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viernes, 14 de marzo de 2014

La zona muerta

Podría decirse que aquella ciudad tenía una parte muerta. Si la viéramos desde el cielo notaríamos con claridad que una cuarta parte de ella difiere del resto. Es que en aquella zona solo hay enormes fábricas abandonadas. Entre las gigantescas barracas verdean terrenos baldíos llenos de pastizales y malezas.  Varias vías de tren separan esa parte abandonada de la ciudad, y cruzarlas es tan peligroso que ya nadie se aventura del otro lado.   En los primeros años de abandono de aquella parte, naturalmente la ocuparon indigentes y otros personajes de las calles, pero cruzar para la parte habitada era tan peligroso (más para gente alcoholizada o intoxicada) que los trenes se “llevaron” a muchos de ellos, y por consecuencia hasta esos moradores oportunistas la abandonaron.   Después, las propias muertes en las vías y la decadencia que pronto se apoderó del lugar se sumaron para que comenzaran a surgir historias de terror sobre la zona mencionada, y con esas historias de miedo revivieron viejos rumores sobre las causas que fueron motivo del cierre de las fábricas.

Richard era un recién llegado allí. Él buscaba trabajo, no era un vagabundo, pero como ya no le quedaba casi dinero y necesitaba un lugar donde dormir, cuando llegó la noche se puso a caminar. No podía ser en las calles de la ciudad, pues podrían tomarlo por un vago; tenía que alejarse un poco.  Tomó una callejuela poco iluminada y al final de esta divisó las vías férreas. Más allá se alzaban unas estructuras enormes y oscuras, la Luna se las mostraba.  Del otro lado de las vías no se veía ni una luz, pero Richard no se desidia.  Lo que menos deseaba era ser sorprendido por algún vigilante o un policía; tenía que estar seguro que en aquella zona no había nadie.
Se acercó a la primer vía, miró hacia un lado, y al voltear hacia el otro vio que una figura encorvada caminaba sobre los durmientes. Parecía ser un viejo. Richard se apartó un poco de la vía. El viejo cruzó frente a él y saludó con la voz típica de un anciano:

- Buenas noches.
- Buenas noches -correspondió Richard, y le preguntó-. Señor, ¿qué es esa zona de ahí?
- Son fábricas abandonadas desde hace mucho tiempo.
- Gracias.

Aquella era la confirmación que quería.  No le agradaba la idea de meterse en un lugar así, porque si aquel viejo andaba allí, también podrían andar otras personas. ¿Y el viejo… dónde estaba ahora? Divisaba un gran tramo de la vía pero ya no había nadie, mas como al costado del terraplén se alzaba  un pastizal supuso que el viejo se escabulló allí. Aquello no le gustó nada, y al pensarlo mejor, ni estaba seguro si era un viejo, porque no le había visto bien la cara.
 Un tren silbó a lo lejos y se vio una luz. Ya no tenía tiempo para pensarlo más. Calculó que el tren iba por una de las vías del medio; si se apuraba le daba bien para cruzar.
Cruzó corriendo la primer vía, la segunda, la tercera, y en la cuarta (la del medio) tropezó con algo y calló de rodillas. Enseguida sintió que se había lastimado con el riel, pero confió en poder levantarse, mas al intentarlo, algo le sujetaba el tobillo.  Al mirar qué era se horrorizó. Una mano asquerosa salía de las piedras desparramadas entre los durmientes y se aferraba a su tobillo.
En ese momento el tren se acercaba más, y su potente luz iluminaba el lugar de frente. Sonó un silbido largo, pero la máquina siguió a la misma velocidad.

