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viernes, 16 de octubre de 2015

Cazador De Fantasmas (última parte)

¡Hola! La historia llega a su fin, por lo menos esta parte de esa aventura. Gracias a los que me han dejado sus comentarios. A los lectores silenciosos también les agradezco la visita. Y si aún no lees esta historia, es mejor empezar por la primer parte: http://cuentosdeterrorcortos.blogspot.com/2015/09/cazador-de-fantasmas-primera-parte.html




                                        Acorralados
No soy militar pero la estrategia era evidente: posicionarnos mas altos y combatirlos desde arriba. El cerro parecía que estaba muy cerca mas yo sabía que ese tipo de paisaje suele engañar a la vista. Partimos trotando hacia aquella cima. Nos habían dejado varios reflectores de luz ultravioleta. Esas cosas no eran necesariamente para que sobreviviéramos, eran para que liquidáramos la mayor cantidad posible de vampiros. Después mandarían a otro equipo a terminar la tarea.

Después de trotar un trecho largo aún no alcanzábamos ni la falda del cerro, y cuando llegáramos a esta en esa parte había selva. Las sombras crecían a cada momento a nuestro alrededor y la cara mas fea de la isla ya se empezaba a mostrar. Con tantos vampiros allí y siendo nosotros los únicos humanos en el lugar, apenas cayera la noche iban a ir tras nuestro rastro como un cardúmen de pirañas va tras un pez herido y sangrante. Todos cargábamos bastante peso pero lo apremiante de la situación hacía que siguiéramos a paso firme. Cuando pasamos cerca del grupo de casas mas alejadas de la playa sentí que la energía de los vampiros estaba cambiando; la noche los estaba fortaleciendo.

Al alcanzar la selva esta resultó ser tan espesa como se veía desde lejos, y ya estaba muy sombría. Si no llegábamos a la cima despejada antes de la noche, en la espesura nos iban a superar fácilmente. Con solo luz crepuscular a nuestro alrededor y la noche por emboscarnos en cualquier momento, despejamos nuestro camino a machetazos. Tratábamos de seguir ascendiendo en línea recta hacia la cima. Calculé que no íbamos a llegar hasta que se hiciera noche. La selva era muy espesa. A medida que se oscurecía nuestro entorno, de manera gradual mi atención iba aumentando. Era por la proximidad del peligro inminente. Dentro de las viviendas los vampiros debían estar moviéndose como las avispas de un nido que fue perturbado.

La selva nos ponía obstáculos a cada paso y el terreno no ayudaba porque era en subida, y para peor, era evidente que el día anterior había llovido copiosamente, por lo que nuestros pies resbalaban hacia atrás cada pocos pasos y debíamos hacer un gran esfuerzo para avanzar un tramo. Cargábamos unas baterías pequeñas pero que eran pesadas. Llené mi mochila con todo lo que pude porque pensé que ese podría ser mi mayor aporte al grupo. Aunque era un buen tirador no era parte de aquella especie de mecanismo bien engrasado que formaban los ocho. Mi atención y mi energía iban aumentando pero no creí que resultaran muy importantes contra vampiros. Cuando mucho iba a poder pelear bien si la batalla con aquellos monstruos llegaba al cuerpo a cuerpo. No me gustaba nada la posibilidad de convertirme en un vampiro. Pensando en ese horrible futuro me consoló un poco la idea de que si eso me pasaba no sería por mucho tiempo, pues los señores poderosos estaban apurados por limpiar aquella isla.

Varias veces estuve por preguntarle a Uno cuál era nuestra alternativa, pero no lo hice porque yo mismo me contestaba que no había otra y él no tenía un plan B. tal vez su obstinación de militar lo impulsaba a intentar algo que el sentido común le gritaba que no iba a lograr. A pesar del mal pronóstico no me desesperé, aunque sí sentía la urgencia. De pronto nuestra suerte cambió y salimos en el borde de un sendero que ascendía hasta la cima. Se veía que daba un rodeo bastante grande mientras subía pero podríamos recorrerlo trotando, lo que nos iba a llevar mucho menos tiempo que subir penosamente por la selva. Cuando habíamos avanzado bastante por el sendero nuestra visual quedó por encima de la selva que estaba mas abajo y pudimos ver cómo la isla ya estaba casi toda negra. Llegamos por fin a la cima. Enseguida vimos que nuestro esfuerzo valía la pena. Era una cima pequeña y aplanada y la selva se acercaba a ella solo hasta unos cuarenta o cincuenta metros. Para que los vampiros pudieran llegar hasta nosotros tendrían que atravesar esa zona despejada y en subida.

