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jueves, 16 de octubre de 2014

Los del pueblo

El caserío tenía que desaparecer.  Se había vuelto un dolor de cabeza para el municipio, pues la zona se inundaba seguido. Cuando había creciente, los pobladores de aquel lugar eran los primeros en ser evacuados, y después eran los últimos en volver a sus hogares. Y entre crecida y crecida esa gente reclamaba que los reubicaran definitivamente, que les dieran viviendas en otro lado. 
Cuando finalmente les construyeron unas viviendas cerca de la ciudad (el caserío estaba en una zona muy apartada), para sorpresa de todos, los pobladores de allí se mostraron reacios a irse, e incluso a hablar con los del municipio. ¿Por qué se mostraron tan ariscos?, nadie lo entendió, pero finalmente todos se marcharon una noche. 
Al quedar vacío el caserío procedieron a demolerlo, porque de quedar en pie existía la posibilidad de que otra gente adoptara aquellos hogares, y volverían los problemas. 
Entre los trabajadores encargados de cumplir esa tarea estaba Claudio. Él manejaba una excavadora mecánica.  
Las máquinas llegaron temprano por la mañana, y al declinar la tarde ya no quedaba ni una edificación en pie. Las mismas inundaciones habían debilitado tanto aquellas estructuras que apenas las forzaban las paredes caían como piezas de dominó. 

Pero no todo el trabajo era tan censillo.  El caserío contaba con su propio cementerio, y había que reubicar también a sus ocupantes.  Los encargados de ese trabajo enseguida notaron que en el cementerio en cuestión no solo enterraban gente de allí, porque eran muchas las tumbas. Y hacia el final de la tarde hallaron otra cosa extraña. Según los papeles, hacía mucho tiempo que no se enterraba a nadie allí, sin embargo encontraron cuatro cuerpos que parecían muy recientes.   Eso detuvo la tarea. Ningún capataz quiso hacerse cargo. Algo allí no estaba bien, y nadie quiso arriesgar su puesto llevando al cementerio de la ciudad cuerpos con dudosos o inexistentes registros de defunción. 
Se hicieron muchas llamadas, en la ciudad hicieron mas consultas, sin aclararse nada, y como ya se acercaba la noche dejaron el asuntó así. Al otro día se iba a hacer una investigación. Esas cuatro tumbas quedaron abiertas, y sus ocupantes no fueron movidos de los cajones. 
Retiraron del lugar a casi todas las máquinas, dejando solo una excavadora para tapar las tumbas al otro día. 
Aunque no creían necesario, alguien tenía que quedarse a cuidar la máquina. El capataz se lo pidió a Claudio: 

- No es para vigilar -le aclaró el capataz-, si por aquí no anda nadie. Es pasar la noche nomás, dentro de la máquina hasta cómodo puedes dormir. Mañana llegamos a primera hora, y vamos a ver qué se hace con esto. Es algo muy irregular… 
- Sí, me quedo. Si me cuentan esas horas como trabajo…
- Claro, figurarían como horas extras. ¿Te quedó algo del almuerzo? No importa, en la conservadora quedó algo. Hasta mañana. 
- Con eso me da. Hasta mañana.

Y un rato después el último vehículo se hundió en el camino, dejándolo solo. Las sombras ya se habían extendido por todos lados, y el silencio que es el rey en el campo impuso su autoridad.   El arroyo que había en el bajo, el causante de las inundaciones, ahora corría oscuro y silencioso frente a un montón de escombros que la noche quería esconder.  
Mientras comía un sándwich dentro de la cabina de la máquina, Claudio se dio cuenta de que no iba a ser fácil pasar la noche allí, y el dinero de las horas extras ya no le pareció gran cosa. 
El cementerio estaba en una posición mas elevada, y si la noche no se hubiera presentado tan oscura, desde la cabina vería un horizonte de lápidas. Pensó que era mejor así, peor sería ver aquel deprimente lugar. 
El asiento de la máquina era cómodo pero el sueño no quería venir, y no era porque se sintiera solo, hubiera preferido sentir eso a estar pensando que a escasos metros de él había cuatro muertos.    Logró dormir cerca de la medianoche. 
Cuando despertó de madrugada, la oscuridad absoluta se había deslizado hacia otro lugar porque ahora se elevaba en el cielo una Luna menguante. Al mirar hacia el frente vio el horizonte de lápidas, y no solo aquellas figuras se recortaban allí, también había una silueta humana.  Era un hombre que apenas se mantenía en pie, y tambaleándose giraba la cabeza como desorientado. Después la figura humana se alejó unos pasos, se detuvo y volvió a girar la cabeza. 
Tras la horrible impresión inicial que lo impactó al ver aquella figura, luego Claudio deseó que aquella cosa se fuera. No había visto a ninguno de los sepultados, él había trabajado en el caserío, pero tenía claro que aquella figura era de uno de los muertos, no podía ser otra cosa, era un muerto que se había levantado. 

