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lunes, 23 de junio de 2014

La visita endemoniada (última parte)

El ser demoníaco había llegado. Augusto y Romario vieron a la repulsiva mujer aferrarse a los barrotes de la ventana. El espantoso ser forcejeó contra los barrotes, pero a pesar de su fuerza sobrehumana, se necesitaba mucho mas para moverlos en un primer intento, mas el demonio tenía toda la noche. 
Augusto apartó a Romario de un empujón, tomó la hoja del diario y la pegó en la ventana.  Como esperaba, la energía del cura exorcista repelió a la criatura. Lo que antes fuera una mujer, se apartó dos pasos, como asqueada por algo, después se agachó para tomar impulso y se precipitó hacia la ventana, pero fue contenida por una fuerza invisible, y lanzó un grito aterrador de impotencia y rabia.
Ahora tenían que hacer lo mismo en todas las aberturas. No podían confiar solo en la fortaleza de la estructura de la casa. 

- ¡Romario! ¡Hay que pegarlas en las otras habitaciones también! -le gritó Augusto; Romario estaba petrificado de miedo. 

Augusto lo tomó de las solapas del abrigo y lo sacudió: 

- ¡Ayúdeme! ¡Reaccione, hombre! -le exigió. Romario se sobresaltó, lo miró a los ojos, pero solo se quedó allí, mirándolo como un idiota. 

Augusto lo soltó. Salió corriendo por el pasillo, entró en la habitación siguiente y pegó una hoja en la ventana, bajando después la persiana metálica. Le quedaban tres habitaciones mas y la cocina. 
La tempestad ahora rugía por todos lados, y el relampaguear y los truenos eran constantes.  Cuando augusto entró en otra habitación, la poseída ya estaba en la ventana, y tironeaba de los barrotes.  
La endemoniada criatura lo vio, y antes de que Augusto pudiera hacer algo, en engendro maligno deslizó una mano entre los barrotes y arañó el vidrio con movimientos rápidos. Pero el vidrio resistió. Entonces Augusto pegó otra hoja, y la energía de esta hizo que el demonio se apartara. 
La situación ahora era una carrera que Augusto no podía ganar. Cuando llegaba a una habitación, la abominación ya estaba en la ventana intentando arrancarla.  El hombre trataba de no mirarla directamente, porque aquellos ojos rojos eran maldad pura, una maldad que quería penetrar el alma, y era la maldad de innumerables tormentos y atrocidades, de sufrimiento sin fin, aquellos ojos eran, dos aberturas al infierno. 
Gracias a la fortaleza de la vivienda, Augusto consiguió pegar la última hoja. Cuando volvió a la sala, Romario estaba acoquinado en un rincón. Estaba sentado en el suelo, con la cabeza entre las rodillas, meciéndose y balbuciendo algo.  El tipo no tenía ni un poco de autocontrol, era inútil hablarle. 
Un rayo estalló muy cerca y las luces parpadearon. Era frecuente en aquella zona que la electricidad se cortara durante una tormenta intensa.  Augusto fue hasta su cuarto y volvió con un par de linternas y un farol a baterías. Ahora encontró a Romario de pie, estaba blanco como un papel: 

- Están golpeando la puerta -dijo Romario. Efectivamente, golpeaban la puerta como llamando. 

Augusto se arrimó y escuchó, deteniendo a Romario con el brazo extendido, y luego le ordenó hacer silencio con un gesto. 

- ¡Hola! Necesito ayuda, ¿pueden abrirme? ¡Hola! -dijo una voz de niña desde afuera.
- Es una niña -opinó Romario. 
- No, es un truco de la poseída, es el demonio que tiene dentro. No hay que hablarle -le susurró Augusto. 
- ¡Ah! ¡Aquí afuera anda una mujer muy fea! ¡Déjenme entrar, por favor…! -insistió la voz de niña. 

Como no abrieron la voz dejó de insistir; era un truco del demonio.  Como ahora los dos estaban atentos, escucharon arañazos en la pared, y los arañazos subieron hasta el techo, después escucharon pasos arriba.  Los pasos resaltaban sobre el estruendo de la tormenta, y parecía que algo muy grande caminaba sobre el techo. Después volvieron los arañazos, esta vez corriendo a lo largo de la pared. 
Tras el cañonazo de dos rayos, solo escucharon el sonido apagado de la lluvia. Aquella ausencia de ruidos resultaba mas aterradora, porque no sabían qué estaba haciendo el ser infernal, qué tramaba.
En medio de la incertidumbre, se cortó la luz.  Augusto encendió el farol y lo colocó en el medio de la sala; Romario empezó a girar iluminando con la linterna los rincones que permanecían ensombrecidos. 
- Creo que es buen momento para rezar -le dijo Augusto, y lo invitó a sentarse en el suelo, cerca del farol. 

