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domingo, 25 de mayo de 2014

¡Zombies!

De pronto Guillermo estaba acostado en una cama, en una habitación desconocida, y al mirar hacia un lado vio que no estaba solo, había más gente acostada allí. Estaban tendidos en camas o en colchones sobre el suelo, y también había mujeres. “¿Qué hago en esta habitación? ¿Quiénes son esos, por qué están todos amontonados?”, se preguntó Guillermo, totalmente confundido. 
Su desconcierto aumentó cuando vio que todos estaban armados. Algunos dormían, otros ya estaban despiertos y se habían enderezado a medias o estaban de lado sobre uno de los codos. 
El aire era pesado al haber tanta gente amontonada allí. Guillermo pensó que aquello no era un sueño, pero tampoco parecía ser su vida.  Y se escuchaba un ruido de fondo fuera de la habitación, “¿Son gemidos lo que oigo?…”. 
De repente se abrió una puerta, apareció un tipo que llevaba una metralleta colgada en el hombro, y este les gritó: 

- ¡Muy bien, señores y señoras, es hora de levantarse! ¡Los zombies están muy inquietos hoy y el edificio está completamente rodeado! ¡Tendremos que darles su ración de plomo! ¡A levantarse! 
- ¿¡Zombies!? -preguntó con un grito Guillermo, al tiempo que se levantaba en un movimiento brusco y rápido-. ¿Qué quiere decir con, zombies? 
- ¿Y a este que le pasa? -preguntó a su vez el tipo dirigiéndose a otros. Algunos hicieron un gesto que decía “Yo que sé, recién me despierto”, pero otros se pusieron serios, y una mujer se irguió y tomó un revólver. 
- Tal vez enloqueció -opinó la mujer-. No quiero a un loco aquí. He visto enloquecer a muchos y no es bueno, no quiero a un loco armado. Di algo más, Guillermo. 

Ahora todos estaban despiertos, y los más próximos fueron deslizando disimuladamente sus manos hacia las culatas, mirándolo a él. Guillermo pensó rápido y tuvo que mentir: 

- Compañeros, no estoy loco, solo me desperté algo confundido. Disculpen si los inquieté. 

Con esas palabras todos parecieron calmarse y la mujer sonrió.  Tras reiterados bostezos y estiramientos fueron abandonando la habitación. Guillermo quedó por último. Sobre la cama que ocupara había una metralleta, la tomó y salió también. 
Había mentido para salir de aquel apuro, no tenía ni la más remota idea de lo que hacía allí ni recordaba a ninguna de aquellas personas. Al pensar lo que dijo el tipo sobre los zombies se estremeció. “Zombies, no puede ser, no, imposible. ¿Serán esos gemidos que se escuchan? Que no sean zombies, zombies no…”, razonaba mentalmente Guillermo. Muchas veces había soñado con muertos vivientes, y todas las películas del género lo impresionaban bastante. “¿Será esto otra pesadilla? ¡Diablos! No es una pesadilla, pero, ¿Qué es? No recuerdo casi nada”. 
Avanzó junto a otros por un corredor y llegaron al pie de una escalera. Los otros comenzaron a subir. Ahora los gemidos y los gritos se escuchaban más claros.  Guillermo quedó petrificado, pero los empujones de los de los que venían atrás lo hicieron reaccionar y subió también.  Ahora estaban en el techo del edificio. Guillermo lloraba por dentro. Los gemidos que venían de abajo aumentaron cuando las personas se asomaron. Se acercó unos pasos más y los vio.  Una horda de zombies decrépitos, ya con jirones de ropas nauseabundas y piel acartonada y gris, un gris asqueroso, rodeaba el edificio por todos lados.  Los que estaban contra la pared arañaban los muros con las uñas y gemían mirando hacia arriba. 

Las personas que estaban con Guillermo abrieron fuego hacia abajo y se desató una balacera infernal. Él, aterrado hasta un punto que no creía posible, se unió a ellos por no saber qué otra cosa hacer. Aquello era mil veces peor que la más angustiante de sus pesadillas con muertos vivientes. 
Al notar que el rugir de la balacera había disminuido, advirtió que algunos bajaban del techo por la escalera, y alguien que pasó a su lado dijo que los zombies habían logrado entrar al edificio. 
Una verdadera batalla se desató abajo, y crecieron los gritos junto con las detonaciones. 
Todos los que estaban en el techo bajaron, dejando solo.  Y la situación seguía empeorando. Los cuerpos de muchos zombies se habían apilado contra el muro, y ahora otros los usaban para acercarse más al techo, y algunas manos decrépitas ya casi alcanzaban a treparse. 
Dentro del edificio ya no sonaban tiros, solo se escuchaban gemidos y alaridos de zombies.
Cuando comenzaron a asomar en la escalera los de afuera alcanzaron el techo.  Guillermo sintió un terror tan horrible que pensó que aquello no podía ser real, pero tampoco era una pesadilla, aquello tenía que ser… el infierno. 
Él había muerto y ahora estaba en el infierno. Al darse cuenta de ello todo se vaporizó entre llamas y resonaron carcajadas llenas de maldad. 
De pronto Guillermo se encontró sentado en un avión militar en pleno vuelo. Estaba rodeado de soldados y él vestido como uno. Nuevamente no tenía ni la más remota idea de por qué estaba allí.     Un sargento se les aproximó desde la parte delantera del avión y les dijo: 

- ¡Soldados, el país está sufriendo una especie de rebelión civil violenta! ¡Parece que parte de los ciudadanos enloquecieron. No sabemos las causas! ¡Tenemos autorizado usar fuerza letal! ¿Alguna pregunta?
- Sargento, ¿Es cierto lo que dicen, que los atacantes son zombies? -preguntó un soldado. 
- ¿¡Zombies!? -exclamó Guillermo. 

