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martes, 8 de julio de 2014

El circo (primera parte)

¡Hola! Antes de que leas esta historia (que está dividida en diez partes), recomiendo leer el cuento "La Luna y el cazador" (ese está dividido en cinco partes). Aquí los enlaces:
http://cuentosdeterrorcortos.blogspot.com/2014/05/la-luna-y-el-cazador-primera-parte.html

http://cuentosdeterrorcortos.blogspot.com/2014/05/la-luna-y-el-cazador-segunda-parte.html

http://cuentosdeterrorcortos.blogspot.com/2014/05/la-luna-y-el-cazador-tercera-parte.html

http://cuentosdeterrorcortos.blogspot.com/2014/05/la-luna-y-el-cazador-cuarta-parte.html

http://cuentosdeterrorcortos.blogspot.com/2014/05/la-luna-y-el-cazador-ultima-parte.html




Diego conducía rumbo a la casa de su tío. Al abandonar la ruta para tomar el camino que llevaba a la propiedad, vio que en un campo vecino había mucho movimiento. Había trailers y camionetas, un camión con remolque, y, estaban levantando una carpa gigantesca. 
Dicho campo se hallaba a no mas de un kilómetro de una de las aristas de la ciudad, y uno de sus lados estaba contra la ruta. La ubicación y la carpa dejaban en claro que iban a instalar un circo allí. 
El terreno de Gerardo, el tío de Diego, se hallaba poco mas allá de ese campo, y la casa estaba rodeada por un bosquecillo que abarcaba casi toda la propiedad. Diego pensó que aquello no le iba a gustar nada a su tío, pues este amaba la tranquilidad que le brindaba vivir en la única casa que había en la zona. 
Apenas Diego estacionó la camioneta su tío salió a recibirlo; estaba apurado por comentar lo del circo. 
Junto a Gerardo iba Ringo, su perro, y los dos, pesados y ya lentos por los años, caminaban con un paso algo bamboleante, yéndose levemente hacia un lado con cada pisada.  Ringo era grande, de pelaje blancuzco y largo, y tenía la mirada mansa. Se sentó al lado de Diego, meneando perezosamente la cola, mientras su dueño informaba su disgusto por los nuevos vecinos: 

- ¿Viste lo que están levantando allí? Un circo. ¡Adiós paz! 
- Sí, lo vi, pero no se amargue, tío, seguramente están una semana o dos y se van -quiso convencerlo Diego, y acarició la cabeza de Ringo, y este correspondió al gesto levantando una pata, como era su costumbre. 
- Eso espero. Imagínate, los ruidos van a llegar hasta aquí como si estuviera en la carpa. ¡Un circo!  

Después los tres entraron a la casa. Mientras tanto, del otro lado de la arboleda se seguía elevando la carpa. 
Diego y Gerardo eran los últimos integrantes que quedaban de una familia asolada por varias desgracias, y para diego su tío era también como un padre y un abuelo a la vez, y para Gerardo, Diego era como un hijo, como aquel que perdiera en un accidente, por eso eran muy unidos. El perro era otro integrante de la familia para ellos, no solo era una mascota.
En ese momento ambos ignoraban que los asechaban nuevas desgracias, y esta vez estarían involucradas fuerzas sobrenaturales. 
Después de compartir un café, unas masas y mucha charla, Diego se despidió de los dos; el vivía en la ciudad. Al pasar de nuevo por el terreno del circo, ya habían levantado completamente la carpa. Unos trabajadores formaban una fila para cobrar. Diego reconoció a varios de ellos. Los del circo habían contratado gente de la ciudad para la tarea. Le resultó un poco curioso que fueran tantos, porque por la cantidad de trailers había supuesto que los cirqueros eran bastante numerosos. “Será que no quieren ensuciarse las manos los artistas”, pensó.  
Pasó la tarde y llegó la noche. Por la mañana diego recibió una llamada de su tío; decía que habían matado a Ringo.  Inmediatamente salió rumbo a la casa. Al llegar, Gerardo, sentado en su sillón, acariciaba el pelaje de Ringo, que yacía a sus pies. 

- ¿Qué pasó? ¿Cómo es eso de que lo mataron? ¿Quién fue? -preguntó Diego, con la boca abierta de asombro.  
- Creo que fue la gente del circo, creo, fueron ellos. 
- ¿Los del circo, pero cómo? 
- De madrugada Ringo pidió para salir. Yo volví a acostarme pero esperaba que él volviera en cualquier momento, que ladrara para entrar. Pero pasaron los minutos y él no volvía. No sé cuanto después golpearon la puerta, no era Ringo, era el golpe de un puño contra la puerta, estaban llamando. 
Ya me levanté algo preocupado, sentía un nudo en la garganta. Pregunté quién era y no contestaron, pero escuché varias risitas que se alejaban, como chiquillos que habían hecho una broma, pero las risas sonaban algo roncas. Entonces fui hasta la ventana de la sala para ver. Alcancé a ver a tres, ya iban por la arboleda. Uno volteó hacia mí, y me impresionó mucho porque era un payaso, eso me pareció, era feo, no parecía la cara de una persona, supongo que era una máscara. Y como corrían hacia allá, hacia el circo, no me quedaron dudas que era gente de ahí. Cuando abrí la puerta descubrí a Ringo; le quebraron la columna. El pobre ya estaba viejo, pero podía vivir quién sabe cuánto mas. ¡Malditos…! -y a Gerardo se le cortó la voz por la emoción. 
- Pero tío, ¿por qué no me llamaste en ese momento? 
- Porque te conozco, y sé que saldrías tras esos tipos, y no quiero que te metas en problemas. Quién sabe cuántos son esos tipos, y qué clase de maleantes son. 
- Desgraciados, pero, ¿estás seguro? ¿Un payaso? 
- Eso me pareció, la noche no estaba muy clara. 
- Hubieras llamado a la policía, es invasión de propiedad, y lo que le hicieron a Ringo… -Diego miró al perro de reojo, y sintió que se le nublaba la visión. Otro ser querido menos. 
- De nada hubiera servido. Los tipos ya se habían ido, y no creo que le den importancia a… a la muerte de un perro. 
Que amigo que tuve. Fueron dieciséis años. Estuve todas estas horas aquí con él. Vamos a enterrarlo. 