Uno dio unas pocas órdenes. El plan era muy simple. Clavaron unas bases como trípodes en varios puntos del borde de la cima y le agregaron los reflectores. Uno y Tres (por elección de ella) se quedaron a mi lado, los otros se dividieron en grupos de dos para abarcar lo mejor posible la circunferencia de la pequeña cima, que no debía tener mas de treinta metros de diámetro, lo que jugaba a nuestro favor. Aprovechamos aquel momento de calma para hidratarnos. En ese momento me di cuenta que a pesar del esfuerzo recién realizado no tenía la respiración agitada como los otros. Ya sabía que el aumento de la energía beneficiaba también a mi cuerpo, pero no había sentido un efecto tan fuerte. “Parece que me voy a llevar a mas vampiros de lo que creí, y quién sabe, hasta puede que sobrevivamos”, pensé. Contemplé sobre mi hombro como los últimos rayos del sol terminaban de hundirse en el horizonte del mar.

La noche cubrió finalmente todo el paisaje. Me extrañé bastante al escudriñar el cielo buscando la luna, pues no la encontré, apenas titilaban algunas estrellas y estaba bastante nublado. Lo que me extrañó fue que veía todo con claridad. Estaba tan claro como cuando hay luna llena o mas. Mis compañeros en cambio parecían no distinguir casi nada. A los reflectores y linternas, por orden de Uno no había que encenderlos aún para ahorrar baterías. Si se nos terminaba aquella luz protectora, aunque esto ocurriera solo a una hora del amanecer igual podía ser nuestra perdición. Pero los del grupo también contaban con larga vistas de visión nocturna, además de las cámaras que podían captar a los vampiros. Mas era evidente que cuando no usaban esos aparatos no veían casi nada. ¿Por qué yo veía con tanta claridad? En el monte había desarrollado una buena visión nocturna, mas ni se acercaba a lo que experimentaba ahora. La única explicación era que el aumento de la concentración y la energía habían mejorado mi vista.

Sé que en el reino animal un cazador está perfectamente adaptado al medio donde caza a su presa. ¿Eso era lo que me estaba pasando? Me vinieron a la mente algunas enseñanzas de Esteban. La naturaleza siempre busca el equilibrio. Si existían seres sobrenaturales con poderes, también debían existir seres capaces de combatirlos. Abandoné de pronto esas elucubraciones porque sentí de pronto que los vampiros se acercaban. Ya habían tomado nuestro rastro y subían desde todos los puntos de la base del cerro. Estábamos rodeados. Mis compañeros se mantenían alerta pero todavía no percibían nada. Los vampiros avanzaban como flechas por la selva. Todavía no podía escucharlos pero veía con toda claridad aunque mi vista no los alcanzaba. Con el inminente ataque de nuestros enemigos mi consciencia se expandió. Los vampiros con rasgos de murciélago avanzaban agazapados, sin ropa, sacudiendo la cabeza hacia los lados y hacia arriba para olfatearnos.

 En algunos tramos se desplazaban raudamente sobre sus manos y pies. Algunos todavía no llegaban a la base del cerro y atravesaban las sombras de las arboledas corriendo con los brazos abiertos como alas. Llegaron hasta la cima los sonidos de los vampiros apartando ramas a su andar. Uno dijo que ya estaban cerca, que nos preparáramos. No íbamos a encender las luces hasta que un buen número de ellos no quedara al descubierto. Salieron de todos lados. De pronto un gran número de ellos trepaban afanosamente hacia nosotros.

Las luces que encendimos de golpe y a la vez detuvo en seco la primer oleada. Aquellos seres repugnantes empezaron a echar humo y a retorcerse inmediatamente. Entonces Uno ordenó que abriéramos fuego, y las puntas de los cañones de las metralletas se iluminaron con las constantes ráfagas de plata. El efecto que la plata tenía sobre los vampiros fue parecido al que el sol tuvo sobre el que vimos en la casa demolida. Las luces ultravioletas aceleraban el proceso y se desintegraban casi al instante. Esos vampiros por ser nuevos eran como animales pero como animales muy astutos, porque los que vieron a los otros desintegrarse se quedaron entre las sombras de los árboles y se replegaron un poco. Entre los árboles estaban a salvo de la luz ultravioleta y mis compañeros no los veían, pero como yo si lo hacía les seguí disparando cuando los otros se detuvieron. Algunos apenas asomaban una parte del cuerpo, y cuando le atinaba ahí saltaban o retrocedían apartándose del árbol y otra bala los liquidaba.

