¡Advertencia!: Todas las obras del blog le pertenecen a Jorge Leal. Prohibido tomarlas para cualquier fin sin consultar antes al autor. Y en todos los casos se deberá citar la fuente y el autor, y no se podrán usar con fines comerciales.

Buscar en este blog

lunes, 6 de octubre de 2014

La familia (tercera parte)

Mientras cenaban, Elena y su familia de payasos comentaban a los gritos y a las risas lo que le habían hecho pasar a su último invitado. 
De pronto Elena creyó escuchar un ruido, y al verla los otros voltearon hacia el lugar. En ese momento hizo su aparición Pablo, ya convertido en zombie. Los payasos supieron que estaban en graves problemas. Él recién se había convertido, y aunque tenía algunas mordidas visibles su cuerpo no estaba maltrecho: eso lo hacía un zombie muy fuerte y rápido. 
El muchacho que fuera objeto de sus bromas pesadas, y que después arrojaron engañado al zombie aterrador del abuelo de la familia, ahora estaba ante ellos, y eso no les hizo ninguna gracia. Mientras el zombie estuvo quieto ninguno se animó a moverse. El que se moviera primero sería el blanco del zombie. Los papeles se habían invertido, ahora los que sentían miedo al ser observados y temían por su vida eran ellos. 
De pronto Pablo se abalanzó hacia la lunática familia con gran rapidez. 
Apenas tuvieron tiempo de levantarse. Al intentar salir por la puerta que daba a la sala, el hermano de Elena la empujó porque ella se metió adelante, y la hizo caer de cara en el suelo; el golpe hizo que se cortara el labio con los dientes. Cuando quiso levantarse Pablo ya estaba a su lado, ya no podía escapar. El hermano, el padre y su madre ya habían alcanzado la sala.    
Pablo se inclinó hacia ella lentamente, emitiendo algo como un gruñido y espumando por la boca, sus ojos estaban inyectados de sangre y odio, y rabia. Llamó su atención de depredador el labio cortado.

- Pablo, soy yo, querido… a mí no me vas a hacer daño, ¿no? -intentó convencerlo inútilmente ella, por la desesperación. Él ya no razonaba, y aunque lo hiciera no la iba a perdonar. 

Cuando la tomó de los hombros ella lanzó un grito de terror, pero el grito fue ahogado enseguida porque él, abriendo una boca enorme, la cerró sobre la boca de ella. Cuando las caras se separaron Elena no tenía labios, y los dientes que asomaban ahora libremente se llenaron de su propia sangre. Ella lanzó un alarido y se desmayó de dolor.    Pablo masticó con voracidad aquel “bocado” que acababa de arrancar. 
Los payasos habían intentado en vano abrir la puerta de la sala para salir de la casa; desesperados, habían olvidado que estaba cerrada. Elena la cerró apenas dejó pasar a Pablo. A las llaves las habían olvidado en la puerta del fondo, y ahora estaban en un bolsillo de Pablo. 
Cuando el payaso mas joven pasó frente a la puerta del comedor pasó a ser el nuevo objetivo del zombie Pablo. El payaso fue atrapado antes de llegar a la cocina.  La fuerza y la furia del zombie fueron demasiado para el payaso flacucho. Después de un breve instante de ataque feroz, el lunático payaso quedó con el abdomen abierto. 
Mientras pasaba eso, la madre y el padre habían vuelto al comedor. Ahí el padre tomó un cuchillo de la mesa. Del comedor pasaron a la cocina e intentaron salir por esa puerta, pero también se encontraba cerrada. Seguían intentando abrirla cuando la versión zombie de Pablo los sorprendió. La mujer, la que hiciera la broma cruel con el poyo, ahora estaba sumamente aterrada, y se aferró a su marido buscando protección. Pero a este se le ocurrió un plan en el momento, y usándola como escudo humano primero, la arrojó después hacia el zombie. Gracias a esa estrategia tan desalmado consiguió escapar hacia un cuarto. Ahora solo tenía que salir por la ventana. Pero para la mala suerte del payaso, Pablo liquidó con solo un ataque a la mujer, una voraz mordida en la garganta, y salió tras él enseguida.  
Cuando el padre de Elena estiró su mano hacia el cerrojo de la ventana, escuchó un gruñido detrás de él, se volvió lentamente. 