Ahora temblaban los durmientes y el ruido era cada vez mayor. Richard no podía soltarse. De pronto de entre las piedras de la vía surgieron unos brazos, y manoteando frenéticamente estos se aferraron a Richard. Y el tren que se acercaba cada vez más.
Estando “estaqueado” por aquellas manos fantasmas, de la desesperación pasó a sentirse resignado. Aquel era el fin.  Entonces empezó a rezar, y en ese momento sintió que lo liberaban. Salió un instante antes de que el tren pasara ruidosamente. Se alejó trastabillando, lleno de terror, y cruzó las otras vías. Pero ni bien lo hizo se dio cuenta que aún estaba en peligro, pues ahora se hallaba del lado de las fábricas abandonadas. Volteó hacia una de las edificaciones y vio que unas figuras blancuzcas lo espiaban desde un ventanal alto.  En la entrada del lugar, un portón enorme, cruzaban unas siluetas que parecían flotar, y en una esquina del portón apareció un brazo largo que lo invitó a pasar haciendo señas con la mano, repentinamente apareció una cara espeluznante, y como un pájaro que vuela hacia uno la cara se le acercó raudamente.  Richard no soportó más aquel terror.
Después sintió que su cuerpo temblaba. Palpó algo con las manos. Eran piedras, ¡estaba acostado boca arriba, en una vía! Se enderezó espantado y vio una luz enceguecedora, y la acompañaba el ruido ensordecedor de un tren que ya casi estaba sobre él.

23 comentarios:

Dahiana Vázquez dijo...

Me encantoooo... que miedoooo.. graciias x los cuentos.. me entretienen todos los dias.. saludos desde Paraguay. .

Carlos de la Parra dijo...

Hubiése mejor ido a Las Vegas, a Cancún o a Ibiza. ahí se dan mejores oportunidades de sobrevivir cuando todo está perdido. Pero hay personas que por el contrario eligen lugares inhóspitos y adversos.
Cada quien maneja su karmática.

Jorge Leal dijo...

Así es, Carlos. Gracias por el comentario. ¡Saludos!

Jorge Leal dijo...

Gracias a ti por leerme, Dahiana. ¡Saludos!

Anónimo dijo...

muy buena historia :-$

Jorge Leal dijo...

Gracias. Saludos.

José Luis Vassallo dijo...

Excelente. Desde que encontre este blog lo vengo chequeando continuamente esperando poder una de estas historias. Muchs gracias.

José Luis Vassallo dijo...

Excelente. La verdad muy buena la historia. Muchas gracias.

Fernanda Povea dijo...

La historia me encanto, puedo utilizar este cuento para una tarea?

Jorge Leal dijo...

Para analizarlo en idioma español o algo así, tómalo. Pero si lo que te pidieron es que escribieras un cuento, no lo uses. Sería plagio y trampa. Saludos.

Jorge Leal dijo...

Gracias a ti por leerme y comentar, José.
En el blog hay muchísimos cuentos, te invito a que leas también los más viejos. ¡Saludos!

Julio Cesar dijo...

Este cuento me gusto..!! Saludos.

Jorge Leal dijo...

Me alegra, Julio. Gracias por comentar. ¡Saludos!

josemauricio carrillolopez dijo...

me gusto mucho por la historia de la zona muerte si que me dio miedo

josemauricio carrillolopez dijo...

que miedo sime guto mucho

Jorge Leal dijo...

Gracias a ti por comentar, José. ¡Saludos!

Anónimo dijo...

Me gusto la historia pero creo que habria sido mas aterrador si hubieras puesto que al final muere por mirarse en el espejo, eso si me hubiera matado jaja

Jorge Leal dijo...

Ese final es de otro cuento ¡Jaja! Saludos.

Ayrton bouvier dijo...

Excelente historia Ö

Jorge Leal dijo...

Gracias, Ayrton. Saludos.

Anónimo dijo...

Y la parte final?

Jorge Leal dijo...

Lo estaba por pisar un tren, ¿cuál crees que es el final? ¡Jaja! Gracias por comentar. ¡Saludos!

Anónimo dijo...

Jaja pero eske al final ke pasa lo piso o no lo piso el tren, brinka o ke.... All 2 parte? Eso le falta creo llo, gonzo

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