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jueves, 28 de agosto de 2014

Payasos en Halloween

La música se desparramaba por el salón lleno de figuras y rostros grotescos. Máscaras de brujas, zombies y monstruos conocidos del cine se entreveraban en aquella fiesta mientras danzaban. No faltaban las personas disfrazadas de súper héroes, piratas, doncellas y otros cliché. Era Halloween.
Enrique se había disfrazado de payaso. Le parecía que era algo bastante original. Creyó que era así cuando recorrió todo el salón y no vio a nadie que se le hubiera ocurrido la misma idea.  
La fiesta estaba por demás divertida; todos bailaban, reían bajo las máscaras, no faltaban las bebidas, y por la forma en que lo había mirado una “vampiresa”, Enrique estaba convencido de que aquella noche iba a ser inolvidable. 
Se fastidió un poco cuando entre la multitud vio a otro payaso, y el disfraz de este era mucho mejor que el suyo.  No se distinguía si era una máscara o un maquillaje muy bueno lo que tenía en el rostro, pero de todas formas resultaba aterrador.  El payaso avanzaba entre la gente. Algunas mujeres que lo vieron de pronto se espantaron en un primer momento, para luego echarse a reír. “¡Que buen disfraz!”, decían algunos. El payaso no hablaba, solo los miraba sonriendo fieramente. Esa actitud terminó incomodando a mas de uno, y de a poco fueron dándole espacio. 

Cuando Enrique se encontró con él, el payaso lo miró un instante como evaluándolo, después hizo un gesto claro de desagrado y siguió por el salón.   Poco rato después apareció otro payaso igual de aterrador que el primero. Y de pronto se vio a otro, y ahora eran varios los que recorrían el salón. Por el parecido de los atuendos y de las caras se notaba que formaban un grupo.  Andaban por la fiesta mirando a todos, y cada vez eran mas los que se sentían incómodos con sus miradas inquisitivas. 
Enrique se acercó a una ventana que daba a un patio interior. Estaba lloviendo. La música había ocultado el progreso de una tormenta. El patio se iluminaba constantemente con los relámpagos. 
Ya no tenía ganas de permanecer allí, algo le decía que aquellos payasos iban a traer problemas. Ahora sentía que sus entrañas se retorcían, era, miedo, ¿pero miedo de qué? 
Cuando fue hacia la salida, dos payasos estaban frente a la puerta. Les pidió permiso pero no le hicieron caso, solo le sonrieron fieramente. Aquellas miradas lo hicieron retroceder. Alcanzó la puerta del fondo pero esta también estaba custodiada. Una pareja que quería salir estaba enfrentando verbalmente a los payasos. Enrique vio que estaban algo tomados, por eso no reconocían el peligro.

 Otras personas se sumaron a la pareja.  Aquello estaba por empeorar en cualquier momento, lo sentía. 
Fue hasta la ventana, que era baja y grande, no había cómo abrirla. Al lado había una silla de madera. Si pasaba algo la arrojaría contra la ventana.
Ahora eran mas los que caían en la cuenta de que estaban encerrados. El caos era inminente. 
De pronto se cortó la luz. A las voces que maldijeron ante el apagón pronto se sumaron unos gritos de terror. La música había callado con el corte de luz, y ahora solo se desparramaban gritos por el salón. 
Era el momento de actuar. El vidrio de la ventana se hizo trisas con el golpe de la silla. Enrique, que era ágil y con el susto que tenía, llegó al patio con dos movimientos, y apenas sus pies tocaron la tierra salió disparado hacia el muro que apartaba el terreno de la calle. Ya en la cima del muro volteó y alcanzó a ver que otros también intentaban salir, pero los payasos monstruosos los apresaban en ese momento, arrastrándolos hacia la oscuridad donde se desataba un infierno de gritos.  Uno de los payasos se asomó a la tormenta y le sonrió macabramente. Enrique se descolgó en la vereda de la calle. Desde allí emprendió una carrera alocada. Tenía que buscar ayuda. La lluvia había vaciado la calle.  Unas cuadras mas adelante se alegró al ver una patrulla policial. Les hizo señas con los brazos y la patrulla se detuvo. En ella iban dos oficiales. Enrique se acercó a la ventanilla a gritarles:

