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miércoles, 2 de julio de 2014

Bajo el hospital (cuarta parte)

Lucas subió al segundo piso del hospital. Había zombies a diestra y siniestra. Los de la parte derecha del corredor habían muerto recientemente; en el grupo de la izquierda estaban los resecos, los que salieran del suelo. Lucas arremetió contra los de la derecha, pues ahora  los consideraba menos agresivos.    Elevó y bajó el martillo hacia las cabezas de los zombies varias veces. A uno le atravesó un ojo con el destornillador. Masa encefálica y materia gris salpicaron las paredes. Aquello fue bastante fácil, parecía que no lo percibían.  Cuando eliminó a esos volteó hacia los mas viejos; estos se alejaban por el corredor. ¿Acaso le tendrían miedo a su martillo, a él, o tendrían la inteligencia suficiente como para evadir una pelea poco “rentable” para ellos? Lucas se preguntó dónde estaba la ferocidad con que atacaran aquellos zombies a los policías. Enseguida se le ocurrió algo. Podría ser que estuvieran ahítos de carne, que ya no tuvieran hambre. Al salir del agujero del piso venían de un ayuno de muchas décadas, y de ahí su furia, concluyó. Como fuera, aquello era mejor para él. 
Avanzó por el corredor hasta la primer puerta. Espió rápidamente. Algunos zombies andaban en ella. En la segunda habitación, lo mismo. Cruzaba raudamente frente a las puertas para que no lo vieran. 
Tras pasar por una habitación abierta, su mente retuvo una imagen horrible que vio fugazmente en el interior, y unas zancadas mas adelante escuchó el chirrido. Muy a su pesar, volteó. Era una anciana en silla de ruedas. Le habían arrancado las piernas, era un zombie, pero como estaba atada a la silla todavía se mantenía en ella, y por algún rastro de memoria o acto mecánico, reflejo adquirido o lo que fuera, movía las ruedas con las manos y hacía avanzar la silla. 
Aunque por su situación aquel zombie no parecía ser muy peligroso, no podía dejar que lo siguiera con aquel chirrido, porque eso podría atraer a otros. Le bajó el martillo en la cabeza y siguió.

Al doblar hacia la izquierda siguiendo el corredor, se topó con tres enfermeras muertas que caminaban tambaleantes en fila. Nuevamente el martillo cortó el aire. Después siguió buscando una habitación donde pudiera entrar. Mas adelante halló una puerta cerrada. Miró por la ventanilla de esta, estaba vacía. Se alegró al descubrir que no estaba cerrada con llave.  La habitación tenía una ventana grande y baja, justo lo que él esperaba. Trancó la puerta con una silla y fue hasta la ventana. 
En el patio deambulaban algunos muertos vivientes. Todo el predio del hospital estaba rodeado por muros altos. Desde su posición veía una salida, pero las rejas de esta estaban cerradas y por fuera habían colocado chapas para clausurarla.  Dedujo que en un momento dado de la evacuación del lugar, reconocieron que la situación los desbordaba y decidieron cerrar las salidas y dejarlo así. Pero, ¿cuánto hacía de eso? ¿Por qué todavía no explotaban el lugar o lo incendiaban? 
A la altura de la ventana había un borde lo suficientemente ancho como para caminar por él. A unos metros de allí bajaba hasta el suelo un caño que era parte del desagüe del techo. Del otro lado del patio, casi contra el muro, se encontraba una ambulancia que parecía haber chocado con él (producto del caos de la evacuación), si trepaba por dicha ambulancia podría alcanzar la cima del muro, eso si conseguía atravesar el patio de los zombies. 

La maniobra necesaria para alcanzar el  borde era delicada, tenía que pender de la ventana hasta afirmar los pies en él, si bajaba muy rápido iba a caer. En ese momento deseó estar a mayor altura, porque si caía ese sería el fin, mas si lo hacía desde allí, quedaría lastimado pero vivo, indefenso ante los zombies. 
Bajó con sumo cuidado. Cuando sintió que sus pies se afirmaban en el borde comenzó a dar pasitos laterales. Un paso, dos pasos, con el pecho pegado a la pared, y allá bajo los muertos esperando su caída. Al alejarse de la ventana fue mas difícil todavía porque sus manos no tenían dónde sostenerse.
Le pareció que el borde se angostaba. Los talones le quedaban en el aire. El caño ya estaba cerca. “Solo un poco mas, casi llego. Tranquilo…”.   después vino el peligroso descenso por el caño. En aquel punto se sintió mas vulnerable, todos los zombies podrían verlo. Mas cuando bajó, ninguno estaba sobre él. Ahora comenzaba la carrera hasta la ambulancia. Corrió en zig-zag, evadiendo muertos, golpeando a algunos, empujando desesperadamente a otros, y así consiguió llegar. Subió por el capó, alcanzó el techo, y desde allí fue fácil treparse al borde del muro. No quiso mirar atrás. Supuso que todos los zombies se estaban congregando en torno a la ambulancia. Se descolgó del muro y saltó a la calle.  Allí no pudo contenerse mas y sintió que un tropel de emociones le salía del pecho. Tuvo que inclinarse hacia adelante, con las manos en las rodillas. ¡Por fin había salido de aquel infierno!  Cuando se enderezó y miró hacia todos lados, supo que su situación no había mejorado mucho. No había nadie en la calle. No vio ni un auto estacionado, nada, y el rumor de la ciudad se había apagado. Entonces lo embargó una tremenda desolación, un sentimiento de soledad. 
El viento arrastraba algunos papeles y bolsas. De pronto, un ruido, un rumor que iba creciendo. Se acercaba por una calle diagonal. Lucas no esperó a que asomaran, ya sabía de qué se trataba: era una horda de zombies.   Salió corriendo en sentido contrario, sin voltear. ¿Qué iba a hacer ahora, toda la ciudad estaría así? 

