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miércoles, 14 de octubre de 2015

Cazador De Fantasmas (octava parte)

¡Hola! Hoy continuamos con la octava parte de esta historia. La primera está aquí: http://cuentosdeterrorcortos.blogspot.com/2015/09/cazador-de-fantasmas-primera-parte.html 
Al final de cada parte está la continuación. A leer. 



                                       En La Isla Muerta
Seguramente habían calculado que llegaríamos justo al amanecer, pero como lo hicimos antes el helicóptero se puso a dar vueltas alrededor de la isla. Por la ventanilla pude ver una enorme masa oscura de tierra rodeada por un mar que se iba aclarando. Cuando las olas se llenaron de reflejos la isla comenzó a revelarse lentamente. No bajamos a tierra hasta que la playa quedó completamente iluminada por el sol. El helicóptero partió inmediatamente dejándonos en aquella isla de muerte. Creí que nos iban a esperar allí, por eso vi partir al helicóptero con algo de sorpresa. Número Tres debe haber adivinado lo que pensaba por mi cara, porque me dijo sonriendo:

—No te preocupes, Caza-Gasparín, si tenemos alguna emergencia solo tenemos que llamarlos, y si todo sale bien, van a venir por nosotros bastante antes del anochecer.
—No me preocupa, es solo que creí que nos iban a esperar aquí —le dije.
—Si, tú tranquilo, que yo te cuido, bebé —y al decir esto me tiró unos besos desde donde estaba. A sus camaradas les pareció muy gracioso.

Por las palmeras de la playa y la vegetación del interior supe que era una isla tropical. Cuando miré hacia un caserío que había tierra adentro, me dominó la peor de las sensaciones que había experimentado hasta la fecha. Sentí un estremecimiento tan grande que caí de rodillas en la arena y después mis palmas se apoyaron en ella. Era diferente a lo que sentía con los fantasmas pero también era una alerta. Además de lo abrumador de la espantosa sensación, me sorprendió que también presintiera a los vampiros. No me quedaron dudas de que, aunque no me hubieran dicho a qué nos íbamos a enfrentar, al llegar al lugar igual sabría que se trataba de vampiros.

Esteban no me había enseñado nada sobre eso. ¿Acaso también tendría cualidades para cazar vampiros? Eso era nuevo para mí. Uno me tomó de un brazo y me ayudó a incorporarme. Luego formaron un círculo para repasar de nuevo el plan. Me excluyeron nuevamente, no les parecía importante mi participación. Mientras me ignoraban concluí algo importante. Mi reacción no los había sorprendido, lo que indicaba que les habían avisado que podía suceder algo así. Eso era intrigante. Ni Esteban sabía de eso, sin embargo mis empleadores sospechaban o tenían la certeza de que yo iba a reaccionar ante la presencia de vampiros. Ahí tenía otra pista. Sabían sobre fantasmas pero no eran expertos, mas al parecer sí lo eran en vampiros, pues de otra forma no podían suponer mi reacción.

Número Tres se apartó para llamar por su teléfono satelital, y por una breve mirada que lanzó hacia mí intuí que era para avisarle a alguien que yo había reaccionado. Lo corta de su llamada solo confirmó esa sospecha. Especulando eso se me ocurrió algo sumamente preocupante. Si ella había hecho la llamada en ese momento era porque así se lo habían ordenada, y ahí surgía la pregunta: ¿Por qué no esperar a que les informaran eso después de la misión? ¿Sería porque no creían que ninguno de los ocho saldría vivo? Pero si pasaba eso yo también iba a morir, entonces para qué les serviría saber si reaccionaba ante vampiros o no. Pensé que estaba especulando demasiado. Dejé de pensar y me concentré en el momento.

Todos estaban fuertemente armados. Me dieron una metralleta pero con la indicación de que la llevara colgada en el hombro. A los machetes kukri los cargaba cruzados en mi espalda baja, mientras en mi bolsillo derecho llevaba mi linterna. Los ocho estaban provistos también de varios aparatos electrónicos, de los cuales solo distinguí unos binoculares y unas cámaras térmicas, los otros no sé qué eran, algún tipo de radar, supongo. Ni me molestaba en preguntarles porque sabía que no me iban a contestar.

—Empezaremos por aquellas casas —ordenó Uno, y salimos rumbo a ellas.

