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sábado, 11 de octubre de 2014

Campaña de terror

Donde ha muerto mucha gente siempre queda algo de ellos. Lo aprendí de una forma que nunca voy a olvidar. 
Desde niño desarrollé (sin darme cuenta por mucho tiempo) mi lado escéptico, y siempre me reí de lo sobrenatural, bromeando todo lo que podía cuando me cruzaba con uno de esos temas. Ahora sé que toda esa fanfarronería era una forma de defensa contra la sensibilidad con la que nací. 
Sucedió cuando estaba participando en una campaña política. Ni pensaba votar al candidato que ayudaba, para mí solo era un trabajo. Era el ayudante de su secretaria, poco mas que un mandadero en realidad. A veces repartía boletines, otras servía cafés, o igual hacía de chofer, colaboraba con los de seguridad… cualquier cosa. 
Esa jornada estuvo movida, y el candidato cumplió con un montón de compromisos. Se estaba haciendo noche y todavía daba un discurso sobre una tarima. El jefe de campaña le hacía señas mostrándole el reloj, pero el político estaba encantado prometiendo cosas.
Cuando terminó salimos a toda prisa hacia un ancianato. Si los ancianos residentes ya se habían acostado iba a ser un papelón. Pero todavía esperaban. 
La situación me pareció jocosa. El candidato era de hablar mucho y bastante rápido. Después de prometerle esto y aquello a los ancianos, algunos preguntaban: ¿Cómo dijo? ¿He? ¿Qué? O decían estar medio sordos, y tenía que repetirles todo.   Me pareció una pérdida de tiempo; sin tener en cuenta al personal de allí, conté solo veinticinco ancianos en aquella sala, y algunos andaban apartados, indiferentes a nuestra visita.  De ahí salimos rumbo a un hospital.    

El lugar estaba bastante deteriorado. Enseguida sentí algo raro en su atmósfera. Mis compañeros parecían no notarlo o lo disimulaban muy bien. Pensé que tal vez solo yo lo sentía porque odio los hospitales, y la mente me estaba jugando una mala pasada. 
Además del olor, había un rumor vago que venía no sé de donde. Extrañado por aquel ruido, le pregunté a una compañera: 

- ¿Qué será ese ruido, vendrá de una sala muy llena de gente? 
- ¿Qué ruido? Yo no oigo nada. Este lugar está muy silencioso, como debe de ser. 

Ella pareció prestar atención. “¿Será sorda esta”, pensé.   Estábamos en una sala amplia, con los enfermeros y doctores que no estaban trabajando, o habían abandonado sus deberes, no sé, eran unos cuantos.  Nuestro político empezó con su discurso. Aquello iba a demorar. 
Por la tarde había tomado muchos refrescos, aprovechando que eran gratis, y de un momento a otro sentí que querían bajar.  Le pregunté dónde estaba el baño a una enfermera. Salí al corredor y desemboqué en otro como ella me indicó. El lugar era tétrico. Avanzando por aquel solitario pasillo, llegué a creer que la enfermera no había escuchado bien mi pregunta, porque lo hice en voz baja, y había avanzado un buen trecho y no hallaba ningún baño. Finalmente lo encontré. 
Cuando me estaba lavando las manos, de pronto se apoyaron en mi espalda. Sentí con claridad que fue una mano, sentí los dedos apoyándose un poco por debajo de mi hombro, como cuando alguien que está atrás te quiere llamar la atención sin hablar. La sorpresa me hizo saltar, y enseguida giré, no había nadie, nadie visible. Todavía tenía la sensación en mi espalda cuando salí corriendo por el corredor. 
Ya en la sala donde estaban todos, una enfermera me halló muy pálido y me preguntó si estaba bien, no recuerdo qué le contesté, todavía estaba muy impresionado. Respiré aliviado cuando nos fuimos de aquel hospital. Pero todavía me esperaba otra sorpresa desagradable.  Ya en nuestro local, el jefe de campaña hizo una evaluación de la jornada. Le pareció, como a todos, una pérdida de tiempo la visita al ancianato, y mientras alegaba por qué, dijo que solo había dieciocho ancianos allí. Yo comenté que estaba de acuerdo, pero los ancianos eran veinticinco. Enseguida los otros me corrigieron, y dijeron que conté mal, solo eran dieciocho. Entonces me di cuenta: los que andaban apartados, indiferentes, eran apariciones que solo yo noté.  

4 comentarios:

  1. Así pasa, hay muchos escépticos y hasta que les pasa creen.

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    1. Así es. Te cuento una cosa: Hace unos días estaba pensando qué escribir (es algo que hago mucho), y a cada rato pasaba un auto con un parlante a todo lo que daba con propagandas políticas (se acerca una elección). Entonces pensé "voy a escribir algo sobre un tipo que anda haciendo campaña", y después de pensar mas, salió esto ¡Jaja! Cualquier cosa que quiera molestarme solo me da ideas ¡Jeje! Gracias por comentar. Un abrazo.

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  2. Wow! Pobre tipo debió sentir un terrible escalofrío weno m como siempre... Excelente!

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    1. Gracias Ely. Y cuando tuviera que votar podría llevarse otro susto; en mi país es muy común votar en escuelas, en escuelas embrujadas ¡jaja! Un abrazo.

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