba rodeado de ellos, pero se sentía incómodo en aquel lugar.  Pensó que tal vez leía demasiada literatura de terror, y que de alguna forma lo estaba influenciando, mas enseguida descartó esa teoría. Siempre le había gustado leer cosas así, no iba a dejar de hacerlo ahora, además le pareció que no era eso, era algo más, tal vez aún no se había adaptado a su nuevo hogar.

Tras un largo suspiro volvió a concentrarse en el libro. Apoyaba sus antebrazos en una mesa redonda de ébano, detrás de él había una cómoda enorme, de esas de dos puertas. El resto de la habitación estaba ocupado por unas repisas llenas de libros, y en la pared que estaba frente a él se encontraba una gran ventana, situada a más de dos metros de altura.
Cuando pasaba una hoja del libro, Pablo creyó ver que algo se movía en la ventana. Al levantar la vista vio que había un gato en ella. El gato lo estaba mirando. De pronto el animal encorvó el lomo, se erizó, y con las orejas hacia atrás abrió la boca mostrando los colmillos, para luego saltar hacia un muro y desaparecer en la oscuridad.
La reacción del gato lo dejó sorprendido. “¿De qué se asustó tanto ese gato?”, pensó Pablo “¿De mí? No puede ser. Es el de la casa de al lado, ya me conoce, además un gato no reacciona así por cualquier cosa…”. y al revivir la imagen del felino, se dio cuenta que éste, un instante antes de asustarse, dejó de mirarlo al desviar los ojos levemente. Lo que asustó al gato estaba detrás de él. Y cuando pensó eso, un ruido leve delató que la puerta del armario que tenía atrás se iba cerrando.

13 comentarios:

J. Salazar dijo...

jaja pha! buenisimo! ahora ya saben, es hora de adoptar gatos!!

Raúl Omar García dijo...

Genial historia. El final me encantó.
Saludos.

darker war dijo...

me gustó mucho el cuento, simple y a la vez que deja un suspenso que te deja con una enorme duda al final, me gustó que dejaras la duda de que en verdad había algo acompañando al tipo.

Anónimo dijo...

esta guapo un poco de duda pero muy bueno

nanfri alvarino suarez dijo...

mmmm el cuento estuvo muy bueno .
tiene un poco de todo; acción terror y lo mejor de todo suspenso al final.
es como si cada lector tuviera que hacer su propio final para el cuento, he leído muchos cuentos, pocos de terror pero tengo que decir que este cuento es de lo máximo..... y en mi concepto el hombre es raptado por lo que estaba détras de él.....

Jorge Leal dijo...

Gracias por todos los comentarios. Sí, es de final abierto, a mí me gustan así, es mi estilo. Saludos.

Jhonar Perez dijo...

Hermano Esta muy Bueno El Cuento =D
Estoy Creando un Blog Para la escuela y me gustaría poner este cuento como referencia...
Pondre un enlace hacia tu blog
Saludos :3

neohan dijo...

Muy bueno..me dejo con ganas de saber más...

Anónimo dijo...

excelennnteeee!!!!!! no puedo parar de leer!!!

Carla Horeau dijo...

presenté este cuento a mis estudiantes (quinto básico) y quieren un final, no entienden que ya se acabó. supongo que 38 niños que les ha gustado tu cuento habla muy bien de él. Saludos.

Jorge Leal dijo...

Otros lectores ya me reclamaron que el final es muy abierto. Es porque a un blog hay que "alimentarlo" mucho, y eso implica escribir cientos de cuentos, y no todos pueden tener un final inesperado y concluyente, o genial, es así. Cuando veo que un final concluyente le quita fuerza al cuento, le hago uno abierto, a riesgo de que a algunos quieran más. Gracias por comentar, maestra. ¡Saludos a usted y a sus alumnos!

Anónimo dijo...

Bueno creo necesitar mas gatos

Jorge Leal dijo...

Nunca están de más. También espantan momias, y claro, a los ratones ¡Jaja! Gracias por comentar. Saludos.

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