Continúa...

24 comentarios:

Anónimo dijo...

Muero por leer la proxima parte.

Att.Joyce

Raúl dijo...

Excelente historia.......que buen suspenso manejas!!

Saludos.

Anónimo dijo...

Maravilloso!!!!!!!!!!!!!! ¿esto de un libro? ya investigue y no me aparece, desearía más información. Ansiosa por leer la quinta parte.

Anónimo dijo...

Muy bien cuento,me encantó, a ver cuando subis la quinta parte!! Maite

Jorge Leal dijo...

Claro que no vas a encontrar nada; es un cuento inédito que solo estoy publicando acá. Todos los cuentos del blog son de mi autoría. Gracias por comentar. Saludos.

Jorge Leal dijo...

Gracias, Maite. Pronto, cualquier día de estos. Estate atenta. ¡Saludos!

Jorge Leal dijo...

¡Jaja! Gracias, Raúl. Y se va a poner más interesante, eso pretendo. ¡Saludos!

Jorge Leal dijo...

Mejor no mueras, porque te convertirás en un zombie ¡Jaja! ¡Saludos, Joyce!

ARH90 dijo...

TIENES EXELENTE REDACCION!!!! YA QUIERO LEER LA SIGUIENTE PARTE!!!! NO TARDES
ARELY

Ely Rivero dijo...

Me gusta el suspenso de este cuento, y tus respuestas son muy graciosas... Muy buena mezcla espero...la 5 parteeee

Anónimo dijo...

cuando subiras la quinta parte

Jorge Leal dijo...

Lo iba a hacer hoy, pero será mañana, porque tiene algunos detalles que debo pulir. Hasta mañana.

Jorge Leal dijo...

Hola Ely. Gracias. ¿Que mis respuestas son graciosas? Mi intención era que asustaran. Que decepción (-_-) ¡Jaja! Bromeo. Te cuento, Ely. Siempre tengo ganas de responder bromeando, porque soy así, pero como el blog es de terror no sabía si quedaría bien, por eso no contestaba mucho. Pero parece que a la gente no le cae mal, y de a poco me voy soltando. Aunque puede ser que cuando vean que soy un bromista que escribe terror no entre mas nadie ¡Jaja! Entonces me dedicaré a mi blog de chistes. ¡Saludos!

Jorge Leal dijo...

Hola Arely. Muchas gracias. Demoro un poco porque los zombies no colaboran, es difícil trabajar con ellos ¡Jaja! ¡Saludos!

madelin dayana dijo...

Excelente historia me encanta espero con ansias la quinta parte y si se puede mas....!!!!

Atte: Dayana

ariadna dijo...

Me gustó mucho esta historia estoy deseando leer ya la 5a parte espero que la subas pronto al blog

anonimo dijo...

Ya pues Jorge!! No nos hagas sufrir tanto en esta espera, saludos desde Chile y twitter, @kokemora10

ValeAnny Alvarez dijo...

Ok esperaré. Me tienes en suspenso estan geniales los cuentos de zombies son un poco distintos a los otros pero igual d excelentes

Anónimo dijo...

cuando subiras la siguiente parte ,juro que todo el dia de ayer y hoy actualizo la pagina hasta ver la siguiente parte, subela pronto por fa .... ana

Jorge Leal dijo...

Ya subí la otra parte, Ana. Espero que te guste. Gracias por tu paciencia. ¡Saludos!

Jorge Leal dijo...

Este es un poco mas sangriento que otros. Un pequeño experimento que estoy haciendo. ¡Saludos, Vale!

Jorge Leal dijo...

¡Que sorpresa, tú comentando aquí! ¡Jaja! Publicaría mas si comentaras mas seguido, pero eres un crítico silencioso ¡Jaja! Gracias, amigo. ¡Saludos!

Jorge Leal dijo...

Gracias. Demoró pero ya está. Te mando un saludo.

Jorge Leal dijo...

Hola Dayana. Hay una sexta parte, es la última. Gracias por comentar. Un abrazo.

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