—¡No desperdicies balas! —me gritó Uno.
—No lo estoy haciendo, puedo verlos perfectamente —le dije mientras seguía disparando.

Por el rabillo del ojo vi que él estaba por decir algo cuando Tres lo tomó de un brazo y señaló un punto de la selva que estaba allá abajo, y luego a otro, y otro mas; eran los resplandores de los vampiros al desintegrarse con mis balas. Eso convenció a Uno de que yo realmente los veía. Cuando se me terminaban las balas Tres me daba la de ella y recargaba la mía. El hambre de algunos vampiros podía mas que su prudencia y saltaban hacia nosotros a pesar de las luces dañinas para ellos. Y las metralletas del grupo volvían a encender la punta de sus cañones y los vampiros caían hechos diminutas brasas fugaces que la brisa que soplaba en la cima dispersaba y terminaba de apagar. Por sugerencia de Uno empecé a moverme por todo el borde de la cima para dispararles a los vampiros que las luces y la vista de mis compañeros de batalla no alcanzaban. Además de verlos presentía el momento justo donde debía apretar el gatillo, por eso no fallaba ni un tiro.

Durante sus embestidas noté que unos pocos eran mas astutos y sus ataques eran mas bien amagues para incitar a otros y que estos se atrevieran a desafiar las luces y la lluvia de balas de plata. Estaban usando a sus iguales como carne de cañón. Intuí que debían ser los primeros infectados, que al tener mas tiempo como vampiros eran mas listos. Uno me había enseñado eso sobre ellos. Se me ocurrió que un vampiro con varios siglos, o miles de años debía ser mucho mas inteligente que un genio, como calculaba Uno. Sin dudas un ser así sería capaz de construir un imperio incluso desde las sombras. Un imperio económico como el que nos había abandonado en aquella isla de muerte. Podía razonar eso y batallar al mismo tiempo porque pensaba a una rapidez muy superior al monólogo interno común.

No sé cuántas veces atravesé la cima yendo de un grupo al otro. Tres pareció preocupada y me dijo que descansara un rato, pero como no me sentía cansado seguí. Los vampiros buscaban alguna vulnerabilidad en la defensa luminosa y para ellos quemante que se interponía entre sus potenciales presas. Algunos se aventuraban solo un poco, la luz empezaba a quemarlos y esto los hacía volver a las sombras de la selva. Nuestra posición era muy ventajosa, mas ellos eran muchos. La caída bastante pronunciada que descendía desde el borde de la cima medía aproximadamente unos cuarenta  metros hasta que empezaba la selva. Si la distancia hubiera sido menor sería muy difícil que hubiera logrado esquivar aquella piedra. Salió de entre los árboles con la rapidez de un pájaro saliendo de una arboleda. Si mi vista no hubiera mejorado esa piedra hubiera marcado mi fin pues era grande como un pomelo y casi impactó en mi cabeza, la esquivé por poco. La piedra atravesó la cima y descendió violentamente al lado de Siete y Ocho.

—¿Qué fue eso? —me preguntó Uno, que había visto mi movimiento y escuchado el impacto detrás nuestro.
—Arrojaron una piedra grande como un pomelo —le dije.
—¡Atentos, están arrojando rocas! —gritó Uno inmediatamente.

La situación empeoraba. Además del riesgo de ser alcanzado por alguna piedra, era casi seguro que le iban a dar a alguno de los focos y solo contábamos con uno de repuesto. La lluvia de piedras no se hizo esperar. Nos echamos cuerpo a tierra, asomándonos apenas en el borde. Toda una  “bandada” de piedras salió de las sombras volando hacia arriba y empezaron a sonar al caer por todos lados. En ese momento me había quedado con Tres y Uno, y nuestro foco fue el primero en caer. La luz de los otros focos llegaba hasta allí pero débil, y se formó como un corredor seguro para los vampiros, que enseguida arremetieron por aquel lugar como una creciente arremete por la parte rota de un dique. Los recibimos con fuego. Dos y Cuatro fueron a ayudarnos. Mientras él unía su cañón a los nuestros ella armó rápidamente el único foco potente que teníamos de repuesto. Las pausas para recargar hacían que los vampiros tomaran terreno, y ya los teníamos casi encima cuando la potente luz se encendió y eso los contuvo. Los hicimos retroceder a balazos.

