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lunes, 30 de junio de 2014

Bajo el hospital (tercera parte)

Espiando hacia el corredor, A Lucas le quedó claro una cosa, la evacuación del hospital había fallado. A los zombies que salieran del suelo se les sumaba ahora toda una legión de recién convertidos. 
Volvió a trancar la puerta y examinó lo que había allí. Abrió una de las cajas, tenía unidades de suero oral. “Un pequeño golpe de suerte, entre tanto desastre”, pensó. Pero en ese momento se dio cuenta de que no tenía sed. De todas maneras trató de hidratarse un poco, mas solo había tomado un trago cuando le vino una especie de náusea y escupió en el suelo lo que había tragado. Creyó que tal vez el suero estaba vencido. Se equivocó, era nuevo.  Atribuyó aquello a su mal estado de salud; acababa de morderlo un zombie… ¿Acababa? ¿Cuánto había pasado desde que perdió la consciencia? Lamentó su costumbre de trabajar sin reloj. Le hubiera gustado saber cuánto tiempo estuvo oculto allí. Supuso que no mucho, porque no tenía hambre. 
Se revisó la herida del brazo, lucía muy mal, aunque no le dolía. Se la tocó con el dedo, presionó la herida, salió un líquido amarillento, pero nada de dolor. Supuso que la infección de alguna forma le había afectado los nervios, y por eso no sentía nada, aunque no recordaba haber escuchado algo así. Dedujo que si todavía no se había convertido en zombie ya no lo haría. “Esa mordida no fue suficiente”, especuló. 

En su cinturón de herramientas tenía el martillo con el que liquidara al zombie que lo mordió, además de un par de destornilladores grandes. Esas herramientas le iban a servir para salir de allí. Descorrió de nuevo la caja y espió hacia el corredor. Entornando apenas la puerta, veía solo una porción del lado izquierdo del pasillo. No había zombies allí, mas llegaba ruido desde el lado derecho. Tenía que abrir mas la puerta y asomarse para ver. Aquella acción era arriesgada, porque podrían verlo. Decidió esperar. 
Su decisión fue acertada. Un grupo grande de muertos andantes empezó a pasar frente a la puerta. Eran en su totalidad, víctimas de los primeros zombies, y todos tenían partes desgarradas, mordidas o faltantes; dejaban un rastro rojizo al pasar. 
Al volver el silencio Lucas miró de nuevo. Esta vez se asomó rápidamente. El pasillo estaba despejado, pero este no era muy largo y se conectaba con otros en ambos extremos. ¿Qué había mas allá? Seguramente zombies. 
Lucas empuñó uno de los destornilladores como si fuera un pica hielo, y con el martillo en su mano diestra, salió al pasillo avanzando agazapado. Después se dio cuenta que de nada le servía avanzar así, y se irguió.  Recostó la espalda a la pared cerca del corredor transversal y se deslizó lateralmente para ver lo que estaba mas allá. Tres zombies caminaban lentamente uno al lado del otro, dándole la espalda. En el otro extremo no había ninguno, mas la salida estaba en el de los zombies. 

Lucas apretó fuerte el martillo y corrió hacia los reanimados. Aún le daban la espalda cuando alcanzó al primero. En ese momento los otros voltearon, y Lucas vaciló por lo horribles que eran: Uno no tenía piel en la cara, y esto hacía que sus ojos parecieran mas grandes. El otro tenía la mandíbula dislocada, y al estar sostenida solo por una piel ya flácida la mandíbula le colgaba hasta el pecho, y tras el giro brusco de la cabeza se quedó meciendo.  
Lucas ya no tenía la sorpresa de su parte, sin embargo, los zombies no reaccionaron como él esperaba, entonces el martillo volvió a golpear.  Tres menos, le quedaban no sabía cuántos. 
Debía alcanzar una sala de espera, allí estaba la salida al patio.   Ninguna de las salidas del edificio daban a la calle, y en toda la manzana había muros. Lucas deseó que los patios no estuvieran llenos de muertos. No sabía que tenía un gran problema antes. 
Como divisó a unos zombies a su espalda, alcanzó la sala de espera corriendo, no espió lo que había en ella antes, y de pronto se vio frente a una multitud de zombies. Estaban por toda la sala, y un gran número de ellos giró la cabeza hacia él. Algunos muertos golpeaban la puerta queriendo salir, pero la habían tapiado desde afuera. Lucas, a pesar de todos los muertos que se agitaban allí, llegó a notar la puerta tapiada.  Solo estuvo frente a la horda un instante, y se alejó de allí corriendo. Siguió el pasillo, porque por donde vino ahora avanzaban unos reanimados.  Entonces se sintió atrapado. La otra salida que conocía se encontraba en la dirección que tomara la horda que pasó frente a su refugio, y seguramente también estaba tapiada. Pero volvió a tener esperanzas al ver el comienzo de una escalera. Tal vez si subía al segundo piso podría bajar al patio por alguna de las tuberías de desagüe del techo, y supuso que la escalera retrasaría a la horda que iba a salir de la sala tras él. Pero para su sorpresa, ningún zombie salía de la sala. “¿Esta segunda generación de zombies será menos agresiva que los otros?”, pensó. Eso le gustó. Tal vez eran menos activos que los otros. 
Subió por la escalera y alcanzó el segundo piso. Allí también andaban zombies. 

Continúa…

6 comentarios:

  1. excelente, estuve esperando la continuacion todos estos dias, no puedo creer que haya leído cas todos tus cuentos, son muy buenos, espero con ansias la continuacion y los proximos cuentos :)

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    1. Gracias, Reyko. Si leíste casi todos los cuentos te tengo que felicitar; que aguante ¡Jeje! ¡Saludos!

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  2. Todos los que caemos en esta trampa Blog (le digo trampa porque es adictivo!!), leemos todos los cuentos, y cuando los hemos terminado de leer buscamos en las categorias una por una para ver si hay algún cuento que se nos haya escapado, realmente debes hacer un compendio y venderlo están bastante entretenidos, como ya te habia comentado antes tu narrativa me recuerda a Stephen King con una descripción completa del lugar, los personajes e incluso pensamientos de estos.

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    1. Cuando leí "trampa blog" creí que era el comentario de un troll ¡Jaja! ¿¡Que es eso de, trampa!? ¡Jaja!
      Te agradezco el comentario. Para ser franco, me gustaría que mi narrativa recordara en algo a Horacio Quiroga, que es al que considero mi maestro, pero supongo que todavía estoy muy lejos de ese nivel; veremos dentro de unos años. Lo curioso es que varios lectores me han comentado que ven algo de Leopoldo Lugones en mis cuentos, cuando de ese autor solo leí un cuento, y no me gustó mucho. De King nunca leí nada, solo he visto las películas, y aunque le llaman "el maestro del terror", he leído por ahí que desde hace mucho él no escribe todo lo que publica (algo que no es raro en el oscuro mundo de las editoriales, en mi opinión). Pero de todas formas igual estoy lejos de ese nivel también, muy lejos (de Quiroga a años luz).
      Los cuentos del blog ya no sirven. ¿Quién va a pagar por ellos si los tienen gratis acá? Es así.
      ¿Leíste los que coloqué en páginas? Están en la parte derecha. Ahí puse algunos de mis cuentos favoritos. ¡Saludos!

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  3. Sii todos son buenos y esperaba con ansias esta continuacion..

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    1. Gracias por la paciencia, Gema. ¡Saludos!

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