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sábado, 12 de julio de 2014

El circo (segunda parte)

En el trabajo Diego pensó casi todo el tiempo en Ringo, en su tío, y en el posible conflicto con los del circo. Él creía en su tío, y si este decía haber visto a un payaso, era así. Tenía que ir al circo y ver a la gente de allí.    Eran varios los que habían invadido el terreno y atacado a Ringo. Se preguntaba si todos los integrantes del circo serían así.  Esa noche era la primer función. Antes tenía que ir por la casa de Gerardo a ver cómo estaba. Le preocupaba que el estrés de la situación le afectara el corazón, porque ya había tenido problemas cardíacos. 
Cuando llegó a la casa, Gerardo estaba mirando fotos, tenía varios álbunes sobre la mesa. Se veía tranquilo. En tantos años de vida ya había perdido a mucha gente, y a varios perros, aunque las primeras horas nunca dejan de ser difíciles. 
Diego se puso a mirar fotos también. Al rato llegó una música desde donde estaba la carpa, y una voz anunció el espectáculo. 
Gerardo miró hacia dónde venia el sonido, y evidentemente sintiéndose algo repugnado comentó:

- El circo… ¡Locos desalmados, vándalos! 
- Sí, esos… Sabe tío, estuve pensando que tal vez trabajan ahí algunos enfermos mentales o algo así, porque invadir un terreno solo para matar a un animal, tiene que ser cosa de un loco, aunque sé que hay gente malvada, pero varios en un mismo lugar… no sé. En todo caso, mejor hoy paso la noche aquí por si regresan. Pero primero tengo que hacer algo en la cuidad. Vuelvo mas tarde.
- No es necesario. No creo que vuelvan, puedo cuidarme solo. Ve tranquilo.
- ¿Será que no vienen? -desconfió Diego.
- Supongo que no. Ayer no tuvieron espectáculo, hoy no creo que tengan tiempo para andar molestando a un viejo, e incluso, tal vez fue gente que vino con ellos y ya se fue. Cualquier cosa te llamo. 
- Bueno, pero llámeme. 
- Espera. ¿No estarás pensando ir al circo, no? No quiero que te metas en problemas.
- No, es algo que tengo que hacer en la ciudad, es, una cita -tuvo que mentir Diego. 
- ¡Ah! Picarón. ¿Sigues saliendo con aquella muchacha, con la rubia?
- Ya no. Bueno me voy -

Después de esa rubia había salido con tres mas. Diego no tomaba muy en serio sus relaciones, porque en el fondo de su ser temía formar una familia y después perderla.    Pero ahora tenía otra cosa en mente, la venganza.
Diego no llegó a la ciudad. Estacionó frente al circo y después hizo fila para entrar. Diego observaba todo disimuladamente. Aunque no volvieran a molestar a su tío, ya se le habían hecho daño a los suyos, y a no ser que aquello fuera obra de un retrasado, de alguna forma se iba a vengar. 
El tipo de las entradas miraba a todos de pies a cabeza, y tenía un esbozo de sonrisa algo sospechoso. Cerca de la entrada andaban otras personas que evidentemente trabajaban allí. Junto a dos jóvenes flacuchos andaban tres mujeres con ropas y maquillaje tipo gótico, y algo apartado de ellos se encontraba un tipo con un peinado que parecían cuernos.  Diego era muy observador y sabía bastante de psicología. Rápidamente hizo algunas deducciones. Los tipos flacuchos debían tener poco carácter, seguramente ran unos seguidores, de esos que caen fácilmente en cosas malas. Las mujeres y el del peinado raro se sentían atraídos por temas oscuros. ¿Pero por qué estaban allí? ¿Qué fuerzas dominantes y oscuras los habían atraído? Pensó que tal vez se trataba de una especie de culto o secta.
Apenas entró a la carpa vio a varios payasos. No estaban maquillados, usaban una máscara, y todos usaban una igual. El vendedor de copos de azúcar, el que en el centro de la pista anunciaba el espectáculo, uno que hacía de acomodador, todos estaban disfrazaos con máscaras de payasos. Evidentemente a la mayoría del público le parecía raro aquello, porque no se veían muchas sonrisas. 
La función comenzó con unos malabaristas. Eran extremadamente ágiles y hábiles. Arrojaban algo hacia arriba, daban saltos mortales hacia atrás y las abarajaban justo a tiempo. Los saltos que daban eran increíbles. El público comenzó a emocionarse y a aplaudir.  A Diego le resultaba raro todo aquel despliegue gimnástico. ¿Si eran tan buenos por qué estaban en aquel circo? La carpa tenía varios remiendos, algunas rasgaduras, las maderas de las gradas eran rústicas, crujían de viejas que estaban. 