Romario se sentó pero no siguió su consejo, porque no podía dejar de mirar hacia todos lados. Los sofás proyectaban unas sombras inmensas sobre una de las paredes, y unas variaciones diminutas en la intensidad de la luz del farol las hacían temblar. En la calle seguía lloviendo y relampagueando. 
Repentinamente surgió una voz desde el otro extremo de la casa: 

- ¡Romario, voy por ti! -la voz era potente, espantosa, reverberaba en las paredes. 
- ¡Está adentro! -gritó Romario, irguiéndose inmediatamente. 
- No puede ser -dijo Augusto-. No pudo entrar sin hacer ruido, y las hojas del manuscrito… no pudo entrar. 
- ¡Prepárate para sufrir! ¡Te voy a hacer pedazos! -amenazó la voz, y ya se escuchaba mucho mas cerca, avanzaba por el corredor. 

Romario dio unas zancadas hacia la puerta; Augusto intentó detenerlo y le gritó: 

- ¡No salgas! ¡Eso es lo que el demonio quiere! ¡Solo debe ser otro truco! 
- ¡Tenemos que huir, está aquí adentro! ¡Ahí viene! ¡Déjame salir! 

Mientras los dos forcejeaban frente a la puerta, la horripilante figura de la poseída apareció en la sala desde la oscuridad, y los llamó con un gesto de la mano, como lo hiciera con los policías. 
Romario lanzó un grito desesperado de terror y a la fuerza hizo a un lado a Augusto, destrabó la puerta y salió corriendo a la calle. La poseída desapareció de la sala, nunca estuvo allí, era otro truco. 
Augusto supo que ya no podía hacer mas nada por Romario. Lo vio alejarse a la carrera. Cerró la puerta y la trabó. Enseguida escuchó un grito desgarrador; la poseída ya estaba sobre Romario. Después retumbaron uno tras otro unos truenos, y la tormenta rugió aquí y allá, en todo el cielo. 
Augusto pensó que era mejor así, no quería escuchar los gritos de su protegido; al final había fallado. 
Pasó el resto de la noche rezando. Antes del amanecer escuchó sirenas y frenadas: habían encontrado un cuerpo. La tormenta había disminuido junto con la oscuridad. Cuando todo quedó claro, Augusto espió por una de las ventanas. Había policías, unos noticieros y curiosos al por mayor. Un rato después un policía vino a golpear su puerta. 

- Buen día -saludó Augusto. 
- Buen día, señor. Estamos haciendo averiguaciones en todas las casas de esta zona. ¿Durante la noche escuchó o vio algo inusual? 
- Además de la tormenta no escuché más nada. 
- Sí, fue una tormenta terrible, aparentemente nadie vio nada, no es de extrañar con un tiempo así. 
- ¿Qué pasó ahí? -Augusto lo preguntó porque tenía que fingir sorpresa.

 Él había hecho todo lo posible por salvar a Romario, no merecía ser sospechoso de un asesinato. El policía se levantó la gorra y, mirando hacia la escena dijo mas de lo que debía, como suele pasar:

- Alguien encontró el cadáver de una mujer. Por el estado en que está diría que murió hace días, seguramente la arrojaron ahí aprovechando la tormenta. Si es que la mataron quién sabe dónde fue. 
Bueno, si recuerda algo llámenos. Disculpe la molestia. 
- No es molestia, oficial. Adiós. 

Augusto ahora sí estaba sorprendido. ¿Dónde estaba el cuerpo de Romario? No podía haberse salvado, el demonio lo había atrapado.  Mirando a los curiosos que andaban en el lugar reconoció un rostro: era Romario, ya lucía bastante mal y tenía el pelo casi todo blanco. Había vendido su alma por unos días mas de vida y una promesa falsa.  Las miradas de ambos se encontraron un instante y Romario sonrió asquerosamente; Augusto entró y cerró la puerta. Durante la noche había sospechado aquello, pero de todas formas debía intentar salvarlo. 



35 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Te agradezco. Menos mal que cumplí con sus expectativas. ¡Saludos, Víctor!

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    2. Orale no esperaba ese final. Estuvo increíble! Parece una película de terror... Debería serlo :-D

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  2. Hace poco descubrí tu blog me encanta!! SOS un gran narrador no veo las horas de seguir leyendote gracias Mariana

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    1. Gracias. Mariana, no tienes que esperar a que publique algo nuevo, en el blog hay cientos de cuentos. ¡Saludos!

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  3. Muy bueno. Uno de los mejores que pude leer.

    Saludos desde Argentina.

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  4. Impresionante final. Me pregunto si Romario ira por Augusto. Vender tu alma por unos dias mas de vida lo haria? Una pregunta verdaderamente dificil de responder. Slds.

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    1. Gracias. No, con demonio y todo igual Romario es muy cobarde. Este es el fin de la historia, aunque Augusto puede ser que aparezca en otra. ¡Saludos!

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  5. muy buena historia y felicidades escribes muy bien!!, saludos desde México

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    1. Muchas gracias, Raul. Eres de México, como la inmensa mayoría de mis lectores. ¡Te mando un saludo desde mi Uruguay!

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  6. Muy buen relato, realmente es un placer leer tus cuentos Jorge, sigue así que vas muy bien.
    Saludos.

