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jueves, 18 de septiembre de 2014

Los ocupantes de cuerpos (segunda parte)

Mi casa por fuera lucía como antes, y crucé bajo la sombra de un árbol que ya no está. Al entrar me sorprendí de nuevo. Todo estaba como en la actualidad, como está ahora. En la sala vi a mi nuevo televisor LED, todo era igual, era una locura. De no ser por el ruido de la balacera y los gritos de los zombies allá afuera, sería difícil creer que todavía me encontraba soñando.  Era mas que extraño hacerle caso a un “personaje” o ser onírico, pero la idea de buscar un arma era buena. Por lo menos me daría algo de confianza. Entré a mi cuarto y fui al rincón donde guardo mis cosas de acampar. Allí estaba todo. Tomé una bolso tipo morral que uso a veces en el monte y saqué una linterna que tenía en él, y me lo colgué cruzado en el hombro. Armas de fuego no tengo, pero al guardar mi navaja de supervivencia en el bolsillo y un machete corto en el morral igual me sentí mas seguro.  Escuché que desde afuera me gritaban que me apurara. Miré por la ventana; los zombies habían dejado de retroceder e iban ganando terreno.   Ya en la calle vi que mis aliados eran seis, y dos eran mujeres. 

- ¡¿Solo eso tienes?! -me gritó el que me había hablado anteriormente. 
- ¡Sí! ¡Si me prestan una de sus metralletas les agradecería! -le contesté. Que importaba que fuera un sueño, era tan real y tan aterrador que sería excelente tener una “tartamuda” en mi poder. 
- ¡No te podemos dar una, no te serviría de nada! ¡Compañeros, vámonos ahora!

Los seis salieron corriendo y yo junto con ellos. Al mirar sobre mi hombro vi que algunos zombies eran bastante rápidos, y sentí otro pico de terror. Pero cuando sus pasos ya sonaban muy cerca de nosotros uno de los del grupo me dijo: 

- ¡No mires hacia atrás! ¡Concéntrate solo en correr, en avanzar por esta calle! 

Su consejo resultó, y los fuimos dejando atrás. Iluminábamos nuestro camino con las linternas. En ese momento me pareció que la cosa iba mejorando. Teníamos luz, ellos sus metralletas, y parecían saber mucho sobre aquel mundo. Mas, en las pesadillas, cuando la situación mejora un poco es solo para empeorar mas después. 
Como seguimos corriendo en línea recta pronto salimos del barrio. Esa calle desemboca en una ruta, del otro lado de ella hay campos y arboledas. 
El que parecía ser el líder, el que me habló primero, se detuvo de pronto y los otros también; yo hice lo mismo porque no quería seguir solo. 

- ¿No hay mas ciudad por aquí? -me preguntó. 
- No, el grueso de la ciudad está detrás nuestro. 
- ¡Maldición! -protestó una de las mujeres. En la realidad esta no hubiera podido correr tanto, porque era muy gruesa, y la otra tampoco era muy atlética. También noté que los hombres eran veteranos, y tenías aspecto de profesor o doctor. Ahora creo que ellos no lo notaban, pero tenían puestos sus lentes.

Eran bien curiosos mis salvadores. ¿Por qué mi mente no había creado a unos soldados o algo así? Me hubiera gustado una heroína como de las películas. Entonces se me ocurrió que tal vez no eran personajes de mi sueño, tal vez eran otras personas que ahora estaban en aquel mundo. ¿Pero por qué me habían ayudado? ¿Por qué estaban preparados? Preferí no seguir pensando. Como fuera eran mis aliados, y ya que no podía despertarme prefería seguir con ellos.
Por alguna razón no les gustaba aquel paisaje; enseguida descubrí por qué. Unos ruidos llegaron desde el campo, ya los había escuchado hacía un rato. Eran aquellas cosas aterradoras de nuevo. Avanzaban por el campo, salían de entre los árboles, frente a nosotros, hacia un lado, hacia el otro, de los que estaban mas lejos solo se escuchaban los gemidos debido a la oscuridad. Y al volvernos hacia la calle, la horda ya estaba bastante cerca. 

- Tenemos que irnos de este lugar -dijo el líder del grupo-. Brenda, trata de sacarnos de aquí. 
- Es difícil, desde hace rato lo estoy intentando. Mientras él sigua viendo esto, no puedo -ella hablaba de mí.
- Muchacho-me dijo el tipo-, confía en nosotros, cierra los ojos por un momento, y no le prestes atención a esos ruidos, no te los imagines, piensa en otra cosa. Ahora.  

Como no pensar en aquellas cosas si ya estaban a metros de nosotros, y venían desde todos lados. Si dejaba de ver iba a quedar vulnerable. Mas después pensé “Esto, por mas raro que sea, es un sueño, no me puede pasar nada, y en el peor momento tal vez pueda despertar”. Cerré los ojos y traté de pensar en otra cosa, pero, ¿cómo hacerlo con aquellos gritos aterradores cada vez mas cerca? Pensé en mi familia, y de un momento a otro volvió el silencio. 