Los otros también la estaban pasando mal por las piedras. Mas al igual que una lluvia esta fue aminorando hasta que se detuvo. Siguiendo con la analogía con la lluvia: era la calma que precedía a la tormenta. Se estaban abasteciendo de piedras. Pude verlos aunque mi vista no los alcanzaba. Imitando a otros, arrancaban del barro cuanta piedra encontraban y las iban colocando en un lugar. Uno me había contado algo así; los mas inteligentes estaban controlando a los otros. Tenía que encontrar y destruir a los líderes. Traté de concentrarme en esos. Casi todos tenían el mismo tipo de energía, solo unos pocos diferían del resto, y había diferencia entre ellos. Apunté sin mirar a una de las energías diferentes y lo alcancé. Ya estaban por atacar de nuevo cuando alcancé a otro, y las piedras ya surcaban el aire al caer el tercero. Descubrí al mas listo de todos pero estaba bien refugiado entre los árboles. Esta vez las piedras fueron mas certeras o tuvimos mala suerte.

Nuestra balacera rugía fuerte, aún así logré escuchar el grito de Ocho; una roca le lastimó un hombro. El siguiente herido fue Dos, en una rodilla, y a Seis una le dio en el pecho y lo tumbó hacia atrás. Dos de los focos se hicieron pedazos casi al mismo tiempo, y antes de que pudiéramos hacer algo los otros también fueron destruidos. Para nuestra desgracia los vampiros todavía eran muchos y emergieron por todo el anillo de la selva. En ese momento el mas inteligente quedó a tiro y fue su fin. Era demasiado tarde, las piedras ya habían hecho el estrago. Las posibilidades de morir ya sobrepasaban sobradamente las de sobrevivir. Un grupo saltó hacia nosotros y retrocedimos hacia el centro de la cima. Cuando mi arma se descargó desenvainé los kukris. Hasta mis compañeros heridos empezaron a luchar a brazo partido. Mi consciencia se expandió mas y empecé a ver todo en “cámara lenta”. Como vi que Tres y Uno se quedaron sin balas dejé de retroceder y me metí entre un grupo de vampiros. Mis kukris empezaron a describir círculos de distintos tamaños y algunas rectas y pronto me vi rodeado de efímeras cenizas de vampiros.

Mis compañeros se ayudaban con las linternas ultravioletas y luchaban como leones. Pero la marea de vampiros ya empezaba a inundar toda la cima y nos iba empujando hacia el centro. Pronto esa masa de muertos vivientes se iba a cerrar sobre nosotros. Mi estado mental me permitió pensar en nuestro fin sin desatender ni un instante la lucha. Vi desesperación en el rostro de todos mis compañeros, los que ya casi luchaban hombro con hombro. Aquella muerte prometía ser terriblemente espantosa. Decenas de colmillos y manos con uñas afiladas desgarrando la carne en el mismo instante. Cada segundo de vida iba a parecer una eternidad debido a aquel dolor. Entonces sentí algo nuevo, una especie de furia que se propagó por mi cuerpo. ¡Malditos vampiros! Grité, y como un acto reflejo, solté el machete que tenía en la mano derecha y busqué mi linterna en el bolsillo. Sentía que aquella terrible energía me entraba por la planta de los pies y subía con fuerza en espirales. Liberé toda la energía por la linterna al encenderla y destruí al instante a todos los vampiros que eran alcanzados por la luz. Apagué la linterna y me ubiqué en el centro del grupo y les dije que se agacharan y apagaran también las de ellos. Los vampiros de nuevo se fueron cerrando sobre nosotros. Cuando supe que todos estaban en la cima y ya casi nos alcanzaban con sus manos, giré para que la linterna recorriera un círculo, y al volver al punto de partida ahora solo nos rodeaba un fino polvo encendido que enseguida se apagó. Mis compañeros quedaron jadeantes y con la boca abierta, evidentemente asombrados, después encendieron sus linternas para mirarse entre si.