Aquel era un circo pequeño, pobre, la entrada era barata, no era lógico que tuviera gente de tan buen nivel. Y, ¿por qué ocultar sus rostros? Allí definitivamente pasaba algo raro. 
Después aparecieron unos equilibristas, con máscaras de payaso también, y empezaron a hacer proezas sobre la cuerda floja, sin una red protectora abajo ni cables de seguridad.   Cuando uno de los equilibristas saltó desde lo alto, giró un montón de veces en el aire y aterrizó como si nada, algunos gritaron horrorizados al comienzo de la proeza, y después se escucharon exclamaciones de asombro, seguidas de un estallido de aplausos.  Para Diego aquello no podía ser, tendría que haberse quebrado ambas piernas por lo menos. Los presentes supusieron que debía ser algún truco. Diego quedó muy serio. ¿Qué diablos era aquella gente, si es que eran gente?
Mientras transcurría el espectáculo, algunos payasos se paseaban cerca de las gradas observando a todos, y cada tanto se cruzaban entre ellos y se detenían brevemente, como comunicándose algo, y después seguían.  Eso no le gustó nada a Diego. Bajó de las gradas y salió de la carpa. Nuevamente observó a los que estaban afuera. Una de las mujeres lo miró con desdén, y otra le hizo un gesto grosero con la mano; sus compañeros festejaron eso. A los que había observado mas temprano se le habían sumado otros mas.   Mientras iba a su camioneta Diego pensó si serían aquellos los invasores, dedujo que no. Todos intentaban verse rudos, pero aquello era puro despliegue, sin embargo, algo les daba cierta confianza, como el que está vinculado o trabaja para alguien poderoso. Y de nuevo volvió a pensar en los payasos. Aquellos sí que eran poderosos, hasta los que vigilaban a la gente se movían con mucha soltura, y era lógico suponer que eran tan ágiles y fuertes como los de la pista. 
Antes de marcharse pensó en volver a la casa de su tío y quedarse allí, pero Gerardo era tan terco que seguramente iba a porfiar para que se marchara. Como no quería que su tío se estresara mas, se marchó, aunque por el camino tuvo un mal presentimiento. 


15 comentarios:

  1. He estado esperando con ancias la segunda parte me gusta. Tengo dos preguntas 1a hay otra parte? 2a en que momento tu escribes o si tienes un trabajo formal como empleado. Sabes me apasiona leer y aveces escribo en mi agenda diaria cosas que enseñan algo. Pero no se si debo publicar. Te admiro Jorge por tu léxico y vocabulario muy rico saludos. Tu fan Carlos de El Salvador

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    1. Hola Carlos. Sobre tu primera pregunta, sí, hay dos partes mas. Contestando a la otra, desde hace tres años ya me dedico solo a escribir, pero no todo es para los blogs, también tengo obras que no he publicado, y hasta ahora no sé qué hacer con ellas. Probablemente terminarán en alguna tienda online, veremos.
      Para escribir hay que pensar mucho. Yo escribo cuando ya tengo todo el cuento "armado" en mi cabeza. Con las obras mas largas es diferente porque hay que hacer un esquema. Mi horario para escribir varía mucho, pero cuando lo hago son entre dos y cuatro horas por día, a veces mas.
      Sobre publicar, si te refieres a subirlo a un blog o algo así, bueno, para algunos autores es algo completamente positivo, es una oportunidad para que te lean. Para mí, publicar en un blog a veces es desagradable, porque son muchos los que se sirven del trabajo de uno y ni siquiera te citan cuando toman algo, y comunicarse con esa gente es un fastidio. Pero claro, también están los buenos lectores, y hacer lo que a uno le gusta no tiene precio. Tú decides.
      Estoy a las órdenes. Gracias. ¡Saludos!