- Ya puedes mirar -me avisó uno. 

Era de día y estábamos rodeados de casas muy agradables, con jardines y árboles. Nunca en mi vida había estado en un lugar así, era una zona residencial, con buzones en el frente y cercas de madera. 
Ahora veía mejor a mis nuevos compañeros. La impresión que me causaron al verlos gracias a las linternas se reforzó; ninguno parecía un aventurero ni cosa parecida, y las armas que portaban desentonaban notoriamente con su aspecto y su vestimenta. Me los imaginaba mas ocupando el escritorio de un profesor o en el consultorio de un doctor, también podrían ser científicos.
El líder miró en derredor y le preguntó a Brenda: 

- ¿Dónde está tu casa? Ahora no me ubico. 
- Lo siento, está lejos. “Los del otro lado” estaban muy cerca y tuve mucho miedo. 
- Está bien -dijo uno de los hombres, el que parecía ser el mas joven-, ninguno de nosotros pudo hacerlo mejor, y este tipo está tan asustado que no ayuda -lo último lo dijo refiriéndose a mí. Los otros, menos una de las mujeres, asintieron con la cabeza, opinaban igual. 

Me sentí bastante ofendido, aunque era cierto. ¿Además de los sustos tenía que soportar eso en aquel sueño? Mis aliados ya no me simpatizaban mucho. Tal vez era mejor separarme, y si aquellos monstruos me alcanzaban, mejor, así me despertaba de una vez.  Hasta podía ser que los podridos aquellos huyeran si los enfrentaba; ahora tenía mi machete.
La mujer mas gorda pareció adivinar mis intenciones, y como parecía no estar de acuerdo con ellos se puso de mi lado: 

- Él no tiene la culpa, solo cayó en este plano sin quererlo, y para su mente debe ser muy difícil asimilar esto. Recuerden cuando ustedes empezaron, ¿acaso se olvidaron? Comparados con ustedes en esa época él es un témpano de hielo. Además, “los del otro lado” no habían invadido este plano como ahora. Y otra cosa, que estén aquí es culpa nuestra. 
- Suficiente -la interrumpió el líder-. No es momento de echarle la culpa a nadie. Brenda, ¿hay alguna casa que conozcas que esté mas cerca que la tuya? 
- No, a ver… ¡Ah! Está la escuela. Fui toda la primaria ahí, y está al doblar aquella esquina. 
- Entonces vamos hasta ahí. Tenemos que enseñarle algunas cosas a nuestro amigo para que pueda despertarse. 
- En eso estamos todos de acuerdo -opinó el que acababa de agraviarme-. No queremos que una de esas cosas ocupe otro cuerpo.
- No digas mas. Ahora vamos a la escuela. 

Lo que estaban diciendo era por demás inquietante. Aunque era increíble, comenzaba a creer que ellos no eran un invento de mi sueño, que eran unos onironautas, gente que experimenta con sueños lúcidos. No comenté nada porque había algo que me inquietaba mas, y era la idea de ir a una escuela, porque solía tener pesadillas con escuelas embrujadas. No se los dije para no quedar como un miedoso. Fue un error. 



Tercera parte: http://cuentosdeterrorcortos.blogspot.com/2014/09/los-ocupantes-de-cuerpos-tercera-parte.html 


9 comentarios:

Patricia Castro dijo...

Bueniisimo, quiero tercera parte ! :D

José Luis Vassallo dijo...

Me parece que los vas a hacer parir de terror y a nosotros con ellos. ;-) Excelente continuación. Muchas gracias por tus relatos. Un abrazo.

Jorge Leal dijo...

¡Jajaja! Eso espero. Gracias a vos. Un abrazo.

Jorge Leal dijo...

Gracias. No hay tercera parte. Lo que va a pasar en la escuela se los dejo a su imaginación ¡Jaja! Es broma. Hay tercera y hay cuarta. Estate atenta. ¡Saludos!

Anónimo dijo...

Muy bueno los cuentoo, pero publica la otra parte porfabor!! Entro todos los dias a la paguina para ver si ya la publicaste....saludos....alexis

Jorge Leal dijo...

Esa es la idea ¡Jeje! Y las estoy subiendo cada pocos días, no demoro mucho. ¡Saludos!

Anónimo dijo...

Interesante,buenísimo, espero la continuación 😏. Saludos,Celia.

Anónimo dijo...

Onironautas, esa palabra existe?,muy bueno su relato me dejo con una sensasion de ansiedad sobre todo la parte de la escuela pues cuando era mas chava tenía pesadillas con la secundaria donde estudie. Esperamos con ansias la tercera parte att Regina

Jorge Leal dijo...

La palabra existe, pero puede ser que yo le haya errado en alguna letra, ahora me dejó la duda, voy a revisar. Gracias, Regina. ¡Saludos!

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