¡Advertencia!: Todas las obras del blog le pertenecen a Jorge Leal. Prohibido tomarlas para cualquier fin sin consultar antes al autor. Y en todos los casos se deberá citar la fuente y el autor, y no se podrán usar con fines comerciales.

Buscar en este blog

miércoles, 21 de agosto de 2013

Tramando algo

Era una de esas noches tempestuosas que ocurren pocas veces al año. Relampagueaba, tronaba, y un viento fuerte que cambiaba constantemente de dirección sacudía los árboles del ornamento público, y pasaba entre las casas rigiendo horriblemente e intentaba arrancar techos; todo esto bajo una cortina asfixiante de lluvia torrencial.
Lucas atravesó la ciudad sumida bajo la tormenta en su choche, con el limpiaparabrisas luchando pesadamente contra el agua. Algunas calles ya empezaban a inundarse, pero con todo, llegó al fin al colegio que era su destino. Él trabajaba de conserje allí. El director del lugar, muy preocupado por la tormenta, lo había llamado para que fuera a cerciorarse de que todo estaba bien.

Aunque atravesó el patio corriendo, igual se mojó bastante, entonces, antes de encender la luz del corredor se secó las maños con la parte interior del abrigo, y mientras hacía eso en la oscuridad, escuchó un murmullo de voces muy distintas entre si, de timbres extraños y palabras incomprensibles; pero escuchó ese murmullo entre el estruendo de dos truenos, y eso lo hizo dudar. ¿Qué había escuchado? Al encender la luz, silencio, el ruido se cortó en ese instante.
Avanzó hacia el lugar donde salieron las voces. Se detuvo frente a la puerta de un salón. Allí guardaban los juguetes, y la mayoría eran muñecos.  Dudó por un momento, pues no desidia, ¿entrar de golpe o hacerlo con cautela? Finalmente dio un empujón a la puerta, encendió la luz y, con el primer vistazo se aterró. Los muñecos estaban quietos, no se movían, pero todos tenían la cara vuelta hacia él.  La impresión fue fea. Apagó la luz y cerró de un portazo. Desanduvo el corredor a grandes pasos. Cuando apagó la luz de este para marcharse, de nuevo escuchó las voces aterradoras murmurando, y ahora se mezclaban algunas risitas espantosas. 

1 comentario:

Anónimo dijo...

si muchísimo esta mega wow me encanto y sobre todo ese el de la cuna que se mueve terrorífico verdad

Publicar un comentario

¿Te gustó el cuento?