Claudio quedó inmóvil en su asiento, respirando lo menos posible para no llamar la atención del muerto. Deseaba que se fuera, que se siguiera alejando, que tomara otro rumbo.  Si aquella cosa volteaba hacia él no sabía qué hacer.
La figura fijó la cabeza en el rumbo que había tomado y siguió avanzando. Claudio le estaba agradeciendo a todos los santos cuando de pronto golpearon la puerta de la cabina, y se le escapó un grito. Enseguida golpearon el otro lado, y un tercero apareció por el frente. La luz de la Luna era suficiente para que se notaran sus rasgos de murciélago: eran vampiros. Los vampiros empezaron a golpear con fuerza, y el cuarto que se estaba alejando volteó hacia el ruido y se unió a sus compañeros. 

- ¡Tenemos hambre! -empezaron a gritarle-. ¡Hambre, hambre…! 

Cada vez sonaban mas desesperados, mas furiosos. La cabina no iba a aguantar mucho mas.   Claudio, desesperado, encendió la máquina con la esperanza de espantarlos así, pero los vampiros estaban muy hambrientos. 
Retrocedió a la mayor velocidad que pudo hacerlo la máquina y empezó a manipular el brazo de esta. Cada movimiento del poderoso brazo mecánico era acompañado de un grito de Claudio, pero aquellos no eran gritos de terror, eran los de alguien que lucha por su vida.  
La máquina representaba un enorme peligro para los vampiros, pero el hambre aún no los dejaba pensar. 
Claudio lanzó un último grito enloquecido, este de victoria, y quedó fatigado por la emoción en la golpeada cabina. Fuera había cuatro vampiros aplastados. 
Cuando por la mañana llegaron sus compañeros quedaron con la boca abierta de asombro. ¿Qué había pasado allí? 
Aunque se fue en una camioneta policial Claudio iba sonriendo. Que le importaba que le hicieran mil preguntas, y que no le creyeran, ni perder el trabajo le importaba, lo único importante era que estaba vivo, todo lo demás podía irse al diablo. 
Cuando recuperó su estado emocional corriente, y eso fue dos días después de aquel aterrador hecho, reflexionó sobre el asunto. Había cuatro vampiros en el pequeño cementerio de un caserío, ¿cómo había pasado eso? ¿Dónde estaba el vampiro que los atacó? ¿Serían forasteros? Muchas preguntas se le plantearon a la vez. Luego recordó algo. Los del caserío habían actuado raro, ni querían salir de sus casas cuando fueron a buscarlos, y cuando finalmente lo hicieron ya estaba de noche. La verdad se le presentó de golpe: no querían salir de día porque ya todos eran vampiros. Y ahora habitaban cerca de la ciudad. 

24 comentarios:

  1. Cuanto tiempo...los amigos somos cm las estaciones, nos vamos...pero volvemos, hola jorge

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    1. ¡Hola, Ely! Habías desaparecido. Para llenar tu ausencia te había suplantado por otra Ely, porque te extrañaba mucho ¡Jaja! Que bueno que volviste. Tienes varios cuentos para leer. ¡Saludos, amiga!

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    2. Gracias x extrañarme amigo...volvi para quedarme je beso grande ss un genio

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    3. Gracias, amiga. Nos vemos. Besos.