Eran evidentemente casas de veraneo, unas hermosas construcciones que apenas estaban descuidadas. La selva que ocupaba antes ocupaba esas partes no había desaparecido del todo, porque en los patios y en las partes traseras se elevaban grandes árboles. Se mezclaban con esa flora autóctona plantas de jardín que ya estaban creciendo a su antojo. Con esa naturaleza verde intensamente iluminada por los tibios rayos del sol de la mañana y todas aquellas casas lindas, aquel escenario no tenía nada de aterrador, sin embargo yo estaba muy alerta porque presentía la proximidad de seres sobrenaturales. Toda la energía del lugar estaba contaminada.

Las viviendas se hallaban dispersas desordenadamente; un grupo aquí, otro mas allá, y entre estos el esqueleto de la selva aún verde. Hacia el centro de la isla el terreno se iba elevando hasta formarse un cerro bastante alto con una cima aplanada y pequeña que, a diferencia del resto del cerro estaba desprovista de selva. Solo veíamos una parte de la isla pero todo hacía suponer que lo que el cerro ocultaba del otro lado era similar al de este. Si excluía la horrible sensación que experimentaba tendría que decir que todo el lugar era hermoso. Pensando eso se me ocurrió que de noche, con la oscuridad, aquel lugar sí que debía ser aterrador porque con todos aquellos árboles las sombras serían muy densas y en esas condiciones las casas se vuelven tétricas. Cuando estaba ocupada la isla debía contar con luz eléctrica, mas ahora, en su abandono, por la noche los caminos del lugar debían ser muy distintos. Me pareció inútil toda esa especulación porque a nosotros nos iban a recoger antes del anochecer, creía yo.

Nos detuvimos a metros de una casa y después de que Tres y Cuatro confirmaron algo con sus cámaras térmicas los otros dispararon hacia las ventanas. Estallaron los vidrios y volaron algunas cortinas. De adentro brotaron unos gritos ásperos y siseantes. Uno hizo una señal con su mano, derribó la puerta de una patada, apuntó hacia adentro y entró a la vivienda junto a Cinco y Seis. Siete y Ocho, los orientales, quedaron afuera pero al lado de la puerta, pegaron sus espaldas a la pared. Cuando el resto se echó al suelo yo también lo hice. Tres ladeó la cara hacia mí y me dijo que teníamos que mantenernos bajos por las balas que podían salir del interior. Número Dos, que evidentemente ante la ausencia de Uno quedaba al mando, la miró con cara de reproche y volvió a observar la casa con atención.

De pronto brotaron de nuevo los gritos ásperos y a continuación detonaron varias ráfagas. Después de un momento de silencio hubo otros disparos. Finalmente los tres militares salieron de la casa. Solo era la primera de muchas, enseguida pasamos a la vivienda de al lado. Allí Tres y Cuatro volvieron a enfocar sus cámaras, pero esta vez hicieron notar algo a Uno. Por lo que pude ver en el monitor de la cámara, había un buen número de vampiros allí, unos veinte tal vez. Entonces número Uno dijo:

—Vamos a tener que demoler esta casa, son demasiados los que se esconden ahí, y la forma de la vivienda los favorece.
—Pero tenemos órdenes de estragar lo menos posible las viviendas —objetó Dos.
—Dejaremos intacta todas las que puédamos, pero a esta hay que volarla.
—Bien, solo te lo recordaba —dijo Dos.

Uno de los orientales sacó un detonador de su mochila y el otro lo unió a una barra de TNT. Listo el artefacto, abrieron la puerta, se internaron unos pasos y lo arrojaron adentro. Salimos corriendo rumbo a unos árboles. Elegí el mas grueso que vi, y Tres se escudó a mi lado. Cuando todos tuvieron la espalda contra un árbol, Uno detonó la bomba al pulsar el botón de un aparato que tenía en su mano. Sentí la explosión hasta en el suelo, y algunos escombros dieron contra las ramas de los árboles. Después de esperar un instante, por si algún escombro seguía cayendo, despegamos las espaldas de los troncos y fuimos hasta los restos de la vivienda.
Ahí vi por primera vez a un vampiro. Un pedazo de pared se movió, lo arrojaron hacia un lado, y un vampiro salió de allí como columpiado, y de un salto quedó frente a nosotros. Todos retrocedimos ante aquel monstruo de ojos negros y cara deforme (se parecía bastante a un murciélago vampiro de esos que tienen unas fosas nasales enormes y respingadas). Tenía la metralleta en el hombro, sin embargo mi reacción fue echar mano a los kukris, que a fuerza de entrenamiento ya no me parecían pesados. Los desenvainé tan rápido que antes de terminar de retroceder ya los tenía en las manos. Mi reacción fue innecesaria. El vampiro inmediatamente se incendió por el sol, y la reacción fue tan rápida que cuando cayó al suelo se desintegró casi completamente, reducido solamente a una especie de polvo de brasas. Uno vio mi reacción por el rabillo del ojo y se mostró bastante sorprendido.

