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viernes, 27 de junio de 2014

Bajo el hospital (segunda parte)

Los zombies intentaban salir de la habitación donde se amontonaban. Del otro lado, a cada instante se sumaba mas gente, y los policías pidieron refuerzos. Cuando llegaron mas oficiales, Lucas y otros valientes voluntarios comenzaron a evacuar aquel ala del hospital.  
Algunos enfermos salieron por su cuenta, otros apoyados en alguien, y fueron llegando camillas para sacar a los mas débiles. En el pasillo se cruzaban pacientes que huían con policías que iban a socorrer a sus compañeros, que improvisando una barricada en la puerta, resistían a duras penas la embestida  de los zombies que querían salir. 
Cuando empezaron los disparos cundió el pánico. Algunos enfermos se tiraban de sus camas e intentaban salir arrastrándose. Lucas cargaba a una persona o empujaba una camilla, llevaba a uno, volvía por otro, mientras allá, en el final del pasillo, donde estaba la habitación de los zombies, sonaban una tras otra las detonaciones y explotaban gritos. Los zombies habían logrado salir, y los policías tuvieron que replegarse ante la furia de estos, pero retrocedían disparando hacia la marea de muertos vivientes. 

Lucas, mientras llevaba en sus brazos a una señora, pensaba en lo que acababa de pasarle: “Zombies bajo el piso… ahí debía haber una fosa común, pero, ¿de zombies?”, y recordó un viejo rumor, ya vuelto leyenda, que hablaba sobre los primeros años de la ciudad, cuando esta era aún un pueblo, y se mencionaba una comunidad de extranjeros que se asentaron en las afueras, y supuestamente toda la comunidad cayó presa de algún tipo de enfermedad. El rumor decía que habían muerto todos, y que como el cementerio era muy pequeño en esa época, a la mayoría los habían enterrado en el predio del hospital, todos juntos.    Como la gente de ese entonces quiso olvidar aquel hecho, a las otras generaciones solo les llegó el rumor de lo sucedido, y muchos no creían, o consideraban  que se había sobredimensionado el asunto.  Ahora Lucas sabía que era verdad, aunque no se explicaba por qué eran zombies. 
Continuaba la lucha por detener a los muertos andantes, y el hospital seguía siendo evacuado, pero el lugar era tan grande y eran tantos los internados allí, que en el desorden causado por el miedo la tarea se hacía muy difícil.  Varios grupos de bomberos trataron de imponer algo de orden en la evacuación, mas los zombies ya se desparramaban por varios corredores, a pesar de la lluvia de balas de los agentes. 
En un pasillo Lucas cruzó por unos policías que corrían en sentido contrario, y uno de ellos le advirtió: 

- ¡Tiene que salir de aquí, ya vienen…!
- ¡Creo que todavía queda alguien en aquel cuarto!, ¿me ayudan? -tuvo que gritarles Lucas, para hacerse entender sobre la balacera y el griterío infernal que se extendía ahora por todo el hospital.  
- ¡Ya vienen, hay que irse! -y siguieron corriendo. 