- ¡Ayuda! ¡Están masacrando gente en un club de allá! ¡Tienen que pedir refuerzos! 
- A ver, cálmate -le dijo uno de los policías-. Respira, ¿hay un tiroteo por allá? 
- No, son… unos payasos, encerraron a todos, apagaron las luces, y ahí empezaron los gritos. 
- ¿Payasos? ¿Cómo tú? Un momento… -el policía se volvió hacia el otro-. ¿Este será uno de los payasos que andan creando disturbios? 
- Para mí que sí, es lo que te iba a decir. 
- ¿Qué? ¡Yo no hice nada! ¡No se queden ahí, tienen que venir rápido! ¡Pronto!
- Tranquilo o vas a empeorar las cosas…. -le advirtió el primer oficial, y los dos salieron de la patrulla.
- ¡Que me tranquilice, allá están matando gente! ¿Acaso son tontos? ¡Tienen que ir…!
- Suficiente, ahora va a venir con nosotros. No se resista…
- ¿Por qué? ¡Yo no hice nada! ¡No me agarre! ¡Suélteme, desgraciado! 

Enrique se resistió bastante, pero consiguieron esposarlo y meterlo en la patrulla. En la comisaría un oficial intentó tomarle los datos, mas como Enrique seguía con su historia, ordenó que lo llevaran a la celda hasta que se le pasara un poco el efecto de lo que hubiera tomado. 

- No te preocupes -le dijo uno de los policías que lo llevaba-. No te vas a aburrir, ahí tenemos a varios de tus compinches. 
- ¿Lo qué? ¿Qué quiere decir? ¿Ahí hay otros…? 

En una celda común había varios payasos, y eran iguales a los de la fiesta. 

- ¡No por favor! ¡No me metan ahí! ¡Esos no son humanos, mírenlos bien! ¡No! ¡No…!

A pesar de sus esfuerzos y sus súplicas igual lo encerraron junto a los otros payasos y se fueron. 
Escucharon que Enrique gritó un momento mas y después calló. 
Como pensaron que todos eran parte de  un grupo no se molestaron en ir a verlos hasta muy avanzada la madrugada. El que fue a la celda volvió completamente pálido. La horrible escena los hizo ladear la cabeza enseguida. Aquellos pocos restos eran los de Enrique; los otros payasos no estaban, habían escapado inexplicablemente.  

35 comentarios:

anonimo dijo...

Malditos. volvieron!!

Saludos.

KokeMora

Jorge Leal dijo...

¡Jajaja! Estos son otros. Hay varios tipos de payasos-monstruos en mi universo literario ¡Jeje! Gracias. ¡Saludos!

Anónimo dijo...

Por eso no me gustan los payasos 😱

Saludos, Celia.

José Luis Vassallo dijo...

Excelente relato wiiiiiiiiiiiiii Me lo imagine de principio a fin. ;-) Lastima que no nos enteramos lo que encontraron los oficiales en la casa, aunque imagino que mas de uno habra lamentado haber comido algo. jajajaja Excelente Jorge. Muchas gracias. :-)

Anónimo dijo...

waoo me encantoo tiene continuacion es fantasticoo amo los relatos de psyasos q publicas un saludo desd mexicoo att.kary

Jorge Leal dijo...

Hola Kary. No tiene continuación. Gracias. ¡Saludos!

Jorge Leal dijo...

A mí tampoco me gustan, aunque no creo que los reales anden matando gente, no todos ¡Jaja! ¡Saludos, Celia!

Jorge Leal dijo...

Esa parte se las dejo a la imaginación de ustedes. Gracias a ti por seguir visitándome y comentar. ¡Saludos, José!

Anónimo dijo...

Por eso ODIO LOS PAYASOS !!!! Estubo muy bueno saludos pablo

Anónimo dijo...

Por eso ODIO LOS PAYASOS !!!! Estubo muy bueno pablo cadaves escribes mejor saludos desde cuba

Anónimo dijo...