—Eres rápido, muchacho —me dijo.
—Estuve practicando bastante —le comenté los mas fríamente que pude.

En realidad yo también estaba impresionado. Nunca había entrenado tanto como en las últimas semanas, mas aún así consideraba que mi técnica no era gran cosa comparada con la de los expertos. Era la mente la que me estaba haciendo mejorar. Entre los escombros o cerca de ellos ardían algunos restos de vampiros. Para asegurarse de que no quedaba ninguno revisaron bien los restos de la vivienda, solo entonces pasamos a la próxima. Allí los vampiros no eran tantos como en la otra pero eran varios. Uno arrugó la frente mientras tomaba una decisión. Evidentemente quería volar aquella también, pero tenía órdenes. Dispuso que lo siguieran  Cinco, Seis, Siete y Ocho. Entraron después de romper las ventanas.

Desde afuera escuchamos las detonaciones y los chillidos de los vampiros. La lucha fue mas larga que en la primer casa, pero finalmente los cinco salieron triunfales e ilesos por la puerta. Fuimos a la siguiente. De nuevo los vampiros eran mas de lo que especulaban. Tras esa nueva lucha hicimos una pausa para comer. Como no me dejaban hacer nada me estaba sintiendo un inútil. Comprendía que ellos estaban muy bien coordinados por entrenar juntos y pelear durante mucho tiempo, mas yo también podía hacer mi aporte. Note que Uno masticaba su comida mirando hacia un lado, estaba peleando con una idea. Finalmente le dijo a sus compañeros:

—Esto no me gusta nada. Son demasiados vampiros, muchos mas de lo que habíamos calculado. En ese aspecto ya fallamos.
—¿Estás diciendo que no hoy no vamos a poder completar la misión? —le preguntó Dos.
—Exactamente.
—No hubiéramos parado para comer —protestó Seis, aunque con un tono respetuoso.
—Probablemente aunque trabajemos sin parar igual no nos daría el tiempo, y si no comemos y la misión continúa mañana vamos a estar con menos energía.
—Tienes razón —reconoció Seis. Por algo Uno era el líder.
—Ahora voy a informarles de la nueva situación. Veremos qué deciden —les dijo Uno, y se alejó unos metros con un teléfono satelital en la mano.

Todos se miraron entre si muy serios. Evidentemente, a nuestros empleadores no les gustaban los cambios de planes, y mucho menos los fracasos. La situación era complicada. Los observé sin que lo notaran. Aquellos tipos y las dos mujeres fuertes se habían mostrado imperturbables hasta el momento, sin embargo ahora se notaban preocupados. Sin dudas trabajábamos para gente terrible. Cuando uno volvió al grupo y dijo que la misión se iba a extender un día mas, o los que fueran necesarios, los soldados mostraron alivio. Terminó la pausa y fuimos a la vivienda siguiente. Ahí tuve la oportunidad de demostrar lo que hacía. Al enfocar la casa Tres y Cuatro parecieron algo confundidas:

—Parece que hay algo —dijo Tres—. Pero no sé si es un vampiro.
—Tenderemos que averiguarlo —decidió Uno, pero antes de que se moviera yo lo detuve tomándolo del hombro y pasando adelante.
—Esto es un trabajo para mí. Lo que hay ahí es un fantasma, uno muy malo.
—¿Estás seguro? Bueno, de todas formas voy a entrar igual. Puede ser interesante.
—A mí también me gustaría ir —dijo Tres, y los otros también se mostraron interesados.
—Si vamos todos solo lo estorbaríamos, ¿no es así? —me preguntó Uno.
—Pueden venir si quieren. No estamos ante un fantasma tímido, este es de los agresivos.

Entré con todo el grupo detrás mío. Resultó ser una casa enorme, se extendía mucho hacia el fondo y sin dudas era la mas vieja de las vistas hasta el momento, y me atrevería a decir que también debía ser la mas antigua de la isla. Intuí que aquel fantasma incluso debía atacar a vampiros, por eso no se refugiaban allí. Después de un pasillo corto desembocamos en un salón grande y sombrío. Los militares sacaron sus linternas y los rayos de luz empezaron a pasearse por todo el lugar. Una de las paredes estaba llena de trofeos de caza: cabezas de venados, jabalíes, cabras de monte y hasta leones. Mis compañeros enfocaban una y otra vez aquellas cabezas. El juego entre la luz y las sombras seguramente los hacían percibir movimientos que no existían.