El payaso confiaba en su fuerza, y tenía un cuchillo, pero no tenía ningún tipo de experiencia con zombies “nuevos”, y aunque sabía que debía ser fuerte, no se imaginaba cuánto.  
Intentó detener la envestida con un brazo pero solo consiguió que se lo quebrara, y un instante después la boca del zombie se cerraba repetidas veces en su cuello. Mas con su última energía consiguió clavarle el cuchillo en la cabeza. El zombie de Pablo cayó hacia atrás, inerte, y casi al mismo tiempo lo hizo el payaso. 
De todas formas Pablo ya se había vengado, y ahora podía descansar en paz sin molestar a nadie en esta vida. La familia de locos también estaba muerta ahora, pero el zombie los había infectado, por eso volvieron a levantarse. 
Encerrados en la casa, los cuatro zombies vagaban de una pieza a otra dejando escapar cada tanto algún gemido apagado. Y así pasaron los días. 
La única verdad que le habían dicho a Pablo en aquella nefasta velada, era que venían de una familia con una larga tradición de ser payasos. Era un clan muy numeroso y parejo. La locura y la maldad se transmitía con enorme fuerza entre ellos. Varias veces al año se reunían en distintos lugares. Esa vez la reunión era en el terreno de aquella nefasta familia que ahora eran zombies. 
Una caravana bastante larga de camionetas y casas rodantes avanzaba por el camino rodeado de bosques. Todos los ocupantes de los vehículos se habían vestido y maquillado para la ocasión; todos eran payasos. Pronto iban a llegar a la fiesta, pero aquella fiesta no iba a ser como ninguna de las anteriores. 

Última parte: http://cuentosdeterrorcortos.blogspot.com/2014/10/la-familia-ultima-parte.html

16 comentarios:

  1. Y despues la venganza no es bueno jaja muy bueno el cuento

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No es buena si te atrapan, si sales impune sí. Que buenos consejos que doy ¡Jaja! Gracias por comentar. ¡Saludos!

      Eliminar
  2. Aunque haya terminado así el zombi Pablo, es el responsable indirecto de la plaga zombi-payasesca, solo espero que en la familia payaso no exista algún que otro vampiro porque no estoy seguro de que pueda pasar con la mezcla vampiro-zombi...
    Buen cuento, saludos desde Argentina :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Como yo lo veo, si los payasos no lo hubieran echado al zombie viejo no habría ninguna plaga después, Así que la culpa es de los payasos solamente. Dejemos que Pablo descanse en paz ¡Jaja!
      ¿Leíste el cuento "El circo"? Ahí hay vampiros-payasos. Está unas entradas mas atrás, entradas mas antiguas. ¡Saludos!

      Eliminar
  3. Respuestas
    1. Sí, pero no lo digas así ¡Jaja! Sigue la "acción". ¡Saludos, amiga!

      Eliminar
  4. Excelente continuación la verdad. Apocalipsis zombie a flor de piel. Muchas gracias como siempre Jorge. Slds.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Apocalípsis zombie-payasos ¡Jaja! Algún día voy a tener que escribir sobre payasos buenos, algún día... ¡Jaja! Gracias a ti. ¡Saludos!

      Eliminar
  5. Excelente, espero con ansias la continuación jejeje, saludos.

    Paco

    ResponderEliminar
  6. Yo estube en esa fiesta

    ResponderEliminar
  7. Excelente cuento, eso les pasa por hacersela gacha al pobre Pablo. La venganza no es buena pero como descansa uno jejejejeje. Excelente Jorge

    Juan Carlos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Se la hicieron a Pablo, sí, pero solo por estar en mi blog ya estaban perdidos esos payasos ¡Jajaja!
      Gracias, Juan Carlos. ¡Saludos!

      Eliminar

¿Te gustó el cuento?