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viernes, 10 de octubre de 2014

Visión nocturna

Ese cumpleaños marcó un antes y un después en la vida de Manuel. 
La parentela llegó temprano por la tarde. Armaron unas mesas bajo el parral. Era su cumpleaños número doce. Como era hijo único sus padres lo consentían bastante, y sus fiestas eran bien entretenidas. Y ese año había una razón extra para consentirlo; él había perdido a su perro hacía poco. En esa ocasión contrataron a unos músicos, y aunque lo que tocaban no le gustaba, sí entretenían a los mayores, y su como alegría era contagiosa igual le pareció genial.  La música se desparramaba por el patio y se adentraba en el bosque próximo que rodeaba toda la propiedad; y las colinas cercanas repetían un eco apenas audible, que por efecto de bosque se parecía mas al sonido distante de otra fiesta.
Hubiera sido perfecta si no hubiera faltado Aníbal, su tío favorito, pero aunque este no pudo ir sí le mandó un regalo. Manuel lo abrió en su cuarto, junto a los otros niños que asistieron. Enseguida se escucharon exclamaciones, y Manuel extrajo de la caja unos pesados binoculares con visión nocturna. 

- ¡Guau! ¡Que fantásticos! -exclamó Manuel. 
- ¡Larga vistas! ¿Cuándo no lo estés usando me lo prestas? -le preguntó un primo. 
- No porque es un regalo. 
- ¿Y que tiene que ver? -protestó el primo. 
- Voy a mostrarle a mamá y papá -dijo Manuel, y salió corriendo del cuarto, para no contestar aquella pregunta. 

Se los mostró a todos. Su abuela los miró diciendo que era algo muy lindo, aunque no tenía ni idea de qué eran. Un tío que era muy aficionado a la cacería le enseñó cómo funcionaban. Todos los niños querían mirar por aquel aparato de aspecto tan singular; Manuel los dejaba echar un vistazo rápido pero mientras él lo sostenía. 
El cumpleaños no se extendió mucho al llegar la noche. Todos eran gente de campo y tenían que madrugar.  
Con la oscuridad el regalo pasó a ser mas interesante. Las cosas se veían bajo una luz verdosa mas se distinguía todo con claridad. En el bosque cercano siempre había algún ruido de noche, y desde que se quedaran sin perro, los animales nocturnos que rondaban por allí parecían mas osados. Ahora iba a espiarlos. Aquel aparato le iba a revelar los misterios de la noche, lo que se ampara en la oscuridad. 
A la hora de dormir su madre le ordenó que dejara de jugar con el aparato. No le hizo caso, todavía estaba muy entusiasmado. En su cuarto había una ventana grande y baja. Descorrió las cortinas y se puso a espiar hacia afuera usando la visión nocturna.  A simple vista, de día, se divisaba desde allí, entre los troncos, pequeñas zonas de las colinas de mas allá. Ahora veía perfectamente esas zonas. Troncos, ramas, raíces expuestas, una porción de campo, nada escapaba a la visión del aparato.

A veces solo veía algo oscuro al enfocar un tronco que no estaba muy lejos, pero apenas se desplazaba la visión se aclaraba. Se concentró en un pequeño claro, le pareció que algo se había movido. Una cosa se levantaba del suelo como si saliera de un hueco. Al distinguir una cabeza, el corazón de Manuel dio unos golpes contra el pecho. Después fue como si toda su mente se concentrara solo en lo que veía, y de esa forma su cuerpo quedó inmóvil. Hubiera preferido no mirar mas, pero no pudo hacer otra cosa. 
Una figura humanoide muy flaca, esquelética, medio encorvada y de brazos largos que terminaban en unas manos con dedos también anormalmente largos, terminó de salir de aquel pozo. Aquella cosa (porque era obvio que no era un humano) giró la cabeza hacia todos lados, como asegurándose de que nadie la veía, o tal vez eligiendo un rumbo. En ese momento Manuel sintió un prolongado escalofrío.  Después de espiar en derredor la criatura se marchó con un paso singularmente furtivo y extraño. 
El cuerpo de Manuel al fin reaccionó a su deseo y pudo dejar de ver. Pero la curiosidad es algo tan fuerte en los humanos que incluso cuando se siente miedo se responde a su exigencia. Volvió a mirar. 
Recordó que en esos días su padre había hablado sobre ganado desaparecido o muerto misteriosamente en algunos campos cercanos. ¿Sería aquella cosa? De pronto se dio cuenta de algo, ¿sería lo mismo que mató a su perro? 
Al recorrer de nuevo el bosque con aquella visión, se encontró repentinamente con dos ojos rojos que lo espiaban tras un tronco.  Manuel se espantó, cerró la cortina y se acostó.  Tuvo la intención de llamar a sus padres, mas al analizarlo mas no lo hizo. Probablemente no le iban a creer, y de hacerlo seguramente pensarían que solo era un animal, y si su padre salía a enfrentarlo se exponía a la cosa aquella. Lo mejor era no decir nada, resolvió. 
No mucho después se sintió observado, y al voltear hacia la ventana, una sombra delgada cruzó frente a ella.    Eso le crispó mas los nervios, y luego creyó escuchar ruidos hasta dentro de la casa.