—¿Si también servía para vampiros por qué no la usaste antes? —me preguntó Uno.
—Porque no sabía que podía hacer esto —le contesté.
—¿Será que todavía quedan algunos? —me preguntó entonces.
—No quedan mas. Puedo sentir todo lo que hay en la isla.

Seis lanzó un grito de triunfo y después todos gritaron. Tres me tomó la cara con las dos manos y después me besó, lo que originó unos nuevos gritos. Todos estaban felices. Yo no compartía su felicidad porque todavía estaba furioso. Deseé que hubiera mas vampiros, la energía me desbordaba. Me aparté del grupo y me puse a caminar en círculos como un león enjaulado. Tres se acercó a preguntarme qué me pasaba y le dije que solo necesitaba un momento a solas. No lograba controlarme, aquello era nuevo para mí. La energía que proyecté hacia los vampiros era diferente, era primitiva, feroz, y contrastaba con la calma que me daba la expansión de la conciencia. Me senté para concentrarme hasta que finalmente volví a estar calmado. Mas ese estado mental no era el que tenía antes. Mi conciencia expandida ya no se retraía a mi cuerpo. Me integré de nuevo al grupo y me dejé contagiar por su alegría. Tres y Cuatro curaron a los heridos. Confiaban en mi palabra de que ya no había vampiros mas de todas formas se mantuvieron vigilantes hasta que amaneció y bajamos del cerro.

Mientras avanzamos hacia la playa todos estaban reflexivos, me lo indicaba su silencio y percibía la variación de sus sentimientos, y hasta captaba algo de lo que pensaban. Todos estaban preocupados por su futuro. Aún eran muy eficientes pero obviamente para los señores poderosos no era así. Prácticamente los habían abandonado a la muerte. Ya habían cumplido muchas misiones y siempre hay otros soldados. Su trabajo siempre había sido por demás peligroso, si ahora se le sumaba el hecho de que a sus empleadores les importaban poco o nada, ahora caminaban al borde del precipicio. Tres pensaba que no iba a poder conocerme mejor porque si sus empleadores se enteraban podían usar eso en nuestra contra. De alguna forma los señores poderosos nos tenían atrapados a todos. Avanzábamos entre enormes patios arbolados y jardines decorados por brillantes gotas de rocío. Allá adelante y en los costados brillaban trozos del mar lleno de reflejos. Al llegar a la playa Uno llamó por radio para informar que ya no había vampiros. Pronto el helicóptero iba a ir por nosotros. Cuando la nave ya aparecía en el horizonte Uno se volvió hacia mí, luego miró a cada uno de sus colegas y volvió a mirarme.

—Guillermo —me dijo, era la primera vez que alguno de ellos decía mi nombre—, te debemos una. De no ser por ti ahora estaríamos muertos o algo peor, seríamos vampiros. Creo que hablo por todos cuando digo que si algún día necesitas a unos soldados veteranos, si aún estamos vivos cuenta con nosotros. ¿No es así muchachos?
—¡Así es! —le contestaron todos.
—Y no importa quiénes sean tus enemigos igual te ayudaremos, aunque sean los chupa sangre que nos emplean. Supongo que ya estabas sospechando algo así, ¿no? Nosotros nos dimos cuenta hace poco pero fingimos no saber.
—Sí, ya lo estaba deduciendo —les confesé—. Se los agradezco mucho. Y sepan que también cuentan conmigo.

Uno me dio un apretón de manos fuerte y sincero, los otros hicieron lo mismo. El helicóptero ya revolvía el mar cuando Uno dibujó un número en la arena con su dedo índice, y me dijo que era una casilla de correo. Lo memoricé inmediatamente y lo borré con el pie. Aquel era un método seguro para comunicarnos si se presentaba la ocasión. El resto del viaje que hicimos juntos nos mantuvimos en silencio. Regresé a mi hogar.

Mis empleadores eran vampiros. Unos monstruos empleando a un cazador de monstruos. Sin dudas planeaban usarme hasta cierto punto para luego eliminarme, tal vez cuando ya fuera muy peligroso para ellos. Mi futuro se veía negro. Los señores poderosos tenían un imperio, quién sabe qué cantidad de mercenarios a sus órdenes, y ellos mismos debían ser sumamente poderosos, y no sabía cuántos eran. Y presentía que seguían erigiendo aquel imperio con un propósito siniestro. ¿Qué podía hacer yo solo contra ellos? Pensaba en eso cuando sentí una presencia conocida. Me encontraba en mi sala, con los ojos cerrados para reflexionar mas profundamente. Cuando abrí los ojos al sentir aquella energía, Esteban estaba sentado frente a mí, desplayado en el sofá como era su costumbre. Él era una aparición pero me alegré mucho de verlo.