Esos restos animales de ojos vidriosos no me impresionaban porque sabía que el fantasma no estaba allí. Caminé rumbo a las habitaciones. Llevaba mi linterna en la mano pero no la había encendido; veía bastante bien en la penumbra y me estaba guiando mas por la percepción de la energía fantasmal que por las imágenes que me mostraban los ojos. Me di cuenta que mi experiencia en el hospital me había hecho evolucionar mucho mas de lo que creía. Supe que el fantasma nos seguía desplazándose del otro lado de la pared. Nos estudiaba. Cuando nos acercábamos a una puerta el fantasma se acomodó en esa habitación. Nos estaba preparando una trampa. Giré hacia los otros y les hice una seña indicando que estaba allí para que se prepararan. Entré primero. El fantasma estaba dentro de un ropero. Ya por experiencia sabía que les gusta sorprender desde lugares así.

—Tengo miedo —dijo una voz de niña desde el ropero—. En la casa hay una cosa mala, y viene para aquí. ¡Ya se acerca! ¡Tienen que esconderse!

Mis compañeros se habían sobresaltado con la voz, y cayendo en aquellas palabras se pusieron a mirar en derredor con rápidos movimientos de cabeza y girando el cuerpo.

—Hay algo malo en la casa, sí, y eres tú. ¡Sal de tu escondite! —dije con tono firme.

Los militares se volvieron hacia el ropero. El fantasma, vuelto una aparición horrenda, una mujer grande y muy gorda de cara blanca y una boca negra inmensa, salió disparado del ropero. Las puertas del mueble se abrieron súbitamente y de un instante a otro la aparición volaba rumbo a nosotros extendiendo sus brazos para hacernos presa, se proyectó hacia nosotros emitiendo un grito espantoso. Fue tan rápido que los otros solo pudieron gritar. La aparición voladora quedó frente a mi linterna. El rayo de luz y energía espiritual se toparon con aquella energía insana y la hicieron desaparecer al desvanecerla. Cuando apagué la linterna supe que la casa estaba limpia. Mis acompañantes quedaron con cara de susto y asombro. Era obvio que aquella era la experiencia con fantasmas mas aterradoras que habían vivido. Enseguida su orgullo los hizo reponerse y Uno Me dijo señalando mi linterna:

—¿Qué clase de linterna es esa? Ahora quiero una.
—Aunque te diera esta no te funcionaría para otra cosa que alumbrar. Es solo un medio que uso para proyectar mi energía. Es una linterna común.
—¡Vaya, eso fue impresionante! —exclamó Tres. Los otros estuvieron de acuerdo.
—Entonces —dijo dos—, ¿solo tienes que apuntarles con eso y al iluminarlos los eliminas?
—Bueno, no es tan sencillo como parece. Desarrollé esta habilidad bajo condiciones que no quiero volver a vivir, créeme, y aunque sé que ustedes son duros, tampoco lo querrían.

Todos quedaron pensativos, pude notarlo por sus rostros. Creo que estaban pensando que me habían subestimado, y que como ellos yo había pasado por situaciones difíciles. Salimos al reconfortante exterior. No había tiempo que perder, pasamos a la siguiente vivienda. Seguían apareciendo mas vampiros de lo que habían calculado. Deduje que en algún momento habían arribado turistas al lugar, gente que estaba de paso, porque no podía haber tantas personas por vivienda. En aquella isla había sucedido una verdadera tragedia. Solo podía teorizar sobre cómo habían ocultado semejante matanza. 

Algunas viviendas tenían vampiros en todos sus cuartos, y a pesar de las órdenes que tenían tuvieron que demoler dos casas mas. Esa orden de dañar lo menos posible los edificios me decía que los señores poderosos querían usar la isla nuevamente como un lugar de veraneó. Calculé que como a las propiedades embrujadas a la isla la habrían comprado muy barata. Lo que me preguntaba era si ellos habían sido los responsables de la epidemia de vampiros.
De alguna forma esos tipos habían conseguido vampiros para infestar la isla o... ellos eran vampiros. Uno me había dicho que los vampiros viejos son muy inteligentes. Como solo eran especulaciones, creí mejor enfocarme en lo que estábamos haciendo. 

