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jueves, 17 de julio de 2014

El circo (quinta parte)

Diego fue hasta el portón de la propiedad y vio como el vehículo de la funeraria se alejaba por el camino. El doctor se había marchado también.   Ahora se iba a dedicar a la venganza.
El Sol todavía estaba muy alto y hacía calor. Al mirar los árboles comprobó que el viento soplaba hacia el circo. Aquellas eran las condiciones ideales para iniciar un incendio. 
Su tío siempre tenía guardados bidones de nafta. Se hizo de algunos elementos, cargó el revólver de su tío con balas de plata, por las dudas, y después se adentró en la arboleda cargando dos bidones de combustible.  Se detuvo en el límite de la arboleda y espió.  Los trailers estaban amontonados en el fondo de terreno, no muy lejos del límite de la arboleda. La ubicación no pedía ser mejor para sus planes.  Solo tenía que cerciorarse que no anduviera nadie por allí. 
Corriendo agazapado alcanzó el extremo derecho de la fila de remolques. Dejó un bidón allí y corrió hasta el otro. Recién ahí comenzó a volcar el combustible. Al vaciar el primer recipiente fue hasta donde estaba el otro y lo vertió en esa parte. Mojaba los remolques y el suelo con pasto medio reseco, y el olor a nafta comenzaba a intensificarse. El calor del día evaporaba el combustible rápidamente, haciéndolo mas peligroso. 
Se alejó hasta los árboles llevándose los recipientes vacíos. Envolvió unos papeles en una piedra, la encendió y la arrojó a los remolques.  La reacción fue mas poderosa de lo que esperaba. Hubo una explosión que abarcó todo el largo de la fila de remolques. El fuego se extendió hacia los costados también, pero después se concentró bajo las guaridas rodantes de los vampiros. Ya estaba hecho, ahora el fuego haría el trabajo. Los vampiros estaban atrapados entre las llamas y el Sol. 

Diego confiaba que la luz del día sería mortal para ellos. Por algo hacían solo una función nocturna. Durante el día solo se veían allí a algunos empleados, a los sirvientes de los monstruos. 
Volvió a la casa y puso los bidones junto a otros.   Si se daba una investigación, no podrían acusarlo por tener aquello allí, porque en casi todas las viviendas que quedan en las afueras de las ciudades se guarda combustible. Pero confiaba en que lo policía no le daría problemas, principalmente por la naturaleza de aquel circo, y los sospechosos de sus empleados.   Pensando en eso empezó a sentir curiosidad. La situación era por demás interesante, y quería verlo con sus propios ojos. ¿Qué pasaría cuando llegaran las autoridades? Tenía que ir hasta allí. Incluso podía parecer sospechoso si no iba a curiosear, porque la suya era la casa mas cercana. 
Ya se escuchaba el crepitar del fuego y por encima de la arboleda se elevaba una humareda negra.  Los sirvientes de los vampiros no llamaron a los bomberos por obvias razones, e intentaron contener el fuego solos, pero era inútil.  Algunos conductores que cruzaban frente al circo por la ruta se detuvieron a mirar, y ellos sí llamaron a los bomberos. 
Diego escuchó las sirenas desde la casa. Supuso que ahora el incendio sería enorme, y se imaginó a los vampiros asándose dentro de sus refugios, el fuego consumiendo todo, quemándoles la carne, y ellos sin poder escapar, porque afuera serían abrasados por el Sol. Como fuera estaban acabados. 
Diego siempre tenía algo de ropa en la casa de su tío. Se bañó rápidamente y dejó la ropa que olía a nafta sumergida en una tina con jabón.  
Ya le había pasado un poco la emoción de la venganza, y tomó conciencia que estaba por concurrir a otro velorio, otro mas de un pariente, y este era el último. 
Se escuchaba que seguían llegando sirenas; estas eran de vehículos policiales. 
Cuando cruzó en su camioneta, los remolques ya eran bultos ennegrecidos envueltos en llamas. Los bomberos habían salvado la carpa al rociarla con abundante agua, pero los tráilers y algunos vehículos ardían sin parar.  Había un montón de curiosos que la policía intentaba alejar lo mas posible. Algunos estaban sobre la ruta, otros en la esquina del camino. Diego dobló como para tomar la ruta y se detuvo allí.  En el incendio estallaban vidrios y se elevaban repentinas llamaradas. 
Diego se arrimó a un policía; al verlo el oficial le dijo que por su seguridad no avanzara mas: 

- Oficial, mi casa, la de mi tío, está atrás de aquella arboleda. ¿Cree que el fuego se extienda hacia allí? -le preguntó Diego. Él sabía que no había riesgo, pues el viento soplaba hacia la ruta.
- No sé, tendría que preguntarle a un bombero -le contestó el policía, y miró sobre su hombro buscando a uno que estuviera cerca -.Vamos a preguntarle a aquel. 

El bombero se había quitado la máscara anti-gases y el casco y se había sentado sobre el pasto. 