—Guillermo —me dijo—, llegaron los refuerzos, yo. Te esperan momentos muy difíciles y vas a necesitar toda la ayuda que puedas. 
Fin.

31 comentarios:

Anónimo dijo...

Buena la historia, pero le falta un poquito más de terror. Saludos. Silvia.

Jorge Leal dijo...

Mucho terror es malo para el corazón ¡Jaja! Gracias. Saludos.

Ongie Saudino dijo...

¡Amigo que final!. Bueno esto no es un final, y si ahora Esteban va a ayudar a Guillermo, quiere decir que esta novela está muy distante de finalizar. ¡Master eres increíble!, ahora Guillermo alcanzó un nuevo nivel. Ahora es capaz de acabar vampiros sólo con la linterna. Espero que puedas continuar esta historia, parece que esta parte es solo el principio.¡ Espero la próxima historia!.¡ Saludos desde Venezuela!.

Anónimo dijo...

Amigo mio que final emocionante estupendo aunque se que continuara..felicidades hermano esta purete la historia que imaginacion la tuya maestro..aunque la aparicion de Esteban es una continuacion que promete..saludos..Willy

Jorge Leal dijo...

Silvia, intentaste dejar spam en mi blog. Ni te molestes en comentar mas.

Jorge Leal dijo...

Es un final abierto, como me gusta a mí. La verdad, haberla publicado aquí me decepcionó bastante. A mí me encanta, y a algunos como vos también, pero son pocos ¡Jaja! La mayoría son lectores de cuentos nomás y no leen historias así. Pero como en el blog publico lo que yo quiero, mañana voy a subir otra con partes un poco largas. Tiene algo de terror pero principalmente es de aventura y supervivencia. Te espero. ¡Saludos!

Jorge Leal dijo...

Este final me emocionó bastante cuando lo escribí ¡Jaja! Que bueno que te resultó así. Gracias, amigo. ¡Saludos!

Maria Cruz Montiel dijo...

No esperaba ese final,pero de todas maneras me impactó.gracias Jorge por darme estos momentos de suspenso.Por favor espero el siguiente

Jorge Leal dijo...

Gracias a tí por leerme y comentar. Mañana o el lunes voy a empezar a subir otra historia. Para mí, es lo mejor que he escrito, aunque no tiene mucho terror, es mas bien de aventura y supervivencia, pero te la recomiendo. ¡Saludos!

Belén Duran dijo...

Dime que habra mas maestro jorge .... quiero ver el fin de esos empleadores, tengo la estupida creencia k el bien siempre triunfa sobre el mal

Belén Duran dijo...

Que se entiende por spam ? Para no cometer ese error ....

Raúl sesos dijo...

Si cada lector comentara tendrías mil comentarios, buenísima historia!

Anónimo dijo...

Soy Juan de españa me encanta esta historia continúa la por favor soy muy seguidor tuyo más vale 10 ke aprecien tu arte a 100 ke lean por leer pero bueno espero ke la sigas y ke cada vez te mejoras

Jorge Leal dijo...

Siempre trato de mejorar, por eso aprecio mucho que noten eso. Gracias, Juan. Ahora voy a seguir con otra historia, mientras tanto sigo escribiendo esta. También tengo que seguir con "Juego De Payasos". Voy a hacer ese esfuerzo por los buenos lectores como vos, que probablemente ni llegan a diez ¡Jaja! Como siempre supuse. Gente a la que le gusta lo que hago hay mucha, pero los que solo entran a tomar contenido están muy lejos de ser buenos lectores. Bueno, te espero. ¡Saludos.

Jorge Leal dijo...

Serían bastante mas, y eso ayudaría al blog, y si a él le va bien yo puedo seguir dedicándome a esto; pero en internet la gente es así. Son mas los dispuestos a trollear que a agradecer ¡Jaja! Muchas gracias por comentar, Raúl. Un abrazo.

Jorge Leal dijo...

