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domingo, 21 de septiembre de 2014

Los ocupantes de cuerpos (tercera parte)

Al doblar en una esquina vimos la escuela. La fachada estaba bien conservada pero se notaba que era muy vieja.  Frente a aquel enorme edificio me di cuenta de algo. Aquel mundo parecía muy real pero empecé a notar diferencias: tenía miedo de entrar a aquella escuela, sin embargo no experimentaba ninguno de las síntomas del miedo, no sentía un temblor en las piernas, ni algo raro en el estómago, y aunque con los zombies me había aterrado terriblemente, no había experimentado ni un escalofrío. Ese momento fue muy importante, hasta me sentí un poco diferente, aunque no sabía definir qué era. Mas al entrar a la escuela ese estado se disipó, y ahora solo estaba asustado. 
Pasamos a un salón grande. La que nos llevó hasta allí, Brenda, miraba todo con cara de asombro: 

- Hace muchos años que no entraba a este lugar. Mi escuela… -dijo ella. 
- No es momento para ponerse sentimental -le dijo el líder-. Tenemos que enseñarle a este muchacho algunas cosas. 
- Tengo una pregunte -intervine-. ¿Por qué no entramos a cualquiera de aquellas casas? ¿Tiene que ser un local que ella conoce? 
- Así es. Si nunca estuviste dentro del lugar no vas a poder entrar, en este plano no. Vamos a buscar un lugar con una mesa, un aula. 

Los siete avanzamos por un corredor. La idea me parecía pésima. En cualquier momento iba a pasar algo. Me invitaron a sentarme al lado del escritorio que sería de la maestra. El líder andaba con una mochila. Sacó una vela, la encendió y la colocó parada frente a mí, y me indicó:

- Esto es un ejercicio de concentración. Cuanto mayor sea tu poder de concentración, con mas facilidad vas a poder escapar de “los del otro lado”, porque además de poder cambiar de “escenario” podrás hacer otras cosas, eso va a depender de tu nivel de atención. También vas a poder despertarte a voluntad, aunque para un adulto eso es difícil. 
- ¿Y por qué me están ayudando? -lo interrogué. 
- Estamos intentando ayudar a todos los que caen en este plano. 
- Bien pero, ¿qué pasa si me atrapan los zombies? ¿Cómo es eso de que ocupan los cuerpos? 
- Es algo complicado. Primero, no son zombies realmente, aquí no, tú los creaste así. Para otras personas son otros monstruos. Pero lo curioso es que al “verlos” así acertaste en qué se van a convertir si ocupan tu cuerpo. Si matan a alguien aquí después una de esas cosas ocupa su cuerpo inerte, lo anima, pero sin volverlo a la vida, o sea, se convierten en zombies, y pueden infectar con su mordida y todo.  Es curioso, hasta ahora solo habíamos visto a gente que los ve como monstruos. 

Mientras lo escuchaba recordé que había visto a medias unas noticias sobre gente mordiendo a otras como lo hacen los zombies en las películas. Me pareció algo tan ridículo que lo tomé por una farsa, una noticia exagerada, distorsionada, y me dio gracia cuando supe que mucha gente ya se estaba alarmando.  
Ahora aquel tipo me decía algo que explicaba el origen de los supuestos zombies. No podía ser coincidencia, y había dos posibilidades: lo de los ocupantes de cuerpo era real, o mi mente había inventado aquello por culpa de las noticias. Lo único seguro era que cada vez me inquietaba mas aquel lugar. 
Me enseñó una técnica de concentración que consistía en ver cada detalle de la llama de la vela. Me dijeron que podía hacerlo también en la vida real, si salía de aquel plano. Evidentemente tenían dudas. Tuve la impresión de que hasta el momento no habían podido salvar a ninguno.  Por algo que dijo la mujer que me defendió y por otras pistas deduje que eran científicos, y que de alguna forma habían “soltado” a “los del otro lado” como le llamaban ellos. No valía la pena preguntarles para que lo confirmaran, además tal vez todo era un invento de mi mente, no podía descartar eso aún.
Mientras yo trataba de concentrarme los otros estaban sentados en los pupitres. El líder estaba a mi lado.  Yo tenía la vista fija en la llama, pero con la visión periférica noté algo; en los pupitres había alguien mas. Levanté la vista. Tenía cuerpo de mujer, vestía un guardapolvo blanco, su cabellera era abundante y rizada y, su cara se parecía a la de un perro. Su boca era como la de un buldog, pero sus ojos eran humanos y su nariz también, era una combinación espantosa. 
En la vida real me habían contado una leyenda sobre una escuela embrujada, y me habían descripto al ser que rondaba en esa escuela de noche. Ahora estaba frente a mí. 
Los otros deben haber notado el terror en mi cara, y al seguir mi mirada la vieron, y evidentemente se aterraron también.    
Fui el primero en salir del aula, pero me detuve en el corredor porque este ahora estaba completamente oscuro. Los otros abrieron fuego y se desató otra balacera. Las mujeres abandonaron el salón tras de mí y por último lo hizo el líder. Él disparó hasta que cerró con fuerza la puerta. Todos encendimos las linternas. 