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  2. Y yo? :( aun me llamo Ely... weno como sea el cuento estuvo increíble casi juraba k era de zombies pero gran sorpresa! VAMPIROS!!
    Saludos y seguiré x el blog aunque ya haya llegado la otra Ely :'(

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    1. En el blog hay lugar para todas las Ely que vengan. Ahora siempre va a comentar alguna ¡Jaja!
      Por aquí también andan varios Juan, y José. Es como en mis cuentos, que los nombres se repiten seguido, aunque en algunos igual le cambio el nombre en la misma historia ¡Jajaja! Pero si me pasa eso aparece un amigo chileno que le gusta corregir eso y me salva.
      ¡Saludos, Ely 2!

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  3. Muy bueno sigue escribiendo. Katherine

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    1. Gracias. Sigue leyéndome y comentando que yo sigo escribiendo, Katherine. Tu español ahora ya es mas bueno que el mío ¡Jeje! ¡Saludos!

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    2. Gracias me ayuda mucho mi hija y mi esposo. Para yo poder hablarlo y escribirlo aun que muchas veces no uso bien las palabras pero me gusta mucho y escribes muy bonito Katherine

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  4. Muy buenos todos!! Hacía tiempo que no leía cuentos de terror, la verdad me impresionaron...

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    1. Muchas gracias, Tania. ¿Eres la que conozco? Supongo que no ¡Jeje! En el blog hay MUCHOS cuentos. Si vas bajando hacia entradas mas antiguas tienes horas y horas de lectura. Pensándolo mejor, no llegues a los muy viejos, porque tienen muchos errores ¡Jajaja! Pero antes de esos hay varios cientos. ¡Saludos!

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    2. Si, soy yo, de la panadería jeje. Tanto tiempo!!

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    3. Ya me parecía. Que increíble lo que es internet, que igual comunica gente que vive... a media cuadra ¡Jajaja! Te espero por aquí. ¡Saludos!

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  5. Excelente relato la verdad pense que eran zombies pero descubrir vampiros y como el peleo por su vida me dio escalofrios. Muchas gracias Jorge la verdad muy bueno. Y para variar lo dejas abierto para que uno imagine si hay o no otro vampiro. ;-) Slds.

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    1. Hola Natalia. Gracias a ti por comentar. Me imaginé que iban a creer que era un zombie; es por cómo se tambaleaba un poco. También podía ser un borracho ¡Jajaja! Lo hice porque me parece que queda bien. Un vampiro que acaba de revivir tendría que estar algo vacilante e inseguro al andar, porque su cuerpo estaba tieso, muerto. Que en sus primeros momentos de "vida" sean algo torpes o piensen poco por causa del hambre se me ocurrió en el cuento "El circo", y es algo que voy a seguir usando. Los finales abiertos son como mi firma ¡Jaja! A veces creo que abuso de ese recurso. Bueno, ¡saludos, Natalia!

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  6. magnificoo otro otro otro jahaja y con respecto al comentario del otro cuento yo si pago. por leerlos hee pero mientras sean gratis pues q mas q mejor jajaaja

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    1. ¡Jajaja! Que sinceridad. Para los tacaños está este blog y va a seguir así, pero se van a perder unas historias muy buenas, excelentes, alucinantes, que les van a cambiar la vida. ¿Será que exageré? ¡Jaja! Tal vez un poco. Pero enserio, cuando estoy motivado las historias mejoran, y esto $$ motiva, ¡Jaja! Gracias. ¡Saludos!

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  7. Magnífico relato kmo siempre amigo muy buen trabajo

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  8. Paso tanto tiempo ke ya casi habia olvidado la adrenalina k se siente al leer tus historias, siempre cargadas de suspenso e impredecibles finales muy buena historia jorge cm siempre de tan buena calidad,, veo k me keda mucho x leer y apasionarme cn tus relatos, gracias jorge y como siempre ss un gran escritor..besos

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    1. Gracias a ti, Ely. Seguro que serías una buena vendedora ¡Jaja! Cuando tenga mi propia editorial te voy a contratar como SEO, para que los promociones y te encargues del marketing ¡Jeje! Ya estoy desvariando. Besos.

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  9. Que sencillez en tus palabras Jorge me encantaría conocerte en persona tus relatos son geniales

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    1. A mí me encantaría conocer a mis lectores, hacer una reunión o algo así en México. Tal vez algún día, cuando sea un verdadero escritor, esto es, cuando lo que escribo pueda pagar un viaje así. Puede ser dentro de muy poco, depende mas de ustedes. ¡Saludos!

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