Él fue solo; no podía dejar a una persona allí. Se sentía responsable de haber liberado a los muertos, aunque era de suponer que de todas formas iban a salir por aquel piso, solo era cuestión de tiempo. 
Cuando llegó al cuarto, una señora mayor ya se había levantado e intentaba huir caminando. Él la levantó en brazos, como hiciera con otros, y salió al corredor, mas los zombies ya estaban allí. Dos le arrebataron a la señora, y casi al mismo tiempo uno lo mordió en el brazo. Lucas lo apartó de un empujón y sacó un martillo que llevaba en su cinturón de trabajo. Cuando el zombie lo atacó de nuevo, el martillo le rompió la cabeza. Intentó salvar a la señora pero ya la habían apresado varios, y uno le desgarró el abdomen con las manos.   Otros reanimados se sumaron a estos y Lucas tuvo que escapar de allí. Corrió tomándose el brazo herido. Enseguida supo que estaba en graves problemas. 
Hacía unos años lo había mordido una víbora venenosa en una acampada; esa vez sintió cómo el veneno se extendía por su cuerpo. Ahora sentía algo similar: se iba a transformar en un zombie.
Pensó que aquel era el fin para él. No tenía caso salir del hospital, pronto él sería un muerto andante mas, y no deseaba atacar a nadie; pero por otro lado, no quería que lo despedazaran. Lo mejor iba a ser esconderse, encerrarse y morir, y revivir sin dañar a nadie. Al alcanzar otro corredor, se vio de pronto frente a la puerta de un depósito. La tanteó, estaba abierta. Era un depósito pequeño, y tenía algunas cajas. Cerró la puerta, arrastró unas cajas para bloquearla, y se dejó caer en un rincón. 
La herida cada vez le dolía mas y el cuerpo se le estaba entumeciendo. Fuera de la pieza, todavía llegaban detonaciones desde otras partes del hospital, y pasaban gimiendo los muertos, los que surgieron del suelo y algunos que acababan de convertirse. 
Lucas comenzó a respirar apenas. Siempre había creído que en el final vería su vida pasar frente a sus ojos, pero solo sentía dolor y aquel entumecimiento, y de pronto, nada. 
Después de un tiempo que le fue imposible determinar, volvió a ver lo que había en aquel depósito, estaba vivo, pero, ¿cómo podía ser, y, cuánto tiempo había pasado?  Se levantó, movió lentamente una de las cajas que colocó frente a la puerta, y la entornó para espiar. Algunos zombies deambulaban lentamente por el pasillo. Ya no se escuchaban disparos, solo algunos ruidos apagados y gemidos, muchos gemidos. Estaba atrapado en un hospital lleno de muertos vivientes.

Continúa… 

12 comentarios:

  1. Hola Jorge, Muy buenas tus historias, ¿cuando publicas la otra parte de esta? esta muy interesante :)
    Un abrazo, te saluda desde Venezuela, Yeilimar.

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    1. Mañana, aunque puede ser hoy. Me gustaría estar por tus tierras ahora; aquí está frío como pata de pinguino (supongo que las patas se les enfrían mas que el c... a pesar del dicho ¡Jaja!). ¡Saludos!

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    2. ¡Jajaja! no te lo recomiendo aqui hace mucho calor :c

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    3. Supongo que después del partido de Uruguay todo el país quedó helado.
      Saludos desde Argentina.
      PD: hubiera querido que pase Uruguay.

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    4. No, no da para tanto, así es el fútbol, se gana y se pierde, bueno, también se empata ¡Jeje!
      Que tengan suerte. ¡Saludos!

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    5. Y a veces se sufre, como hoy... la suerte estuvo de nuestro lado y pasamos a cuartos jejej

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    6. Supongo que mas de uno se infartó ¡Jaja! Pero lo importante es pasar. Estaría bueno que no se sufriera tanto en un partido, porque es solo un juego, y no es bueno darle tanta importancia. Ganen o pierdan un mundial, todos esos jugadores (en casi todas las selecciones) igual ya están "forrados" de plata, y es un hecho que a muchos no les importa tanto, ejemplo: Inglaterra. Pero claro, a pesar de la filosofía, también sufro con mi cuadro, pero tampoco es que se me termine el mundo, o que me quede helado ¡Jeje! Te cuento algo, el partido mas emocionante que viví en mi vida fue hace exactamente un año, en el otro mundial, en el partido contra Gana. En ese nos estaban robando (como lo hicieron en los otros), y si hubiera estado ahí seguro termino a las ñaspi con algún africano ¡Jajaja! Y ahí no habría de filosofía que valiera ¡Jaja!
      Que sigan teniendo suerte. ¡Saludos!

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  2. Muy buen cuento Jorge, vas a ver que pasa en la continuación...........

    Saludos.

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    1. Hola, Raúl. Gracias. Espero que les guste. ¡Saludos!

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  3. Excelente historia espero la continuación.
    Saludos!
    Hgo.

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  4. Cada vez se pone más interesante 😊. Saludos, Celia

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