- Disculpe -le dijo el policía-. Este señor vive cerca de aquí, y está preocupado por el fuego, por si se extiende. 
- Así es -afirmó Diego-. La casa está detrás de aquella arboleda. 
- Mientras el viento sople en esta dirección no hay peligro -le aseguró el bombero. Después miró hacia el fuego y comentó -. Esto es lo mas raro que he visto. Intentamos sacar a alguien que estaba atrapado en una casa rodante de esas, y aunque aparentemente las llamas no lo habían alcanzado, cuando abrimos la puerta de pronto se incendió completamente, y se consumió tan rápido… es increíble…
- ¿Será que lo habían rociado con combustible al tipo? -le preguntó el policía. 
- Puede ser, pero fue tan raro, pareció que el mismo Sol lo incendió. 

El policía miró a Diego con un gesto de extrañeza, y él lo miró de igual forma. Lo que acababa de contar el bombero era perfectamente lógico para él, es lo que esperaba le sucediera a los vampiros, pero tenía que disimular. El fuego se seguía elevando allá atrás, y explotaron los tanques de unos vehículos, y la pequeña muchedumbre reaccionaba con asombro. Los bomberos seguían luchando a brazo partido contra las llamaradas. En su intento por rescatar a los atrapados, exponían a los vampiros al Sol y estos ardían inmediatamente. 
Cuando retrocedió hasta el grupo de los curiosos notó a dos tipos que acababan de llegar. Quedaron al lado de su vehículo, una camioneta Ford  F-150.  La actitud de los tipos despertó la curiosidad de Diego. Tenían una postura muy vertical, como la que suelen adoptar los militares. Estaban serios y observaban todo con atención. Comentaban algo entre ellos, en voz baja, y seguían observando. 
Mientras tanto el incendio había destruido casi completamente los remolques, y empezaron a escucharse unos gritos horribles. Eran los vampiros que quedaban expuestos al Sol.   Los curiosos se miraban ahora espantados, se estremecían con cada grito, y empezaron a marcharse, aquello ya era muy fuerte.  Los únicos que no parecían impresionados eran los dos extraños de la F-150 y Diego. 
Para él aquello no era una sorpresa, y aparentemente para los tipos aquellos tampoco. 
Uno de ellos notó la actitud de Diego y se lo comunicó al otro. Cuando este lo estaba mirando, Diego volteó hacia él. ¿Quiénes serían aquellos desconocidos? 
Ya quedaban muy pocos curiosos, era hora de marcharse. Los vampiros se habían incendiado como él esperaba.  Los sirvientes de los vampiros iban a ser los principales sospechosos por su actitud, y como realmente escondían algo iban a estar en serios problemas. 
Ahora tenía que velar y enterrar a su tío. 

En la ciudad comenzó a hacer llamadas. Gerardo tenía muchos conocidos. Cada llamada era dolorosa, la gente se sorprendía, hacían preguntas, y él tenía que repetir las respuestas a cada uno. 
Durante el velorio pasó un montón de gente a saludarlo. Ya había pasado por aquello varias veces: las palabras de consuelo, las frases hechas, las mujeres llorando, los veteranos dejándole palabras que realmente servían…  El doctor que lo ayudara en aquel amargo momento le aconsejó que el velorio no fuera muy largo, que Gerardo lo hubiera querido así; Diego estuvo de acuerdo.  
Lo enterraron al atardecer. Tras los últimos saludos y despedidas volvió a la casa. Ya estaba de noche cuando pasó por lo que quedaba del circo. La carpa seguía en pie, pero los tráilers solo eran hierros retorcidos que aún humeaban. Algunos policías y bomberos seguían allí. 
Diego estaba extenuado. Tuvo la intención de preparar algo para comer pero no tenía ánimos. Después recordó que sobre la cocina estaba lo que preparara para el almuerzo. Lo calentó y comió un poco.  La casa estaba tan silenciosa.  Era extraño que su tío no estuviera allí.   No tenía ganas de abandonar el apartamento de la ciudad para vivir en aquella casa, no después de todo lo ocurrido, pero no podía abandonarla en aquel momento. Lo iba a decidir otro día. 
Fue a acostarse temprano. No podía dormirse. Habían pasado cosas terribles en tan poco tiempo. Unos días atrás, cuando donde ahora estaba el circo solo había un campo, todo era paz; en la casa andaría su tío, el viejo Ringo… ¡Malditos payasos vampiros! 
Como estaba muy cansado igual se terminó durmiendo.   De pronto, lo despertó un ruido. Alguien andaba en la sala. Diego había dejado el revolver con las balas de plata a mano. Lo tomó y salió a investigar.  Se le erizaron los pelos al verlo. Parado en la sala se encontraba quien acababa de enterrar. Gerardo estaba todo sucio de tierra y tenía la cara renegrida por la misma.  

Continúa…

26 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy bueno, sorprendente! Espera la/s proxima/s parte/s. Alex

Anónimo dijo...