- ¡La clase no termina aún! -gritaba la maestra monstruosa dentro del salón-. ¡Si salen los va a comer el perro! 

Tenía sentido que aquel monstruo dijera eso, porque según la leyenda, la maestra soltaba a su perro en el patio de la escuela para que nadie se fugara cuando maltrataba a sus alumnos. Después de muerta de alguna forma su cara había adquirido los rasgos del perro. Era una leyenda muy tonta, pero ahora la estaba viviendo, y era aterradora. 
Salimos corriendo hacia la entrada, mas el corredor no terminaba, solo seguía a medida que avanzábamos. Y detrás nuestro iba la maestra monstruosa, y junto a ella ahora caminaban retorciéndose unos niños vestidos con jirones de ropa que clamaban y se lamentaban horriblemente. La maestra lanzaba una mezcla de carcajadas roncas y ladridos graves, mas roncos todavía. Y seguíamos en aquel corredor, y cada vez que iluminaba hacia atrás había mas niños deformes y esqueléticos que rengueaban o se arrastraban junto a la pesadillesca maestra.  Mis singulares compañeros les disparaban en la huída, pero era como si no lo hicieran porque no tenía ningún efecto.
El corredor no solo se extendía, también había cambiado, y pasábamos una y otra vez frente a la ventana baja de un salón, y en cada pasada la maestra infernal estaba haciendo alguna atrocidad. Eran imágenes rápidas, como iluminadas por fugaces relámpagos, pero todas eran espantosas. 

- ¡No son seres de el otro lado, son una creación! -gritó el líder-. ¡Brenda, controla esto, es tu zona!
- ¡No soy yo, es él! -ella se refería a mí-. ¡Tiene que controlar esto! 
- ¡Muchacho! -me gritó el tipo-. ¡Piensa en la salida! ¡Recuerda el salón grande, la puerta…! ¡Concéntrate! 

La mujer tenía razón, yo había creado aquello. Supongo que la leyenda me impresionó mucho mas de lo que quise reconocer.  
Hice un esfuerzo por recordar la salida. Cuando la imagen se me presentó clara de pronto estaba allí, frente a nosotros. Por fin pudimos salir de la escuela; pero, ¿dónde estábamos ahora? El paisaje había cambiado. 


Última parte:  http://cuentosdeterrorcortos.blogspot.com/2014/09/los-ocupantes-de-cuerpos-ultima-parte.html

5 comentarios:

  1. Uuuy k miedo! Es interesante este cuento me esta gustando muchísimo.

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    1. Que bien, Vale. Gracias por hacerte un tiempo para leerme. ¡Saludos a ti y a los tuyos!

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  2. Jorge si que los haces sudar a los pobres. Que bueno empezar el lunes con un cuento tuyo. Muchas gracias como siempre. La verdad me alegraste el dia. Un abrazo.

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    1. No sudan, es un sueño ¡Jaja! La verdad, tal vez me faltó un poco de terror, y no está a la altura de "El circo", pero bueno, hace tiempo que quería escribir uno sobre sueños, uno largo. Mas adelante la historia pasaría a ser de zombies reales (fuera del sueño), pero como me parece que no gustó mucho la voy a cortar antes. Hay que saber cuándo dar un paso atrás ¡Jaja! Un abrazo.

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  3. Esta interesante, ya me voy a la siguiente parte, en q lugar habrán caído? Saludos, Celia

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