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miércoles, 24 de septiembre de 2014

En un antiguo hospital

Cuando vi la cara de Domínguez temí por su salud. Estaba horriblemente pálido y sus ojos parecían enormes de tan abiertos que los tenía.  Si no fuera por su palidez y su expresión, me hubiera reído del tartamudeo que largó apresuradamente mientras señalaba hacia la pieza de dónde él venía. Le dije que hablara as despacio; él, haciendo un evidente esfuerzo para recuperar en parte la calma, respiró hondo varias veces y al fin dijo: 

- En la puerta del fondo de aquel cuarto… cruzó una enfermera por allí. Era un fantasma. 
- En todo caso era una aparición -le dije-. Si es de cuerpo entero es una aparición, no un fantasma. 

Si bien me gustaba bromear con él, no lo corregí para burlarme, lo hice porque sabía que ese comentario lo iba a enojar un poco, y por lo menos así se le pasaría el susto. Funcionó. Domínguez cambió el semblante y me miró de reojo. 

- No tomas nada en serio -me dijo. 
- En serio a veces tomo alguna cosita, dos o tres copas nomás -bromee. 

Con eso último terminó de componerse. 

- Vos siempre el mismo… no crees en nada. Pero aquí vas a hallar la horma de tu zapato. Ya te quiero ver corriendo cuando veas a esa enfermera. A ver, ve a la pieza, dale, si es solo un invento mío. Yo te espero en la puerta de afuera. Este lugar me da cosa en la espalda. 
- Voy, como no. Siempre me gustaron las uniformadas. ¿Cómo estaba esta? 

Domínguez sacudió la cabeza negando. 

- Vos siempre el mismo. Pero ahora vas a ver. Anda, ve solo. 

Hacía años que trabajaba con Domínguez. Él era un capataz de albañil muy bueno, y con él y los suyos hicimos muchas restauraciones de casas viejas, que es en lo que me especializo. Pero lo que Domínguez tenía de capaz, también lo tenía de supersticioso. Creía en todo. Se la pasaba trabajando con escaleras pero no pasaba bajo una ni por accidente, porque parecía nunca olvidarse de eso. Siempre tenía alguna historia de terror que alguien le había contado, pero las narraba a medias porque de solo pensarlo terminaba asustado. Y no era ningún cobarde, me consta; solo los asuntos paranormales lo asustaban.   Era hasta raro ver a un tipo con la espalda como un gorila impresionarse con un simple cuento de terror de los súper conocidos. Confieso que varias veces me divertí a costa de eso. 

Las casas que reparábamos siempre le daban mala impresión, y andaba atento a cualquier ruido, a pesar de que siempre trabajaba con varios peones.   No sé cómo duró tanto tiempo, supongo que por la paga, aunque varias veces tuve que convencerlo para que no renunciara. Trabajar para una empresa constructora o hacerlo por su cuenta como contratista era bajar de nivel. Las viejas casonas de los ricos, de viejos aferrados a los edificios donde nacieron, en la mayoría de los casos, dejaban mejor ganancia. 

En esa ocasión andábamos solo nosotros porque recién íbamos a hacer el presupuesto. El edificio estaba abandonado desde hacía mucho, y lo habían levantado hacía décadas para funcionar como hospital, función que cumplió como por cuarenta años, tengo entendido.  Desde que se enteró del proyecto Domínguez se mostró arisco. Un edificio que fue hospital, para él, sin ninguna duda tenía que estar embrujado. 
Fui hasta la pieza para demostrarle que no había nada. La habitación estaba vacía. En el fondo estaba la puerta por donde supuestamente había cruzado el fantasma. Esa abertura daba a un corredor absurdamente angosto, por él se podía acceder a otras piezas. Me pareció ridícula la formación casi laberíntica del lugar. No me preocupaba el fantasma, me preocupaba ahora el inmenso trabajo que teníamos por delante.
Eran cuartos pequeños, mal iluminados, las ventanas estaban ubicadas muy arriba y eran de reducidas dimensiones. La poca luz del día que entraba formaba un haz que iluminaba incontables motas de polvo que flotaban en el aire húmedo como si fueran una bruma.  El revoque de las paredes estaba casi todo en el suelo, y en todos lados se acumulaba una gruesa capa de polvo. 

Había visto muchas casas abandonadas, y esta tenía casi todas las características del abandono, pero también tenía algo particular. No vi indicios de la presencia de ratas o ratones. También era curioso que el pasillo no estuviera cruzado de telas de araña. Me habían dicho que nadie entraba desde hacía años, y Domínguez no había alcanzado aquella zona. No sería raro que a veces rondara por allí algún merodeador u ocupante ilegal, mas el polvo del piso confirmaba que nadie había puesto un pie allí desde hacía mucho. Sí había telas de araña cerca del techo y en los rincones, pero en el pasillo y en las entradas a las habitaciones no vi ninguna. 