Hola Jorge me ha encantado tu cuento. Te diré algo real ya que fui testigo ocular del hecho. He sido recepticomuchas veces pero en fin te contare mi experiencia .trabajo en una zona rural en mi país en el ccasserio viven quizás unas150 familias yo vivo en la ciudad. Un día me llamo una madre de un estudiante para informarme la muerte del padre de dos. De mis estudiantes del caso es que en la velación así se dice aquí en mi pais el difunto se salio de la caja toda. La gente salio corriendo de terror algo increíble. El homxbre murió de paro cardiaco y revivió salio al campo a trabajar una semana exacta y murió. Son de las cosas mas raras que he visto en estos 37 años que tengo .bueno saludos solo quise contar.
Carlos

Anónimo dijo...

No quiero cagarle la historia a nadie pero gerardo es un vanpiro ¿cierto? Muy buena la historia che me iso a cordar a gente de circo que tanbien estubo muy buena

Eliud Luna dijo...

Me quede bien picado que buena historia

Eliud Luna dijo...

Más mas mas

Eliud Luna dijo...

Excelente, me quedé bien picado con la historia, el tío Gerardo iba a vengar a los demás, se pone bueno diego vs tio

ValeAnny Alvarez dijo...

Dios!! Lo convirtieron en vampiro!!! Que desesperante ya kiero saber k pasa después. ..

Anónimo dijo...

Cada vez se pone más interesante. Tus cuentos largos son los mejores. Saludos desde México, de un fiel seguidor.

Anónimo dijo...

0.0 q???? el tio salio de la tumba? ?? pero como.por q???? estaa buenisimoo cuando publicaras la siguiente parte??? att kary

Raul dijo...

Muy buena historia Jorge......esperemos la 6ta parte!!

Jorge Leal dijo...

Gracias, Raul. Nos estamos leyendo. ¡Saludos!

Jorge Leal dijo...

Mañana o el domingo, Kary. Nos vemos aquí ¡Jeje! Un abrazo.

Jorge Leal dijo...

Puede que sean los mejores sí, porque a mí me gustan mas los cuentos largos. Suelo publicar cuentos cortos porque son los que mas buscan para las tareas de la escuela, para idioma español cosas así, y hay épocas del año donde la inmensa mayoría de los que andan por aquí son escolares. Sabes, contrariamente a lo que se cree, el cuento corto es mas difícil de escribir (si se quiere hacer algo por lo menos medianamente bueno), porque es una historia mas condensada, y hay que elegir muy bien que suprimir y que no, o como insinuar algo al lector con pocas palabras. Si fuera por mí escribiría solo cuentos largos, pero siempre tengo que volver a los cortos, mas por ahora me voy a dar el gusto ¡Jeje! y a los lectores les está gustando. Gracias. ¡Saludos!

Jorge Leal dijo...

Te lo voy a contar... no, mejor no ¡Jaja! No seas impaciente. ¡Saludos, amiga!

Jorge Leal dijo...

Hola Eliud. No te adelantes, mejor espera la siguiente parte. Gracias por comentar. ¡Saludos!

Jorge Leal dijo...

Bien, gracias a ti no voy a publicar mas, arruinaste la historia ¡Jajaja! Bromeo. Está claro que es un vampiro, no esperaba engañar a nadie con eso. Los payasos que han aparecido hasta ahora no son los mismos monstruos de los cuentos "Gente de circo", pero la historia sigue ¡Jeje! ¡Saludos!

Jorge Leal dijo...

Vaya historia, Carlos. Menos mal que no llegaron a enterrarlo, como ha pasado en otros casos, y quién sabe a cuántos han enterrado vivo y nadie se enteró.
Gracias por la historia, Carlos. ¡Saludos!

Jorge Leal dijo...

Gracias, Alex. Te espero por aquí. Un abrazo.

Anónimo dijo...

Nooo! No me podes dejar con la intrigaa,publica la proxima parte por favooor!!
Saludos, Mayte

Jorge Leal dijo...

Si no los dejo con la intriga no vuelven ¡Jeje! Mañana lo publico. Gracias. Vuelve pronto.

ValeAnny Alvarez dijo...

Yo no mi Jorgito yo estoy aki aunke no publikes nuevos cuentos, leo y vuelvo a leer los ya publikados Soi tu fan #1 ♥♥♥

Anónimo dijo...

hoy hoy hoy hoy hoy hoy hoy hoy hoy hoy hoy hoy hoy hoy hoy hoy hoy hoy hoy hoy hoy hoy hoy hoy hoy hoy hoy hoy hoy hoy hoy Aaaa
aay ya publicalaa hoooooy

Anónimo dijo...

muy buena !!! me quedo la re intriga. la otra ves leí "llego el payaso" soñé varios días con payasos que se me a parecían en mi habitación xD AJJAJA

Jorge Leal dijo...

¡Jajaja! Tienes miedo a los payasos ¡Jaja..! Yo también (/O_O\)
Gracias por comentar. ¡Saludos!

Jorge Leal dijo...

Que lo publique el sábado, está bien ¡Jeje! ¡Saludos!

Jorge Leal dijo...

Tú ya eres de la casa, Vale. ¡Saludos a ti y a los tuyos!

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