Belén, sin el mal casi no habría literatura ¡Jaja! También prefiero que ganen los buenos, mas para mí lo principal es que la historia tenga lógica, y a veces es mas lógico que gane el mal. Cada historia es diferente, depende del tema. Con todo, siempre que puedo ganan los buenos. Y en esta va a ser así, no te preocupes ¡Jaja! Pero la voy a seguir mas adelante. ¡Saludos!

Jorge Leal dijo...

Comparó esta historia con la de no sé quién, no recuerdo el nombre, y todavía escribió la dirección de esa página. Lo borré enseguida, ni sé si es una página real. Aunque lo que dice fuera verdad no deja de ser una falta de respeto. Además, aunque esta historia no tenga mucho terror, en el blog hay mas de ochocientas cuarenta, y la mayoría sí lo tiene. Por algo tantos copypasteadores HDP entran aquí ¡Jaja! Bien lo sabes. Si dice que no le gusta está bien, no a todos le va a gustar, el arte es así, pero que además promocione otra página... Si se tratara de Mauro Croche no pasa nada. Es un amigo desde hace unos meses y es un verdadero escritor, escribe mucho mejor que yo. Me falta mucho para llegar a su nivel y es justo decirlo. Y por supuesto que hay otros, podría hacer una lista, pero el que nombraba esa no sé quién es. Hay dueños de blogs que sé que me han hecho SEO negativo varias veces, por eso no puedo dejar que aquí promocionen cualquier página. Las que son de gente que escribe no son peligrosas, pero las de web master sí. Pero vos tranquila Belén, aquí tienes pase VIP porque te debo una. Saludos!!

sharoll dijo...

Tarantino bien podria hacer una pelicula sobre ese relatwso que acabo de leer. Nunca sospeche que eran chupa sangre los Jefes.. y creo yo que el amigo pudo haberle ayudado en mucho por igual. En fin te quedo de pelicula...ansiosa por leer otras...

Anónimo dijo...

Me ha encantado la historia, espero el desenlace contra los empleadores, haces que la lectura sea agradable, seguiré al pendiente del final...

Saludos
Cesar de León

Raúl dijo...

Excelente novela Jorge!!!, acá en México ya tiene un admirador!!

Jorge Leal dijo...

Muchas gracias, Raúl. Te mando un saludo desde Uruguay!!

Jorge Leal dijo...

Gracias, Cesar. Cumplí con mi trabajo entonces, que principalmente es entretener un rato. ¡Saludos!

Jorge Leal dijo...

Tarantino diría que le falta sangre ¡Jaja! Veo que te estás poniendo al día, Sharrol, muy bien ¡Jaja! ¡Saludos!

Dantalia no Shoka dijo...

Gran historia sigue asi, mientras esperare mas entradas nuevas XD

Jorge Leal dijo...

Hola. Gracias. Ya publiqué la primer parte de otra historia. Y por si no los has leído tienes MUCHOS cuentos viejos, tienes lectura para varias horas. ¡Saludos!

Karina Cisneros dijo...

Hola Jorge: te cuento que leí la historia en un día (entre ratitos), me enganchó no podía parar de leer y si bien, no es del todo terror, si tiene terror a mi casi me infartas con el primer capítulo... y eso que solo describías las sensaciones de Guillermo, por lo demás la aventura que le imprimiste es genial. Gran historia. Saludos

Jorge Leal dijo...

¡Gracias, Karina! Escribirla en primera persona fue arriesgado pero parece que funcionó. ¡Saludos!

Alexis Chavarria dijo...

se esta ponendo muy interesante no lo puedes terminar haci, me gustoo mucho y espero que alla alguna continuación porque quiero saber que va a pasar ahora que aparecio Esteban. Saludos y sigue escribiendo que cada ves lo haces mejor

Jorge Leal dijo...

Gracias, Alexis. Hice este final así porque ya tenía pensada la continuación; pero ahora no sé cuándo la publicaré, si lo hago, porque me está resultando una verdadera pesadilla escribirla. Es de las historias que me hacen mejorar pero a costa de mucho esfuerzo, y en este momento, la verdad, me falta motivación. Como sea, pienso que ya cumplí con los lectores. Pude haberla publicado en otro lado pero lo hice aquí, gratis. ¡Saludos!

Eduardo Pérez dijo...

Eres increíble sigue así amigo, espero con ansias la continuación, Gracias por tan excelentes historias. Saludos desde México

Jorge Leal dijo...

¡Muchas gracias, Eduardo! Nos vemos en otra aventura de Guillermo entonces. Saludos!!

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