Siempre me gusta buscarle una explicación a todo, y las que se me ocurrieron me resultaron irrisorias, mas fueron las únicas ideas que vinieron a mí. Pensé que no había ratas porque el instinto de los animales las mantenía lejos de allí; algunas presencias sobrenaturales debían espantarlas. La ausencia de telas de araña debía ser por el constante paso de las apariciones que, aunque no tienen una forma sólida, tienen la suficiente densidad como para romper las telas de araña, aunque no pueden dejar huellas en el polvo del piso, o estas son muy sutiles. Después me pareció que estaba pensando tonterías, pero no se me ocurría otra explicación. 
Cuando volvía por el pasillo, de pronto sentí un fuerte olor a líquidos antisépticos, el conocido olor a hospital. Giré un poco la cabeza, lentamente, hasta que capté que el olor se originaba detrás de mí. Hasta ahora no entiendo cómo no salí disparado de aquel corredor. Seguí caminando si voltear. Las piernas se me aflojaban de tanto que temblaba, estuve a punto de carme, pero con mucho esfuerzo mantuve la vertical hasta que salí de aquella galería. Allí dejé de sentir el olor.  
Domínguez me esperaba afuera: 

- ¿Y? ¿Ahora me crees? ¿Qué viste? 
- Nada -le contesté-. Solo que el local está muy mal, las paredes están podridas. No me dan las cuentas, tendríamos que cobrar demasiado. No es un proyecto viable. 

No le dije la verdad. Para qué aumentar su temor, con ver la aparición de una enfermera ya tenía suficiente.  

19 comentarios:

  1. Excelente historia. Bien planteada y con un final que me gusto. A este paso no voy a entrar a un Hospital mas en mi vida. jajajaja Un abrazo.

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    1. Nunca es bueno ir a un hospital, aunque no esté embrujado ¡Jaja! Ojalá que nunca tengas que ir.
      Y que dejas para mí, que nunca me gustaron, y desde hace varios años vengo inventando estas historias ¡Jajaja! No, en realidad no les tengo miedo, pero sí los detesto. Un abrazo.

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  2. Excelente!! Cumpliste una vez más, te confieso k en un principio me hizo. Reír las tonterías de los personajes pero un muy buen final. En serio no te has animado a publicar un libro? Lo necesario para escribirlo ya lo tienes pues cuentas con una imaginación como pocas. Saludos desde Veracruz, att Juan Carlos

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    1. Mi objetivo era que en el un principio diera gracia, no es un error. No creo que los cuentos de terror tengan que ser solo de eso de principio a fin. En cantidad de cuentos le agrego algo de humor. Incluso creo que ayuda a la historia, hace mas creíble al personaje. Después voy cambiando la atmósfera hasta que sea de terror. Sobre lo del libro, bueno, nadie escribe un libro; puedes tener unos cuentos, una novela... Se convierte en libro cuando una editorial te lo publica, o cuando tú mismo lo haces. Que una editorial tradicional me publique es casi imposible, aunque estoy seguro que vendería bien, pero la mayoría de los editores son escritores frustrados que no toleran que alguien que no siguió una carrera literaria escriba algo mas interesante que ellos, o son literatos que discriminan a los que no son de su "especie". Para esa gente un autodidacta no vale nada, aunque la historia de la literatura está llena de grandes maestros que fueron autodidactas. Por eso probablemente termine autopublicando, seguramente un ebook. Lo que tengo que pensar muy bien es dónde venderlo ¡Jeje! Estoy estudiando bien el tema. La mayoría de los que se apresuran a autopublicar no ganan ni un peso ¡Jeje! Yo escribo por amor al arte, pero también tengo que comer. Por lo menos ahora ya sé que voy a vender uno, ¿no?
      Gracias por comentar. ¡Saludos!

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    2. Claro amigo todo lo que te propongas lo lograrás veraas que sii. Saludos un abrazo amigo :)

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  3. 😱 q miedooooo, en mi caso si alguien dice q vio una aparición, yo le creo, ni de locos para verificar .... Ahhhh conmigo ya seriamos dos. Saludos, Celia.

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    1. La mayoría no iría, por eso mi personaje tenía que ser alguien que no creyera en nada; si uno cree no va.
      Otro libro que puedo vender, que bien. ¿Te dije que el precio va a ser de cien dólares? ¡Jaja! No, dos o tres nomás. ¡Saludos, Celia!

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  4. Woow me perdi un tiempo pero valio la pena regresar excelentes todos como siempre

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    1. Es cierto, hace mucho que no andabas por aquí. Pero lo importante es que volviste. Gracias. ¡Saludos!

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  5. eres un genio está muy pero muy buena la historia sigue así y llegaras muy lejos. Saludos :D

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    1. Generoso comentario ¡Jeje! Gracias. Un abrazo.

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  6. Muy bueno, me aterran mucho los de hospitales, ojala algún día puedas publicar alguno de un manicomio, ya tienes otro cliente para tu próximo libro jeje.

    Paco

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    1. Hola, Paco. Gracias por tus comentarios. Ya escribí sobre manicomios. Recuerdo las historias pero no recuerdo el título que les puse (ya pasan los ochocientos los cuentos publicados aquí). algunos están dentro de la categoría "Cuentos de hospitales embrujados". Buscando ahí alguno de manicomio vas a encontrar.
      Contigo ya van tres ventas entonces. Me tiro de cabeza a publicarlo ¡Jaja! ¡Saludos!

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  7. Buen relato al principio me reí,al final me asuste,supongo que aveces es mejor quedarse con la duda que constatarlo por uno mismo mas con cuestiones paranormales qué te ponen en una situación un poco mas delicada, cuando no peligrosa gracias,me gusto mucho

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    1. Si te reíste al principio el relato quedó como quería ¡Jeje! Gracias a ti por comentar. ¡Saludos!

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  8. Muy Buenos. Este tambien Amigo Jorge. Yo creyendo que tu realmente ser mucho muy Bueno.
    Katherine

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  9. Que buena narrativa gracias me espanté 😌 saludos a todos 💗 desde argentina 👋

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  10. Gracias, Carolina. Te respondo por todos ¡Jaja! Un abrazo.

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