Se durmió cuando ya había amanecido. Despertó cuando los rayos del Sol (que ya estaba fuerte) le dieron en la cara. Le pareció raro que su madre no lo hubiera despertado antes. Al lavarse no escuchó ni un ruido en la cocina. “¿Habrán salido?”, pensó. En la cocina no había nadie, ni había nada preparado. Comenzó a sentirse angustiado. Después se convenció de que estaba todo bien, que solo habían salido; mas al ver que la camioneta estaba allí tuvo un presentimiento terrible. Pero tenía que luchar contra aquella idea. Se preparó un emparedado. No lo terminó, se sentía muy solo, y algo, los nervios, le retorcían el estómago, así lo sentía.
Se le ocurrió que tal vez alguien había llegado y se fueron con él, y que no lo despertaron porque no iban a demorar. Después eso le pareció absurdo. 
No podía estar pasándole aquello, no podía ser, solo habían salido a algún lado sin avisarle, no podía ser… 
Fue hasta el cuarto de sus padres y los llamó, nada.   Se le escaparon unos lagrimones. Estirando su brazo tembloroso abrió la puerta. De la casa escapó un grito de terror, el grito de Manuel.    
Cerca de allí, en el bosque, en el subsuelo, la criatura sonrió espantosamente al escucharlo.   

32 comentarios:

Raúl dijo...

Que genial manera de escribir!

Jorge Leal dijo...

Me alegra que te guste, Raúl. Nos estamos leyendo. Un abrazo.

Anónimo dijo...

Muy bueno Amigo ' Katherine

Jorge Leal dijo...

Gracias por estar siempre pendiente, Katherine, y por comentar. ¡Saludos, amiga!

Anónimo dijo...

Está bueno el cuento, creo que se merece una segunda parte o más jeje
Saludos :)

sharoll dijo...

Que misterio, mantuvistes el suspenso todo el tiempo...

Jorge Leal dijo...

Gracias, Sharroll. Mantuve el suspenso porque la historia no tenía mucho mas, pero si les gustó quedó bien. A ver si pasas por aquí mas seguido ¡Jeje! ¡Saludos!

Jorge Leal dijo...

Y en la segunda parte el muchacho podría planear algo para vengarse y... nada, no hay segunda parte ¡Jajaja! Muchas gracias. ¡Saludos!

FIREY dijo...

Muy buena historia! Felicidades ;)

Jorge Leal dijo...

Te agradezco. ¡Saludos!

Ely dijo...

Me encantan los detalles de cada cuento hacen que mi imaginación no trabaje tanto jajaja pero es toda una experiencia leer estos cuentos jorge y.puesencantada de suplantar a la otra ely:)

ValeAnny Alvarez dijo...

Excelente! Muy buen cuento. Suspenso!!

anonimo dijo...

Buena historia! los cazadores de monstruos podrían matarlo en el génesis de una nueva historia....
Saludos, @Kokemora

Jorge Leal dijo...

No, porque esta especie está en peligro de extinción ¡Jeje! ¡Saludos, amigo!

Jorge Leal dijo...

Ya está entonces, eres la nueva Ely ¡Jaja! Nos mantenemos en contacto. Gracias. ¡Saludos!

Jorge Leal dijo...

Gracias, amiga. La verdad, me sorprende un poco que este cuento gustara tanto. De estos últimos que publiqué no es el que yo hubiera elegido. Los lectores son el soberano ¡Jeje! ¡Saludos!

José Luis Vassallo dijo...

Merece una venganza el chico. ;-) Slds.

Jorge Leal dijo...

Daría para escribir mas sí, pero ahora tengo que publicar cuentos cortos. ¡Saludos!

Anónimo dijo...

Que buen cuento, me puso la piel de gallina, felicutaciones..

Anónimo dijo...

Tal vez si pasan algunos años y el chico sigue obsesionado con ese tema podria volver al lugar y planear algo, tal vez con ayuda de algun amigo o un grupo, a mi parecer es algo raro que el monstruo le haya dejado solamente al chico con vida... estaria bueno que pague por la falta de respeto jajaj
saludos

Jorge Leal dijo...

Podría salir hasta una novela, pero es época de cuentos cortos, como indica el nombre del blog ¡Jaja! A mí me gustaría escribir solo historias mas largas, pero por ahora tengo que seguir con las cortas. Gracias por comentar. ¡Saludos!

Jorge Leal dijo...

Muchas gracias. Un abrazo.

Jean Cordova dijo...

Cada vez me sorprendes más y asustas al mismo tiempo jajaja, me encanta como describes la situación!

Saludos!

Jorge Leal dijo...

Gracias, Jean. Y espero que aunque te asustes te diviertas, que las historias son para eso, y leer es bueno, incluso si se trata de mis cuentos ¡Jaja! ¡Saludos!

ange m dijo...

Ey muy buena historia inpactante

Jorge Leal dijo...

Muchas gracias. ¡Saludos!

marthavc dijo...

Muy buen cuento y si, creo que merece una segunda parte

Jorge Leal dijo...

Muchas gracias. Sí, merece una segunda parte, pero no va a salir; el personaje se desvinculó del blog, y no quiero contratar a otro ¡Jajaja! No sale porque ahora tengo que subir cuentos cortos. ¡Saludos!

Belén Duran dijo...

Muy triste pobre niño, quiero venganza contra esa cosa !!

hugoveyron16 dijo...

Muy buenos relatos ya llevo un año de leerlos espero puedas publicar alguno de entierros en los cementerios o cosas así sería genial mi amigo un saludo desde la Ciudad de México.. ;)

Jorge Leal dijo...

Gracias. Cuentos con cementerios como escenario hay montones en el blog. Si buscas en entradas mas antiguas seguro vas a encontrar varios. ¡Saludos desde mi Uruguay para tu México!

Belén Duran dijo...

Maravilla de historia qyiero la revancha del nino siiiii

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