Hay rayos hasta sentí feo x lo que le paso al chico,creo que sus cuentos me están creando fobia a los payasos.un buen cuento gracias

Anónimo dijo...

Estos no son los payasos de gente de circo o si

Anónimo dijo...

mmmm :( bueno espero q pronto publiques mas

Jorge Leal dijo...

Mmmm, tal vez lo haga.

Jorge Leal dijo...

No, son otros, pero están emparentados por parte de madre, dicen ¡Jaja! Gracias por comentar. ¡Saludos!

Jorge Leal dijo...

Es un efecto secundario por leer mi blog ¡Jeje! Gracias a ti por el comentario. ¡Saludos!

Jorge Leal dijo...

No los odies, solo son gente con maquillaje que intenta alegrar la vida de los demás; aunque estos son la minoría, el resto son monstruos malvados ¡Jaja! ¡Saludos para tu Cuba, Pablo!

Denise Makedonski dijo...

Que miedo. Suerte que estuve lejos de esa fiesta..jaja.buen relato.saludos

Jorge Leal dijo...

No estabas invitada; podían ir solo socios y payasos monstruos ¡Jaja! Muchas gracias, Denise. ¡Saludos!

Anónimo dijo...

Queremos una segunda ... Queremos una segunda parte
se merece una segunda parte :(
dale jorge ... Por tu querido lector Lisandroo....!!!

Anónimo dijo...

Jorje echa un vistaso por la ventana un par de payasos te estan esperando afuera. disen que tienen frio

Jorge Leal dijo...

Me fijé y no vi ningún payaso, pero escuché pasos, y dejaron unas pisadas bien raras, parece que de zapatos muy largos ¡Jeje! ¡Saludos!

Jorge Leal dijo...

No hay segunda parte. Pero ten un poco de paciencia que mas adelante voy a publicar una historia relacionada con el cuento "El circo", mas no va a ser en este blog. ¡Saludos!

José Luis Vassallo dijo...

Como bien haces, no hay nada mejor que la imaginación de uno y vaya que tengo imaginación. Hace años fui a una fiesta de disfraces y una amiga queria que fueramos iguales (de payaso) me negue y me disfrace de mosquetero, creo que fue lo mejor luego de leer el relato. jajajaja ;-) Un abrazo.

Jorge Leal dijo...

De cualquier cosa menos de payaso, de damisela igual, ¿no? ¡Jaja! Exageré un poco. Un abrazo.

Anónimo dijo...

jajaajaj cuando se abre la página de tu blog, aparecen anuncios de payasos para su contratación es un ironía!!!.

Ann Ryden dijo...

Wow!!! me encantó esta historia,muy buena para ser corta, hasta me quede con ganas de que pasaran mas cosas :(

me suscribo :D !!!

Jorge Leal dijo...

Bienvenida al blog. Gracias. ¡Saludos!

Jorge Leal dijo...

Es irónico pero tiene una explicación. He escrito tantos cuentos donde los payasos no quedan nada bien, que terminé enojando a varios. Esos payasos me encontraron, y con amenazas consiguieron que les publique sus anuncios. De no hacerlo me va a ir mal, porque no son humanos ¡Jajaja! Estoy bromeando, claro. Aparte de irónico no es bueno para mí, pues por aquí casi todos les tienen miedo ¡Jaja! No sé por qué será. Gracias por comentar. ¡Saludos!

Anónimo dijo...

Gracias por ese relato y sigue a si
Saludos desde honduras

Jorge Leal dijo...

El agradecido soy yo con todos ustedes. ¡Saludos!

ValeAnny Alvarez dijo...

No puede seeer!!! Estos mendigos se pueden aparecer donde seeea!!

Jorge Leal dijo...

¡Jaja! Seguido andan por el blog, y son varios tipos de payasos monstruos. ¡Saludos, Vale!

Anónimo dijo...

Mucho bueno amigo.
Katherine

Jorge Leal dijo...

Gracias, Katherine. Te mando un saludo, amiga.

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