El infierno lo hacía saltar de una situación con zombies a otra: ese era su infierno.   

25 comentarios:

  1. buenisimo, tengo que confesar que no tengo mas de un mes que encontre esta pagina y ya lei todos los cuentos, nuevamente yo de Panama saludos sigue asi atte Yenny

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  2. Hola Jorge, te cuento que soy fiel lector siempre, justamente ahora estamos un grupo de descendientes hispanos en campamento y acabo de leer esta historia y las últimas anteriores a todo el grupo sobre una fogata especial, el lugar donde nos encontramos, el clima y todo hizo que estos cuentos nos hagan pasar de maravillas, esperare en la noche para leer los mas anteriores, un abrazo desde moscú Rusia

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    1. Hola Raúl. Que bueno sería acompañarlos, adoro estar frente a una fogata. Te cuento algo: salgo a acampar desde que era niño, y me gustaba hablar de cosas de terror, buscaba el tema, generalmente recordando películas. Lo que puede resultar curioso es que desde hace unos años ya no busco el tema ni narro cuentos en acampadas. Es porque ahora realmente sé cómo asustar. Sé que no lo consigo en todos los cuentos, pero de noche, en un bosque o en un monte ¡Jeje! ahí te aseguro que sí, y he descubierto que a la mayoría no le gusta asustarse de enserio.
      Bueno, saludos Raúl.

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  3. Impecable como siempre. Al leer zombies dije Whatttt??? Lograra sorprenderme en una tematica como esta y la verdad es que lo has logrado. Muy bueno el final. Se agradece como siempre. Un abrazo.

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    1. Gracias, José. En realidad al final no es de zombies ¡Jeje! Un abrazo, cuídate.

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    2. Tienes razón no es de zombies pero bien que el infierno plagio el tema. Uffff que horrible una eternidad despertando para encontrarse peleando contra eso. Da miedo. Gracias. Slds.

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    3. Lo hice porque me pareció algo lógico. Si se le teme mucho a algo, el diablo va a usar eso en un infierno personalizado. Es una idea vieja en realidad, pero buena. Gracias a ti por comentar. Saludos.

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  4. Hola jorge me encanto el cuento mi peor miedo es a los zombies, que horror imaginar que te pase algo haci!!! Felicitaciones un beso grande..

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    1. Gracias, Ely. Mejor oculta ese miedo, porque si en vida no te portas bien tal vez el Diablo te prepare algo como al personaje del cuento ¡Jajaja! Estoy bromenado, no me hagas caso. Te mando un beso.

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    2. Jorge!!! He bailado cn el diablo x las noches...jeje beso

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    3. A ocultar los miedos sino .... me encanto, bueno la mayoría de tus cuentos, saludos. celia

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    4. Hola Celia. Ya ves, en el blog también doy consejos ¡Jaja! Saludos.

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    5. Ely, me hiciste reír ¡Jaja! Entonces estás bien con el chamuco ¡Jaja!

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  5. Nos gustaría narrar tus cuentos en una radio que acabamos de lanzar. Desde luego mencionándote como el autor de los mismos. ¿Qué opinas? Te dejo la liga: chilangalabanda.com/radio-online-en-vivo

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    1. Hola. Sí, está bien. Ya los leen en otras radios. Estaría bueno que mencionaran al blog también, porque es donde publico,es mi casa ¡Jaja! Suerte con su radio. Saludos.

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  6. hola jorge me encanto tu cuento, apenas estoy iniciando con los cuentos de esta pagina' y al ver "zombies" me aterre' te confieso que le tengo panico a los zombies y no me imagino pasar algo asi .... bueno seguire leyendo los demas.. saludos desde Mexico
    By: Alicia

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    1. Hola Alicia. Bienvenida al blog. El miedo a los zombies está mas vivo que nunca ¡Jaja! Es un tema que no muere de todo, revive cada tanto ¡Jeje! Bueno, basta de bromas malas. Espero tus comentarios, Alicia. ¡Saludos!

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  7. Muy bueno me encanto tiene mucho suspenso y eso me facino jhon bautista

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  8. que miedo los zombies... me arrancarias como una bala para mi casa jajaja saludo desde Chile

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    1. ¡Jaja! Gracias por comentar. ¡Saludos desde Uruguay!

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  9. Soy de uruguay tambien, y la verdad Jorge que pense que escritores como tu solo en el exterior se encontraban. Felicitaciones, eres muy bueno, te lo digo porque he leido a Lovecraft, King, Poe y mas. No tienes nada que envidiarles, jajaja. Andrea.

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    1. ¡Hola compatriota! Muchas gracias. A King no lo considero un maestro. Tiene mucha fama pero es bien sabido que no escribió muchos de sus libros. Pero los otros sí que son maestros, y el nivel de esos está a años luz del mío ¡Jaja! Déjame mejorar durante varios años y después vemos. ¡Saludos, Andrea!

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  10. Hola Jorge, muy buenos tus cuentos. Yo he leido a Lovecraft, King, Poe y otros. Y tu estas muy a la altura. Felicitaciones!!!! Andrea, desde Canelones, Uruguay.

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