¡Advertencia!: Todas las obras del blog le pertenecen a Jorge Leal. Prohibido tomarlas para cualquier fin sin consultar antes al autor. Y en todos los casos se deberá citar la fuente y el autor, y no se podrán usar con fines comerciales.

Buscar en este blog

martes, 11 de marzo de 2014

Que solo sea un cuento...

¿Qué pensar de aquellas historias? ¿Eran cuentos o era el diario de un tipo? Cuando me mudé a una casa amueblada, revisando todo encontré una libreta en el último cajón de una cómoda. Curioso como soy enseguida empecé a leer lo que habían escrito en ella. La primer historia me pareció una anécdota, y estaba entretenida. Las historias eran escritas a mano, con una letra muy prolija, y estaban bien narradas.
Ya se había hecho noche y hacía mal tiempo, las condiciones ideales para leer. Me preparé una taza de té y me senté a leer en la sala.
Después de otra narración con un tomo humorístico, llegué a lo que tal vez es un cuento de terror. Deseo que solo fuera un cuento de terror, porque de ser algo que realmente le pasó al autor, si aquello es un diario personal… pero no, no puede ser.
El cuento narraba lo siguiente:

“En esa época era integrante del Club de Leones de mi ciudad. Se acercaba el seis de enero y habíamos recogido y recibido en el club montones de regalos, la mayoría usados.  Un grupo de diez personas teníamos que encargarnos de elegir los juguetes, hacerle algunas reparaciones si los requerían y descartar los muy rotos.  Por cuestiones de trabajo acordamos hacer eso de noche.
Había una gran pila de juguetes en medio del salón. Una compañera estaba hurgando en ella cuando la vi dar un paso hacia atrás con cara de desagrado, y con una mueca más acentuada señaló un objeto y exclamó:

- ¡Por Dios! ¡Que muñeca más horrible! ¡El susto que me dio!
- A ver -le dije-, que seguramente estás exagerando.

Todos fuimos a ver la muñeca. No exageraba, era una muñeca horrible. Tenía el tamaño de un bebé de meses. La cara era blanca, con ojeras oscuras, y los ojos parecían ser de vidrio, por lo realistas que eran.  Un hombre del grupo fue y la tocó.

- La cabeza es de madera -nos dijo volteando hacia el grupo-. El cuerpo… debe ser de tela, con un relleno duro, y el pelo es… ¡Asco! Parece ser real.

Y se pasó la mano por el pantalón, mirando ahora con desagrado a la muñeca.

- ¿Qué hacemos con ella? -peguntó uno.
- Nadie la va a querer, es muy fea, muy aterradora. Yo no se la daría a un hijo mío -expresó una de las mujeres.
- Seguramente es antigua, y puede que valga algo -opinó otro-. Tal vez si se la vende para hacer fondos…
- Bien, tú la guardas en tu casa -bromeó uno que estaba a mi lado, y todos nos reímos.
- Sé que Olivera conoce de antigüedades. Para mí que hay que dejarla en aquella pieza, para que no se mezcle con los juguetes, y mañana cuando venga Olivera que vea si vale algo o no. Para darle a un niño no me parece. ¿Qué opinan? -propuso el mayor de los presentes. Todos estuvimos de acuerdo.

El mismo que propuso eso la tomó, y con la cara muy seria fue hasta la pieza. Yo fui a abrirle la puerta (yo tenía las llaves).  Era una pieza pequeña, donde se guardaban las escobas, lampazos y cosas así. La dejó en un rincón; yo apagué la luz y cerré la puerta.  Volvimos a lo que teníamos que hacer.
Al rato el sobresalto fue general. Hubo un gran barullo en la pieza, y golpearon tres veces la puerta.
Las mujeres salieron disparadas rumbo a la salida, pero quedaron esperando. Los hombres allí presentes teníamos que ver qué pasaba.  
Los golpes en la puerta sonaron raros, era algo duro, y enseguida me imaginé la punta de los mangos de unas escobas.  Cuando abrí unas escobas cayeron hacia afuera. La muñeca estaba en el mismo lugar.
Convencimos a las mujeres de que solo fue unas escobas mal apoyadas en la pared, que seguramente cuando pusimos a la muñeca allí se desacomodaron más hasta resbalar.
Retomamos nuestra tarea pero casi sin hablar, y todos volteaban hacia la pieza cada tanto.
No había pasado mucho del primer incidente cuando de nuevo hubo ruido.  Esta vez la huida fue en serio. Quedamos solo cuatro hombres. Nos mirábamos unos a otros. ¿Quién se animaba? Como el que tenía las llaves era yo tuve que tomar la iniciativa.
¡Fue horrible! La muñeca ya no estaba en el rincón, al abrir la puerta cayó hacia adelante.
La volví a meter a la pieza empujándola con el pie y cerré de un portazo.   Como nadie sabía qué decir y no queríamos quedarnos ni un minuto más allí, simplemente nos fuimos.
Tras unas llamadas, tres de los presentes aquella noche volvimos de día. La muñeca ya no estaba.
Cuando llegó el seis de enero y salimos a repartir los juguetes, la encontré en el fondo de una pila. Aquella muñeca quería ir a parar a la casa de un niño, para nada bueno, supongo.  Cuando pasamos frente a un contenedor de basura la arrojé allí. Después me arrepentí, pues creo que tuve que haberla destruido”.  