Ringo estaba allí, tendido de lado, como si en cualquier momento se fuera a levantar. Entonces Diego supo que su tío tenía razón; de haber llegado un momento después iba a salir tras los tipos. 
Él lo cargó hasta el pie del viejo nogal que había en el fondo. La mañana estaba limpia, serena. Gerardo miró en derredor y dijo que allí era un buen lugar para enterrarlo, y agregó también que a él no le molestaría descansar allí: 

- Es un buen lugar, en mi terreno, quién sabe las veces que he estado bajo esta sombra, sí. 

Diego no interrumpió los pensamientos sombríos de su tío. Él estaba de acuerdo, aquel era un buen lugar. Tal vez algún día haría un panteón allí para así reunir a toda la familia. Después cavó un pozo y depositó el enorme cuerpo del perro allí. En ese momento se acordó de los asesinos. ¿Cómo podían haber matado de esa forma a un perro grande? ¿Sería la gente del circo? 
Una hora después tuvo que irse, tenía que trabajar. Al pasar frente al circo, en uno de los trailers se agitó una cortina, y le pareció escuchar carcajadas, pero al detener el vehículo, ya no oía nada. Pensó que tal vez su mente lo había engañado; pero si aquella gente tenía algo que ver… 

Continúa… 

16 comentarios:

  1. Son los mismos payasos desgraciados k elimino Fernando en gente de circo?

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    1. No, estos son otros, son de otra especie de payasos malignos (en el mundillo del blog ningún payaso de circo es bueno) ¡Jaja! ¡Saludos, Vale!

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  2. Eleazar Gomez Garza8 de julio de 2014, 16:19

    Estuvo genial el cuento, me recordo al cuento que escribiste hace tiempo de los payasos que se morian con la luz utravioleta, He leido la mayoria de los cuentos que tienes en el blog y todos estan
    con toda bien chingones,, (disculpa la expresion hehe),, saludos desde Coahuila Mexico,, que estes bien :)

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    1. Hola Eleazar. Gracias. Sabía que se iban a acordar de esos payasos, pero estos son otros. ¡Te mando un saludo!

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  3. Qué bien! Felicidades! :D Quiero leer más y más! llevo 5 días leyéndote y no me aburro, mi mamá ya me regaño que según ella no hago nada y no sabe que te leo jajaja.. Dey <3

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    1. Hola. Muchas gracias. Tendrías que decírselo a tu madre; leer es bueno, y el blog es para todo público, pero si no te deja, pues, es tu madre, y hay que hacerle caso. ¡Saludos!

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  4. Hola, soy un troll y he venido para quedarme hahaha me podras sacar con un mal cuento, pero lo dudo xD

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    1. Hola Troll. ¿Te irías solo con un mal cuento? Lee mis primeros cuentos y seguro te vas a eliminar solo ¡Jajaja!

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  5. Hola jorge curiosam ente a cuadra y media de mi casa siempre instalan circos y se me hace muy familiar este cuento. Ponle buen final ok Carlos de El Salvador

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    1. Cuídate, algún día pueden instalar uno como este ¡Jeje!
      Siempre trato de ponerles un final bueno, pero cuando se escribe mucho es muy difícil hacerlo en todos. Algunos serán mas buenos que otros, o menos malos ¡Jeje! Pero no es que yo elija ponerle un final bueno o malo, es, lo que me sale. El oficio de escribir hay que desarrollarlo durante MUCHOS años, y aún así, no conozco a ningún autor (incluyendo a los maestros) que no tenga algún cuento con un final no muy bueno. Gracias por comentar. Saludos.

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  6. oye y no puedes subirlos como documentos para descargr? es que luego no tengo internet y para matar el aburrimientto me pongo a leer tus cuentos, estan padres

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    1. Hola. No puedo. Lo que podrías hacer es enviarlo a tu correo. La opción está al final de los cuentos, junto con los logotipos de Twitter, Facebook y otros mas. Gracias. ¡Saludos!

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  7. Muy atrapante tu cuento, espero con ansias su decenlase. Muy buenas todas tus historias sobre payasos.

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    1. Gracias. Si me salen bien es porque me gustan los cuentos de terror de payasos, y esto es porque no me gustan los payasos ¡Jaja! ¡Saludos!

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  8. Holaaaaa jorge!!! ahora entiendo...xq nunca me gustaron los payasos ja, besos, muy buen cuento.

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    1. Gracias Ely. A mí no me gustan porque son competencia: yo soy un payaso. Escribo con la cara pintada de blanco y me dibujo una sonrisa negra, y tengo puesta una peluca anaranjada toda revuelta, y uso un traje con cuadros y círculos coloridos ¡Jajaja! Bromeo, claro. ¡Saludos!

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