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jueves, 29 de mayo de 2014

Entre monstruos

Dieter era parte de una fuerza invasora, pero él no quería estar allí. Él se sentía como en una pesadilla, en un sueño espantoso donde todos se habían convertido en monstruos, y él fingía ser uno de ellos para que no lo atraparan. É era un soldado alemán. 
Ahora se encontraban en Francia. Fue durante un invierno crudo, de mucha nieve. Él se mezclaba en un batallón que avanzaba de pueblo en pueblo sometiendo a los lugareños.   Arrasaban con la resistencia que encontraran (Dieter siempre apuntaba muy bajo o muy alto intencionalmente) y revisaban casa por casa, saqueando algunas, y hacían que la gente esperara afuera, tendidos en la nieve.   A Dieter aquello le parecía algo horrible; entrar en un hogar, revolver todo, romper cosas, “confiscar” otras. Pero si decía algo los “monstruos” se iban a dar cuenta. ¡Este no es uno de nosotros! 
Avanzaron como una plaga hasta un pueblo pequeño ubicado al pie de unas montañas blancas. Una vez instalados organizaron grupos de reconocimiento; Dieter formó parte de uno de ellos, eran seis soldados. Buscaban casas aisladas.  
Tras una rato de marcha se hallaron en medio de la nada, en un paisaje blanco, helado. Después llegaron a un bosque de troncos delgados y ramas cubiertas por la nieve que parecía muerto, un lugar desolado y silencioso. Otro rato de marcha y el paisaje ahora era un bosque de pinos. 

En aquel lugar el clima comenzó a ponerse más frío. El cielo quedó blanco, empezó a arreciar un viento fuerte y este vino con abundante nieve. Ahora todo el bosque aullaba horriblemente como si hubiera despertado enfadado. Viento, nieve, frío penetrante y miles de pinos aullando. Si no encontraban un refugio iban a morir en aquella tormenta. Estaban muy lejos como para volver con aquel clima.  
Uno de ellos divisó una cabaña. Mientras los otros apuntaban sus armas, temblando de frío, Dieter golpeó la puerta. 

- ¡Hazlo más fuerte! -le gritó uno de sus compañeros. 
- Parece que no hay nadie -dijo Dieter, volviéndose hacia los otros. 
- Parece, tienes que insistir. Grítales que si no salen vamos a balacear el lugar -le dijo otro. 

Dieter golpeó de nuevo, gritó lo que le ordenaron en francés (era el único de los presentes que dominaba ese idioma), y para que sus compañeros no balacearan el lugar entró primero a la vivienda, al ver que la puerta había cedido algo con el último de sus golpes.  Después irrumpieron los otros y revisaron todo.  No había nadie, pero no era una cabaña abandonada, alguien estaba viviendo allí. Supusieron que tal ves ese día se encontraba en el pueblo. Ahora la cabaña era su refugio. Cerca de la chimenea había una pila de leña seca, la encendieron y de a poco fueron recuperando el calor. Afuera la tormenta de nieve rugía cada vez más por todo el bosque. 
Cada uno llevaba una buena provisión de comida.  Dieter los vio, como tantas veces, comer entre risas causadas por anécdotas repugnantes. Para tratar de no escucharlos, tragó su comida y comenzó a recorrer la habitación.  Los otros habían revuelto unos libros, buscando algo oculto en ellos; Dieter examinó sus portadas. Los libros eran antiguos y no estaban escritos en francés. Reconoció el latín en uno, pero los otros no sabían en qué idioma estaban escritos; pero por las pistas que daban algunas ilustraciones Dieter supo que eran libros prohibidos, eran libros de brujería. Mirando aquellos viejos volúmenes se preguntó si se hallaban en la casa de una bruja, y paseó su mirada por la habitación. 

Cuando llegó la noche se acomodaron en el piso para dormir sobre sus lonas; el de más rango había tomado la única cama.  Al rato la habitación estaba llena de ronquidos. 
Dieter despertó de madrugada, paralizado. Con horror comprobó que no podía mover ni un músculo. Se había acostado con la cabeza ladeada hacia sus compañeros. La chimenea aún estaba encendida y arrojaba bastante luz sobre ellos. Los otros estaban muy quietos y ya no roncaban, y al lado del que estaba sobre la cama había una figura encorvada que estaba de pie. Parecía ser una mujer muy vieja, y cuando esta se movió un poco Dieter pudo ver su cara: era una bruja. 
La bruja se inclinó hacia el soldado y le ladeó la cabeza, sacó una aguja larguísima de entre sus ropas y se la clavó lentamente en un oído, entre risitas.  Después se acercó a otro. Todos estaban paralizados por un hechizo.  Al segundo soldado le metió la aguja por la nariz y la revolvió, siempre emitiendo una risita aterradora. Dieter ahora sentía un terror atroz; los otros también, porque estaban bien despiertos.  A la tercera víctima la bruja le hizo saltar los ojos con su propia bayoneta, con la que este decía haber liquidado a varios.  Dieter ya no podía con tanto terror, mejor iba a ser la muerte. Cerró los ojos para no ver cómo liquidaba a los otros, pero escuchó ruidos que igual resultaban aterradores.
Cuando llegó su turno la bruja pareció dudar. Lo acomodó boca arriba y, mirándolo a los ojos se fue acercando a su cara, sonriendo. Dieter no pudo más y se desmayó. 
Volvió en si cuando ya era de mañana. Ahora podía moverse. Sus compañeros muertos no estaban allí. La bruja, que ahora ya no lucía tan horrenda, preparaba un desayuno en la chimenea. 