Así terminaba el cuento. Deseo que sea solo un cuento porque, después de esa historia el narrador contaba una sobre la casa donde vivo ahora, y lo que dice es aterrador, y de ser cierto, estoy en serios problemas…

24 comentarios:

Juan Esteban Bassagaisteguy dijo...

Muy bueno. Se siente el miedo en las escenas de los golpes a la puerta de la pieza pequeña.
¡Saludos!

Jorge Leal dijo...

Entonces salió bien ¡Jeje!. Gracias por comentar, Juan. ¡Saludos!

Anónimo dijo...

buen cuento!!! q haya 2da parte por favor estuvo entretenido. SALUDOS

Jorge Leal dijo...

Hola. Gracias. No pensaba hacer una segunda parte, solo era un final abierto, como me gusta a mí, pero ahora me está dando ganas de hacerla. Va a salir otra parte. ¡Saludos!

RACING_CAPO dijo...

Necesitamos la segunda parte! XD

Jorge Leal dijo...

La voy a publicar en unos días. Gracias.

Anónimo dijo...

y luego???.................
que paso???????????alguien digame!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Anónimo dijo...

cuando sale la segunda parte ?muy bueno

Jorge Leal dijo...

Viernes o sábado. En mi zona están arreglando los cables y no sé si voy a tener internet. De todas formas, sale dentro de unos días, aunque antes voy a publicar otro.

Jorge Leal dijo...

El personaje se vio al espejo y murió. Fin. ¡Jajaja! Es broma, voy a publicar la segunda parte (a petición de los lectores) en unos días. ¡Saludos!

ozalo dijo...

Muy buena historia atrapante, me vienen imaganes de el conjuro la peli, esperamos la 2 parte saludos !!

Jorge Leal dijo...

Hola, Ozalo. Si esa peli es de muñecos embrujados la voy a tener que ver. Gracias por comentar. ¡Saludos!

amparo jozelin dijo...

Si esta muy padre se siente toda la emoción la neta jajajajajajajajajajajajajaajajajajaajajajajajajajaa

oziel antunez dijo...

Muu buena viejo

Jorge Leal dijo...

Hola Oziel. Gracias. Cuídate, saludos.

Anónimo dijo...

Ok ya vi donde estaba la narración de la muñeca, perdon y muuuuy buenos en verdad

Jorge Leal dijo...

Gracias. Leíste primero la segunda parte. ¡Saludos!

Anónimo dijo...

Gonzo... .Mull bueno

Mariela Jofre dijo...

Muy buena historia..se palpa el.miedo con los golpes en la pieza...

Jorge Leal dijo...

Es la parte que más tiene que asustar. Gracias por comentar, Mariela. Espero que me sigas leyendo. ¡Saludos!

SOPHI ALEJANDRA CADENA OTALVARO dijo...

muy buena a mi me pusieron de tarea leer algunos cuentos de acá y fue chebre espero que si pongan segunda parte

Jorge Leal dijo...

Tengo que agradecerle a tu maestra o profesora entonces, y claro, a ti por comentar. La segunda parte ya fue publicada, es una entrada más nueva que esta. Espero que te guste también, y que comentes. ¡Saludos!

Lourdes MC dijo...

Tienes una segunda parte?

Jorge Leal dijo...

Sí, acá: http://cuentosdeterrorcortos.blogspot.com.uy/2014/03/que-solo-sean-un-cuento-2.html
Mas fácil es que estando en esta entrada la busques en la parte derecha del blog, donde aparece la lista de los que publiqué ese mes. Tendría que haber puesto un enlace al final de este cuento pero no lo hice y ahora ya es viejo y me da pereza ¡Jaja!

Publicar un comentario

¿Te gustó el cuento?