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  2. hola jorge, primero q nada felicitarte x tan increible trabajo q has llevado durante largos anos como scritor d ste tipo d generos. has sido bastante versatil y creativo con cada cuento. eso me fascina mucho la diversidad y elocuencia. tengo mas d un ano leyendote creo q los he leido todos no se si me faltan algunos por hay. desd el principio d tus cuentos hasta ahora he visto la mejoria y redaccion cada una d ellas, cada vez creces mas y eso me agrada mucho, no habia tenido tiempo d escribirt por falta d tiempo, pero siempre q tengo un pequeno spacio leo tus grandes avances en tus obras. sigue asi mi querido jorge muchos abrazos cada vez lo haces mejor!!

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    1. Muchísimas gracias, Yuri. Sí, creo que he mejorado bastante, principalmente porque comencé teniendo muchos errores (todavía los tengo). A veces me dan ganas de ponerme a corregir los cuentos viejos, pero al final no lo hago, porque son una muestra de mi progreso. Me dan un poco de vergüenza algunos, lo confieso. Por eso los escritores se corregían continuamente, y muchos hicieron desaparecer sus primeras obras. Yo las dejo ahí; son la prueba de que cualquiera puede escribir.
      Espero que me sigas acompañando en este camino que elegí, Yuri. Gracias. Abrazos.

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  3. Hola Jorge soy el troll, sabes, el cuento Del Infierno me recuerda a mi :'D y este me encantó

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    1. Hola Troll. Es porque es un cuento para trolls, justamente ¡Jaja! Ahí explico el origen de su especie. Gracias por comentar. ¡Saludos!

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  4. Buenas Jorge excelente relato. Lamento si aparece 2 veces comentarios mios pero estoy viendo porque no vienen apareciendo. Slds.

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    1. Hola José. Gracias. No están apareciendo doble. Si no puedes publicarlos tal vez hay algún problema. Estos días hice cambios en la configuración, puede ser por eso. ¡Saludos!

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  5. Que buena historia......muy buena 2da parte, esperemos que la tercera sea aun mejor..Saludos.

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  6. Hola, me gustaría publicar tu historia en una pagina de Facebook, esta empezando pero seria para incentivar, claro a tu nombre (nada de copias, ni modificaciones), me gustaría que me dieras permiso de publicarla, respóndeme pronto por favor :)

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    1. Mmmm... Sinceramente, no quiero ver esta historia en Facebook. He tenido experiencias desagradables con administradores de grupos de ahí: La mayoría no cita al autor, cuando te comunicas dicen que no saben de dónde lo tomaron, que fue fulano, que mengano, que lo saqué de otro grupo... y montones de tonterías así, y están los desubicados. Pedirles que pongan un enlace es como pedirles que te den un millón de dólares, aunque no les cuesta nada. He tenido que denunciar páginas cuando se les va la mano, eso me hace perder tiempo. Y eso que no le reclamo a todas las páginas, solo a las que ponen muchos cuentos. Las que suben algunos sin citar son un montón, y tendría que estar todo el día en eso... Sé que me lo pides amablemente, y que me citarías, pero me desagrada ver mis cuentos ahí, por todas esas experiencias. Algunos de los cortos sí, pero este no. Disculpa. ¡Saludos!

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  7. Hola Jorge buenas, quiero decirte que tienes buena madera como escritor, yo soy un chico de 20 años que nunca me ha gustado leer y bueno buscando en foros ayer algo que hacer llegué hasta tu historia y de momento me tiene bastante entretenido. Saludos y la mejor de las suertes.

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    1. Gracias. Tienes bastante para entretenerte todavía, y además de este cuento hay como ochocientos mas. Te mando un saludo.

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