- Los enterré en el bosque -dijo la bruja, respondiendo lo que Dieter se había preguntado para si. 
- ¿Por qué no me mató? -le preguntó Dieter. 
- Porque vi que no eras malo, y porque me vas a ser muy útil. 
- ¿Cómo? 
- Te lo diré después del desayuno. 

Unas horas después Dieter volvió al pueblo. Allí le dijo a un superior que los habían atacado en el bosque, y que fue un pequeño grupo de hombres, seguramente la resistencia local. Inmediatamente organizaron otro grupo, y Dieter se ofreció para guiarlos.  
Cuando llegaron al bosque de pinos empezó a soplar una tormenta de nieve. Un rato después Dieter dijo divisar un refugio; era una cabaña. 

   

24 comentarios:

Anónimo dijo...

Buen final. No me lo esperaba XD

José Luis Vassallo dijo...

Muy buena historia. Me encanto. Brujeria y guerra, interesante combinación. Muchas gracias Jorge. Un abrazo.

Jorge Leal dijo...

Gracias. Brujería y guerra ya lo usé en otro cuento, aunque ahora no recuerdo dónde lo publiqué, igual, el otro no era muy bueno. ¡Saludos!

Jorge Leal dijo...

Gracias. ¡Saludos!

Tania Villanueva dijo...

¡Hola! Desde hace un tiempo he estado leyendo tus cuentos, y realmente me parecen fascinantes, es increíble la manera en como tomas a los personajes sin dejarte influenciar por como los describen ahora, y es genial leer éste tipo de cuentos con personajes tradicionales, que aparte la trama es muy buena, ¡felicidades! Y sigue así, saludos y un abrazo (:

rosanaa dijo...

Muy bueno

Jorge Leal dijo...

Gracias. ¡Saludos, Rosanaa!

Jorge Leal dijo...

¡Hola Tania! Muchas gracias por tus palabras, son realmente reconfortantes. Me has comprendido a la perfección. Gracias. Te espero por acá, comentando. ¡Saludos, un abrazo!

Juan Cadena dijo...

Mi nombre real es Nayeli y é leído todas tus historias y la verdad me encantan! Son las mejores y mas aterradoras historias del mundo! Mis favoritas fueron las de gente de circo, jamás volveré a ver un payaso de la misma manera! jajaja! Sigue escribiendo por favor!!! :-)
Saludos desde México! ;-)

Jorge Leal dijo...

Hola Nayeli. Gracias. Menos mal que los payasos reales no entran a mi blog, porque de hacerlo los tendría de enemigos ¡Jaja! Incluso podría escribir sobre eso...
¡Saludos para tu México!

ValeAnny Alvarez dijo...

Hola Jorge hace algo k no comento por falta de tiempo pero sigo aki leyendote, siempre fiel a tus cuentos. Me encantó el final estubo increíble. Buena mezcla la de bruja y soldados :) saludos!

Anónimo dijo...

Muy buen cuento!!!!!!!!!!!!!!! espero leerte mas seguido =) , siempre stoy a la espera de tus publicaciones =).Marilu

Jorge Leal dijo...

Vale, eres la seguidora número uno del blog, es mas, eres la única seguidora ¡Jaja! No necesitas excusarte, por favor. Ya eres de la casa, Vale. ¡Saludos, amiga!

Jorge Leal dijo...

Hola Marilu. Los días que no publico puedes leer cuentos viejos, no creo que hayas leído todos, ¿o sí? Tendría que darte un premio si fuera así ¡Jaja! ¡Saludos!

ValeAnny Alvarez dijo...

Ay lindo :) no te conozco en persona y te estimo tanto... Claro k soi tu fiel lectora siempre lo sere xk me encanta tu trabajo. Ojala algun dia te conozca en persona :)
Un abrazo desde mi ciudad Caborca, Sonora, México ♡

Jorge Leal dijo...

Me gustaría conocerte en persona también, y algún día puede ser, vivimos en el mismo planeta, ¿no? ¡Jaja! La mayoría de los lectores son de México. Estoy viviendo en el país equivocado, de Uruguay casi no me visitan, ni figuran en las estadísticas. Adoro mi país, pero quiero ser escritor, y si acá no me dan una chance, pues me voy para ahí, y nos tomamos unos tequilas ¡Jaja! ¡Saludos, amiga!

Anónimo dijo...

Me encantó!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Sos increíble !!!

Jorge Leal dijo...

Bueno, gracias. ¡Saludos!

Senen Ramirez dijo...

Muy bueno la verdad tienes un "toque" especial para escribir que no se lee todos los días. Felicidades por tus extraordinarios relatos, quien quita y seas el próximo alan poe o stephen king del terror xD.

Senen Ramirez dijo...

Wow excelentes relatos felicidades, tienes un toque único que no se lee todos los días sigue así y pronto seras recordado como el alan poe o stephen king del siglo XXI. Saludos desde México.

Jorge Leal dijo...

Muchas gracias. Francamente, no creo que alguna editorial me publique algún día (una verdadera, no de las que paga uno mismo). El sector editorial está muy corrompido; muchos editores son escritores frustrados, y esos no dan oportunidades a los que no son de su "especie". Pero así les va ¡Jaja!
Veremos qué pasa dentro de unos años, cuando mejore mas, pero ser como Poe... es un poco difícil, ¿no? ¡Saludos!

Anónimo dijo...

Exelente

Lourdes MC dijo...

Muy buena historia

Jorge Leal dijo...

Gracias, Lourdes. Saludos.

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