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  7. esperaba con ansias la ultima parte y vaya que valió la pena

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    1. Hola Shasha. Me alegra que te haya gustado. ¡Saludos!

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  8. me encantan tus cuentos , siempre estoy a la espectativa , este cuento esta de lo mejor , quiero massss!!!! publica mas seguido porfa.Marilu

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    1. Gracias Marilu. Trataré de publicar mas seguido. Mientras tanto puedes leer los casi ochocientos cuentos que hay aquí ¡Jeje! ¡Saludos!

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  9. Muy buena historia,tengo 12 años y me encanta tu blog,espero que tengas exitos con tus cuentos.
    Att.Joyce

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  10. Muy buena historia, como siempre, y si que sigan más historias con el personaje de Augusto 😊. Saludos Celia.

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    1. Gracias. Este personaje da para mas, sí, lo voy a incluir en algún otro cuento. ¡Saludos, Celia!

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  11. Excelente historia! Te felicito...deberías escribir un libro ��

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    1. Muchas gracias, Andrés. Va a salir, veremos cuándo. ¡Saludos!

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  12. Muy linda y atrapante historia. Te felicito jorge.

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  13. De lujo , eres un genio , Saludos desde Honduras

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    1. No da para tanto ¡Jeje! Pero te agradezco. ¡Saludos para tu Honduras!

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  14. ¡Muy buen cuento estimado! Sólo quería hacer referencia a algunas cosas que me percaté mientras leía tu excelente cuento, tómalo como una critica constructiva mas no tengo otra intención; en la parte que llega Romario a la fortaleza de Augusto, que Augusto tome con tanta tranquilidad la cituación y sepa qué hacer en todo momento, no pasa en vida real, en el mejor de los casos, sí. Otra cosa de lo cual me gustaría indagar, sería cuando Romario queda estupefacto mirando la ventana, y aquella mujer dice aquella frase... realmente, en lo personal no me gustó, pero en si, estupendo relato (Y) sinceramente tienes la aptitud para esto. ¡Saludos!
    Atte: Daniel- Chile- Edad 16.
    PD: no malinterpretes mi comentario, tómalo como sugerencia para tus relatos a seguir.

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    1. Hola Daniel. La verdad, no estoy de acuerdo contigo. Augusto no es un tipo promedio, es alguien con experiencia en temas paranormales, por algo su reputación llegó a oídos de Romario. Eso el lector tiene que deducirlo. Romario fue a pedirle ayuda a un especialista. No te diste cuenta de algo obvio. ¿En que texto o película un exorcista, soldado de Dios o psíquico que viva de luchar contra el mal se asusta al escuchar un relato aterrador? En el mundo de esos personajes las brujas y los demonios existen. Sobre la frase de la bruja, si no te gustó está bien, yo no le veo nada malo, francamente. Tal vez no estás acostumbrado a leer ficción. Te voy voy a contar algo, trabajé muchos años en cierto oficio. Durante varios años el maestro me decía haz esto, y yo hacía eso y trataba de hacerlo al pie de la letra, ¿por qué? Porque sabía que él tenía décadas de experiencia en lo que hacíamos. Escribir también es un oficio, y hay que desarrollarlo durante muchos años. Yo todavía soy un principiante, aunque ya escribí mas de mil cuentos. ¿Por qué crees que puedes dar críticas constructivas? ¿Eres escritor y vives de eso? No me parece. Sé que en literatura cualquiera se cree calificado para criticar, pero es una tontería. Como yo lo veo, hasta los profesores de literatura son charlatanes, sus opiniones vienen de cosas que leyeron, no de su experiencia, y lo que leyeron viene mayormente de escritores fracasados. Si fueras un escritor con muchos años de experiencia sería otra cosa. Los consejos que dejaron los maestros escritores trato de seguirlos siempre. Si crees que eres un literato o un genio de la literatura, ya estás en problemas, aunque si estudias puede ser que termines siendo editor. No te lo digo con ánimo de ofender, es lo que creo. Si solo eres un troll, la hiciste bien, me hiciste perder el tiempo.

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  15. Loco eres un chingon para esto de los cuentos, hace poco descubrí tu blog y me gustó mucho y está historia de la visita endemoniada está muy buena

    Saludos desde Veracruz, mexico

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    1. Bueno, gracias. De tus pagos tengo un lote de visitas. Saludos para Veracruz. Un abrazo.

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  16. Mucho buenas tus historias amigo, se poco español y lo leo despacio pero estan mucho muy intereresante felicidades. El mio nombre es Katherine

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    1. Muchas gracias por leerme, Katherine. ¡Saludos!

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  17. Excelente, caresco del habito de leer, pero su cuento me fascinó, seguiré leyendo sus textos, saludos desde Córdoba Veracruz, México.

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    1. Muchas gracias. Me alegra mucho que mi trabajo te impulse a leer. Comentarios como el tuyo hacen que el esfuerzo puesto en el blog valga la pena. ¡Saludos!

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