Solo limpiaron dos caseríos en toda la tarde, aún habían muchas viviendas sin explorar. Cuando todavía le quedaba como una hora al día aunque el sol ya se había ocultado tras el cerro central de la isla, escuchamos el ruido del helicóptero. Fuimos corriendo hacia él y nos encontramos con una desagradable sorpresa; despegó sin nosotros. Habían descendido para dejar mas municiones y equipos. Cuando nos miramos entre todos vi la preocupación en aquellos rostros duros. Después de todo los señores poderosos no estaban de acuerdo con aquel cambio de planes. Si los soldados habían hecho mal sus cálculos, ahora iban a tener que solucionar eso o morir.

—¿Qué significa esto? —preguntó Tres, aunque seguramente sabía bien qué estaba pasando pues era obvio.
—Significa que no van a perdonar nuestro error —le contestó Uno mientras tomaba algunos cargadores con balas de plata—. Si no liquidamos a todos los vampiros esta noche esta será nuestra última misión, y la de él.
—Pero, él es importante para ellos —dijo Tres refiriéndose a mí—. Hace mucho que no tienen un caza fantasmas. ¿No les importa perderlo? Nosotros podemos ser reemplazados fácilmente, ¿pero y él...?
—Un momento —objeté—, todavía no estamos muertos. Con todas esas municiones podemos crear una lluvia de plata. Y no me parece que hoy sea mi fin, ni el de ustedes.


Los ocho asintieron con la cabeza y tuve la impresión de que mis palabras los motivaron. Uno dijo que cargáramos todo lo que pudiéramos, y mirando en derredor finalmente señaló la cima del cerro y dijo que íbamos a luchar allá arriba. Si los vampiros nos sobrepasaban, no era un mal lugar para morir.
Continúa...
Última parte: http://cuentosdeterrorcortos.blogspot.com/2015/10/cazador-de-fantasmas-ultima-parte.html

12 comentarios:

Anónimo dijo...

Bien ahi! Aplausos amigo esta de pelicula! Me sumergi tanto en la historia que la lei dos veces..fuerza Jorge,espero la otra parte..Willy

Jorge Leal dijo...

¡Jaja! Te pasas, Willy. Ahora me vas a decir que hasta te estás enamorando de número Tres ¡Jaja! Gracias. Salu2!!!

Anónimo dijo...

Jajaja todo es posible aunque la numero cuatro mmm no me decido jeje. .saludos hermano..Willy

Raúl dijo...

De película! Soy hispano hablante pero si, en ruso queda de terror! Saludos enviados Jorge!!

Ongie Saudino dijo...

Genial como siempre Jorge!. Lanento no haber comentado las otras partes, porque las leí por el telefono y no pude hacerlo. Tenía un problema con la compu, en fin. Esta parte te quedó de lo mejor. También terminé de leer Juego de Payasos. Tal vez los poderosos si son vampiros e hicieron la prueba para ver si el cazador los identificaba. Que lástima que Esteban ya no esté. Espero la próxima parte. Saludos desde Venezuela!

Jorge Leal dijo...

Gracias. Parece que eres adivino ¡Jaja! Creo que te va a gustar el final. Nos vemos ahí!!

sharoll dijo...

Hola Jorge. Saludos....me estaba perdiendo tus cuentos me los acabe en un doa por tres espero la continúacion con ansias... lo que me pone a pensar es quienes son los Jefe.

Jorge Leal dijo...

¡Hola Sharrol, volviste! Lástima que llegaste tarde, ahora ya tienes falta ¡Jaja! Bueno, te espero mañana entonces. ¡Saludos!

Maria Cruz Montiel dijo...

Como siempre,genial esto se pone cada vez mejor,admiro muchísimo tu imaginación y espero el siguiente.Saludos

Jorge Leal dijo...

Hola Maria. ¡Muchas gracias! Hoy subo la última parte. ¡Saludos!

Belén Duran dijo...

Ya le puse cara a los personajes ,,,,,, encantada con toda la saga .... Serías millonario si alguien decidiese poner en película tus relatos

Jorge Leal dijo...

¡Jaja! Millonario con estas historias... Tienes mas imaginación que yo, Belén. Varios realizadores de cortos se han comunicado conmigo, pero lejos de ser millonario, hasta ahora no he visto ni uno de esos cortos, por lo que supongo que si hicieron algo no me incluyeron en los créditos. Se creerán muy listos pero no lo son porque lo mejor es trabajar junto al creador de la historia. Gracias Belén. No me olvido de tu historia. ¡Saludos!

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